Opinión

La importancia relativa de la belleza

Por: Procopio | 12 de Junio 2018

Hace algunos años una revista científica de primera magnitud, informaba de una investigación concluyente, en el sentido que la armonía y la consecuente belleza facial, era reconocida y discriminada positivamente por bebés humanos de muy pocos meses de vida, suficientemente nuevos como para no ser manipulados por estereotipos sociales o culturales, por no decir farandulísticos.

En efecto, los bebés manifestaban preferencia por caras armónicas y proporcionadas frente a caras atípicas o anormales, producidas ambas con imágenes computarizadas. La respuesta era sistemática y predecible, los bebés prestaban más atención a las caras armónicas. La discusión de esos resultados planteaban el significado de este comportamiento, porque la naturaleza no entrega capacidades para ver qué pasa, sino que conserva patrones de conducta probados y con valor funcional, comportamientos que sirvan para algo, aunque el valor no siempre resulta evidente, como es el caso de las guagüitas selectivas.

La madre naturaleza, no es precisamente la madre del año, corta por lo sano, juntar feos podría tener el peligro que la fealdad o la desarmonía, refleje defectos o enfermedad y para la especie sería peligroso desde el punto de vista de la competencia, o sea, Darwin por otro conducto. No estoy acercándome a propuestas tipo Nietzsche, que racionaliza a los superhombres, sino a la selección natural, que a lo mejor tiene a la estética como partícipe, con el propósito de juntar personas compatibles con productos buenos para la generación de recambio.

Es posible que el estudio tenga una validez relativa, no se ahonda en el diseño de la investigación como para asegurar su confiabilidad, olvida sobre todo que hay muchas otras cosas harto más importantes que la pura pinta.

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