Opinión

Un mundial sin Chile

Por: Diario Concepción | 10 de Junio 2018
Fotografía: Archivo.

Roger Sepúlveda Carrasco
Rector Universidad Santo Tomás Concepción – Los Ángeles

En unos días comenzará una nueva cita al Mundial de Fútbol FIFA a realizarse en Rusia. En esta oportunidad, Chile no participará de esta competición, luego de ganar nuestra selección dos Copas Américas, darnos inmensas alegrías, y más que dignas participaciones en las dos anteriores convocatorias.

Teníamos la impresión de que este puñado de jóvenes podían ganarlo todo. Primero en Sudáfrica y luego en Brasil demostraron que fueron creciendo y madurando como jugadores y como hombres de bien. En teoría, con los pergaminos y la forma de juego demostrada, todo indicaba que llegaríamos a desarrollar un buen papel a esta nueva confrontación deportiva. Sin embargo, parece que a esta selección se le agotó la gasolina o que ya llegó a su techo, a su peak, antes de lo que nos hubiera gustado.

Con seguridad que en estas fechas se van a vender menos televisores que los que se hubieran vendido si Chile asistía, como suele ocurrir y ya se sabe que pasa cada vez que se disputa un evento de esta envergadura. Con seguridad que se harán menos asados y se tomará menos cerveza que los que habrían sucedido, participando Chile de este torneo.

No obstante, quizás es momento de reflexionar y pensar sobre qué lecciones podemos sacar de esta no participación en esta nueva Copa Mundial. Si bien en este caso no hay una relación directa entre lo que los jugadores hacen en la cancha y lo que hacen tras bambalinas sus dirigentes. Muy posiblemente, los temas de corrupción que han sacudido a la Fifa, y en especial a su contraparte chilena con Jadue a la cabeza, hoy en buena medida nos están pasando la factura.

Llegó el momento de partir nuevamente de cero, como tantas veces hemos hecho en otro tipo de situaciones o catástrofes. Y tampoco de cero, porque hemos madurado como país, para sacar lecciones y no repetir los mismos errores.

Vamos a disfrutar de una nueva cita mundialista, muy posiblemente, no con el mismo entusiasmo o interés si hubiéramos estado presentes, pero sin duda que nuestra ausencia nos tiene que servir para hacer una pausa, evaluar la situación, formar un nuevo equipo, hacer mejor las cosas y profesionalizar un deporte bonito que exalta los valores más altos y supremos de la existencia humana.

Desde casa veremos cómodamente un campeonato que cada cuatro años capta la atención mundial, fomenta el entendimiento, la unidad y la sana competencia en un mundo cada vez más necesitado de señales de esperanza para seguir creyendo que somos la solución del planeta y no el problema.

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