Opinión

Dios nació mujer

Por: Procopio | 08 de Junio 2018

El título no es acomodaticio, es el nombre de un libro de Pepe Rodríguez, publicado por la editorial Sine Qua Non, de Barcelona, en 1999, en el cual postula que el actual Dios masculino es una transformación relativamente reciente del primer concepto de deidad creadora que, tal como lo demuestran miles de hallazgos arqueológicos, fue naturalmente femenina. El autor se interroga, sobre quién sino una mujer está capacitada para dar vida mediante la fecundación y cuidado y protección de su prole en largos años de fragilidad y dependencia.

El poder generador se expresa en las esculturas primitivas con los atributos femeninos muy marcados, propios de la Gran Diosa que presidió con exclusividad la expresión religiosa humana con una omnipotencia indiscutida desde los años 30.000 hasta 3.000 a.C.

En unos pocos milenios, tras la implantación de la agricultura, del asentamiento y el sedentarismo surgió la sociedad de clases y la monarquía, mientras que la mujer fue quedando reducida a un bien propiedad del hombre. Se impone así el concepto de Dios varón, que no logra la supremacía hasta el III o II milenio a.C., según las regiones.

La mujer y la Diosa fueron perdiendo su autonomía, importancia y poder prácticamente al mismo tiempo, los hombres se hicieron con el control de los medios de producción, de guerra y de cultura, convirtiéndose en detentadores únicos y guardianes de la propiedad privada, la paternidad, el pensamiento y, en suma, del mismísimo derecho a la vida.

Hace tiempo que este esquema no se sostiene, pero es indispensable hacerse cargo del peso de esta historia remota, el cambio de actitud puede ser más importante que las leyes, por poderosas que sean, para dejar las cosas en su justo lugar, para empezar, exactamente, ahora mismo.

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