Opinión

Oros, y más oros: brindo por la familia

Más de alguien dirá: “me tinca que los Abraham tienen plata”. ¿Y qué tiene que ver eso? Los cuatro son universitarios, les va bien en las aulas y perfectamente podrían haberse quedado con sus carreras y ganarse la vida más fácil.

Por: Paulo Inostroza | 04 de Junio 2018
Fotografía: La Tercera

Cuesta sacar a los niños de la tablet. Los formadores de talento dicen que su primera misión hoy no es ni siquiera psicomotora o de fundamentos, sino motivar al pequeño a hacer deporte en un mundo donde lo normal es quedarse sentado, ver YouTube y con suerte mover los dedos. A nivel Gobierno, hubo una fuerte discusión electoral al encarar el tema deportivo: potenciar el hábito en los niños comunes y corrientes o darle más plata a las grandes figuras para que saquen oros y los niños tengan ídolos que los motiven a pararse del asiento e imitarlos.

El debate sigue y cuesta ponerse de acuerdo. Porque lo ideal es potenciar ambas, pero parece que la plata se va para acá o para allá. Punto. Además, a los políticos les gusta más pelear y ponerle trabas al de enfrente que hacer todo lo que realmente podrían hacer. Y en ese escenario de peleas infructuosas aparece una familia de los nuestros, que en 2007 decidió tirar a sus pequeños al agua. A sus cuatrillizos, que apostaron a un deporte poco masivo como el remo, pero conocido por inculcar la disciplina y la constancia. Aquí llueve con furia y nadie le hace el quite al agua.

Los Abraham son cuatro hermanos. ¿Sabe usted lo que cuesta criar cuatro hijos? Yo, con dos niños en casa me vuelvo loco. Y no es solo un tema de “qué caro sale criarlos”. No, es un tema de atención, de tirarlos al agua y estar siempre en la orilla mirando que les vaya bien. Alentarlos, financiarles los viajes cuando nadie te da un peso y acompañarlos. Dejarlos partir cuando te dicen que para crecer necesitan volar de casa, siendo apenas veinteañeros.

Y más de alguien dirá: “me tinca que los Abraham tienen plata”. ¿Y qué tiene que ver eso? Los cuatro son universitarios, les va bien en las aulas y perfectamente podrían haberse quedado con sus carreras y ganarse la vida más fácil. Porque en el remo cuesta un mundo destacar. Al menos, al nivel sudamericano y hasta mundial, que es donde reman ellas. Y aun así son gente humilde, sencilla. Van donde las llaman, atienden el teléfono de la prensa, andan siempre con una sonrisa. Saben que no son rostros de sí mismos. Hoy, son esos chicos que los niños deben imitar para dejar la tablet arriba de la mesa. Solo por ellos, otros se animarán a tirarse al agua.

A veces nos quedamos pegados con el “Chino” Ríos y la gente del fútbol, pero hoy se vive un momento único de jóvenes inspiradores, de cabros que ojalá levanten a los niños del asiento. Solo aquí en la zona, tenemos a Víctor Aravena, a “Guga” Ortiz y a los Abraham. Muchachos que no solo son ejemplo de deportistas, sino de admirables familias. Un brindis por ellos. Y que sigan los oros.

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