Opinión

Una realidad incómoda

Por: Diario Concepción | 01 de Junio 2018
Fotografía: Diario Concepción

Jorge Condeza Neuiber
@JorgeCondezan

El año 2006 se presentó el documental Una verdad Incómoda, dirigida por David Guggenheim y donde Al Gore resumía una presentación con la que había recorrido el mundo hablando del calentamiento global, nuestra participación en este proceso y las consecuencias que deberíamos enfrentar.

Gore ex vicepresidente de EE.UU. y candidato el año 2000 (perdió con Bush hijo) buscaba mostrar al mundo que el cambio climático era una realidad y que las razones detrás de ello eran principalmente antropogénicas, con datos muy descriptivos, como la concentración de CO2 por quema de combustibles fósiles, la deforestación y la ganadería, el retroceso de los glaciares o los registros de temperaturas que ya mostraban el 2006 series de “años más cálidos” desde que se tenían registros, asunto que ahora se vuelve a ratificar con nuevos datos que muestran que nuevamente el último mes fue el más cálido de los registros históricos, manteniendo la tendencia de los últimos 400 meses.

Ese documental causó mucho revuelo, intentos de boicot y una buena recaudación en la taquilla, pero principalmente se cree que aumentó la conciencia mundial respecto al calentamiento global. (Conciencia no más ya que falló Kyoto y tambalea Paris).

12 años después creo honestamente que enfrentamos una realidad muy incómoda: estamos muy mal preparados para lo que viene. Cuesta razonar todos los datos científicos, pero lo que vemos a diario son condiciones climáticas cada vez más extremas, que el tema no mejora, sino que empeora, y viendo la acción de nuestras autoridades no parece exista un plan para mitigar las consecuencias de estos eventos.

Para los temas climáticos uno tiene poca memoria y los días soleados seguro harán olvidar la crecida del estero Quilque en Los Ángeles y la salida de 2 esteros en Tomé en la misma semana. O la caída de árboles con una ventisca menor en Santiago que aún los tiene a muchos con cortes de electricidad, o que en Maryland los autos flotaban por una lluvia inesperada o que en otra ciudad americana hubo en el mismo mes de primavera nieve y 36 grados.

Quizás en el límite se logre reducir las emisiones de los gases efecto invernadero y el alza de temperatura no supere los 2 o 2,5 grados que es el límite que algunos estiman del no retorno, pero mientras eso no ocurra es mejor que las autoridades planifiquen las ciudades y evalúen los principales focos de riesgo ante los numerosos eventos que pronostica este calentamiento global.

A esta altura no es relevante peleas, como la vista en Concepción, por quien es dueño de las bombas o quien las opera para evacuar las aguas lluvia, sino cómo se sientan y conversan para planificar obras y acciones de mitigación a esta nueva realidad partiendo por instalar oficinas regionales de adaptación al cambio climático.

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