Opinión

Mañas de remotos antecedentes

Por: Procopio | 31 de Mayo 2018

Décimo Junio Juvenal, Juvenal a secas para los más conocedores, fue un escritor de máxima causticidad, que vivió en el tiempo de Trajano, un emperador romano, aunque nacido en España, que estaba demasiado ocupado conquistando pueblos insolentes y atractivos para el erario del imperio, como para prestarle la más mínima atención, lo cual es altamente recomendable si se quería llegar a una edad razonablemente avanzada.

Sus Sátiras son una fuente vital para el estudio de la Antigua Roma desde un vasto número de perspectivas, su forma de expresión irónica o cáustica deja un testimonio de profunda desilusión respecto al estado de la moral y las costumbres predominantes en el alto imperio. A primera vista, pueden leerse como una crítica brutal del estado de la situación, sus descripciones resultan ser un excelente antídoto contra el exceso de optimismo, pero al mismo tiempo, por lo elegante de su construcción, un bienvenido respiro frente a las contemporáneas críticas sociales del humorista de turno, haciendo uso y abuso de lenguaje grosero, de rápida apelación a la así llamada picardía nacional.

Los dichos de Juvenal destilan amargura por un pasado perdido, “antes- lamenta- nos protegíamos mutuamente con las mismas torres, nos asegurábamos con puertas de una sola llave… pero ahora es mayor la concordia entre las serpientes”. De igual modo en individuos aduladores a la sombra de los poderosos: “dichoso aquel- anota con ironía y desprecio- que siempre, durante todo el día y toda la noche, puede componer su expresión según el rostro ajeno”. Su conclusión “nada peor habrá que la posteridad añada a nuestras costumbres”, sería replanteada si se paseara por estos lados, para descubrir que nuestra especie siempre puede superarse a sí misma.

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