Opinión

Calle Alberto Hurtado Cruchaga

Por: Diario Concepción | 06 de Mayo 2018
Fotografía: Diario Concepción

Podemos decir, sin lugar a equívoco, que el Padre Alberto Hurtado, corresponde al sacerdote chileno más destacado del siglo XX. Su trabajo social en la iglesia a partir del Rerum-Novarum de León XIII en defensa de las clases necesitadas puso en él un énfasis nunca visto en su época, al ver la cara de Dios en la pobreza y darle la mano y recogerla, su creación del Hogar de Cristo, donde hasta el día de hoy no existe nada que lo iguale. Logró el rescate de la niñez arrancándola al abandono de la calle para hacer de ellos servidores de la patria.

Hurtado nace en el seno de una familia de origen Vasco, su padre Alberto Hurtado Larraín, y tu madre Ana Cruchaga Torcornal, provenientes de clases altas empobrecidas por la muerte de su padre al ser asaltado, su madre, él y su hermano Miguel, fueron acogidos por su familia en Santiago, donde Alberto es becado por el Colegio San Ignacio de la Compañía de Jesús, se puede decir que Alberto siguió al pie de la letra la regla Ignaciana aprendida en el colegio.

Terminado sus estudios, ingresó a la Escuela de Derecho de la Universidad Católica, donde se recibió de abogado, para continuar estudios en Bélgica en la ciudad de Lovaina, donde obtiene su doctorado en pedagogía, ingresa luego al noviciado de la Compañía de Jesús en agosto de 1923 en la ciudad de Chillán. Luego de su regreso a Chile en 1936, comienza el desarrollo de su vocación que abarca todos los ámbitos sociales, haciéndose notar en todas las esferas que le tocó participar, fue apoyado por los sectores más acomodados y conservadores de la sociedad y la iglesia chilena, pese a todo, sus opiniones en defensa de los pobres y trabajadores, lo catalogaron como “cura rojo”, tras sus trabajos en la acción católica y sus discrepancias con su amigo y obispo de Talca, Manuel Larraín Errázuriz, renuncia a la acción católica, para dedicarse a su actividad pastoral, que se transformará en virtud en el devenir de su vida. Fue miembro del partido conservador, donde destacó por su pensamiento crítico, aspecto que algunas veces lo hicieron retroceder por algún tiempo, pero Alberto no era timorato, sus trabajos condujeron a que un gran grupo de jóvenes surgieran de sus ideas e influencias y abandonaran el partido conservador para generar lo que en su tiempo se llamó la falange nacional que se transformaría en lo que hoy es la democracia cristiana en Chile.  Pese a la importancia de sus ideas en este movimiento intelectual, el jamás reconoció su vínculo con la falange.

Su notable obra social, permitió que fuese elevado a los altares y beatificado el 16 de octubre de 1994 por el Papa Juan Pablo II, y fuera declarado santo el 23 de octubre del 2005, por el Papa Benedicto XVI.

Hoy, una principal avenida del sector costanera, lleva su nombre como homenaje a este preclaro sacerdote chileno.

Alejandro Mihovilovich Gratz
Profesor de Historia y Geografía

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