Opinión

Cambia el partido del Audax, está jugando Chile

Por: Diario Concepción | 16 de Abril 2018
Fotografía: La Tercera

A sí me lo contó un amigo. Francisco estaba viendo Copa Libertadores, como siempre, cómodo en casa, anda a saber con qué cosa sobre la mesa. En eso viene la chica, tan ingenua y lúcida, y le dice “papá, cambia el partido, está jugando Chile”. Y cuando se trata del control remoto, siempre mandan los hijos. Nada qué hacer. Mi compadre pone Chilevisión, como tanta gente ese día, y de a poco se empezó a entusiasmar y terminó aplaudiendo. Bueno, los dos.

Y ese Chile que nos entusiasmó es el Chile de ellas. No, mentira. Es el mismo Chile, tan de todos, solo que ahora las protagonistas son ellas. Al medio, tres chicas que juegan en Brasil y se nota. Toque y toque, cambio de juego al pie, sentido colectivo, ritmo físico. Juega bien la “Roja”. Sí hace rato. Y no lo sabíamos porque recién alguien se animó a transmitirlas por televisión. ¡Y vaya si le apuntaron! Más de 27 puntos de rating. Pero no lo sabíamos por prejuiciosos. Esa es la verdad. Porque todavía conversas con un amigo y te dice “ah, pero igual es más lento que los partidos de hombres”. Tenemos una generación de lujo que sería ridículo omitir. Tenemos nombres para destacar y conocer. No a “la Alexis Sánchez” del equipo. Están Yanara, María José, está Yessenia.

Pero nos falta tanto. Porque solo una Copa América de mujeres la mandarían a La Serena. Y, como de costumbre, la gente de regiones se entusiasma. No, otra vez mentira. Es el equipo el que realmente entusiasma, con su fútbol, con su garra, con su ejemplo de cómo pelear por un sueño, aunque nadie te regale nada. Porque son porfiadas, porque el fútbol supuestamente no era para ellas.

Porque en un mundo donde el fútbol se transformó en una cosa de lucas y más lucas, todavía nos queda esta parte noble. Ese espacio donde ellas juegan porque aman lo que hacen y no sueñan con los premios por clasificar a Tokio. No, sueñan con romper los cercos y dejar la puerta abierta para las niñas que vienen. Con tapar bocas y mostrarnos que tenemos un equipo del cual sentirnos orgullosos e identificarnos con su fútbol y sus vidas.

Días antes del partido con Perú había fila para comprar una entrada. Para verlas a ellas. Y en la cancha, tocaron la pelota y consiguieron que el estadio cantara el himno nacional mientras metían el cuarto y quinto gol. Fue emocionante y esperanzador, porque les llevamos fe, aunque deban tumbar a dos gigantes como Brasil y Colombia. En una de esas, la hacen, aunque digamos que “la hicimos”. Y si no, igual gracias por la primera piedra porque esta pelea es larga y no solo dentro de la cancha.

Hoy es lunes y Francisco tiene el control remoto. Da lo mismo, hay que ver a Chile.

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