Opinión

Los diversos modos de clasificar

Por: Procopio | 15 de Abril 2018

Siempre es bueno clasificar, da la impresión que el mundo se transforma en algo más comprensible, que incluso podríamos llegar a entenderlo. Clasificar permite ordenar y  hasta cierto punto ayudarnos a recordar cosas agrupables por alguna razón subyacente, pero en el fondo no hace sino ordenar lo que ya sabíamos.

Las clasificaciones pueden desde muy útiles a perfectamente ineficaces, desde la escala periódica de los elementos, a otra cuya identificación es altamente improbable, como es el caso de la enciclopedia china de Borges, que clasifica a los animales en los siguientes grupos; “pertenecientes al emperador, embalsamados, amaestrados, lechones, sirenas, fabulosos, que se agitan como locos, innumerables, dibujados con un finísimo pincel de pelo de camello, que acaban de romper un jarrón y los que de lejos parecen moscas

Esa útil clasificación advierte que cuando tratamos de ordenar las ideas relativas a quienes somos, podemos, sin querer, usar criterios diferentes para cada cosa y al final, nos conformamos porque creemos haber tenido unidad de criterio y en realidad usamos tantos criterios diferentes como los de la enciclopedia china de Borges.

El hecho comprobado es que cambiamos sin darnos cuenta como consecuencia de lo que nos ha tocado vivir. Hay cambios para bien;  ser más valientes que al principio, más responsables y también podemos caer en la clasificación de los insinceros, de los inauténticos o falsos.

Es bueno saber que podemos mejorar nuestro sitio en la clasificación, si nos aplicamos, pero se requiere de cierta valentía ya que dejamos hábitos cómodos en el camino, pero por lo menos no seremos descritos como aquellos que quiebran jarrones y no se dan cuenta que, de lejos, parecen moscas.

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