Opinión

De insectos y exclusión

Por: Diario Concepción - La Tercera | 14 de Marzo 2018
Fotografía: Carolina Echagüe M.

Por: Andrés Cruz Carrasco
Abogado, Magíster Filosofía Moral

“Al despertar Gregorio Samsa una mañana de sueño intranquilo, se encontró en la cama convertido en un monstruoso insecto”. Seco y preciso, así Kafka parte con su relato en “La Metamorfosis”. Es la dura experiencia de quien padece el calvario de la soledad y la exclusión por ser diferente. Ante los otros, devino en un insecto. Un despreciable escarabajo, quien lentamente es condenado al ostracismo por su familia. Se transforma en un problema, es un estorbo y lo mejor que pueden hacer es encerrarlo.

Al principio no lo declaran, pero luego sus deseos se hacen evidentes. Tratan de llevar a cabo su rutina conviviendo con lo que consideran un monstruo, quien a medida que es poseído por su nueva naturaleza de bicho, se va alejando de los que alguna vez sintieron algo por él. El amor va cediendo al odio, dejándole espacio al asco. Se pierde toda posibilidad de comunicación. Gregorio ha perdido la posibilidad de expresarse en el lenguaje que antes era común para todos. Nadie lo entiende y en su entorno todos se refieren a él como si no estuviera. Ante su nueva condición, el padre no lo acepta, lo agrede, lo repele y es el primero que quiere expulsarlo.

De la aceptación y la ayuda que recibe de su hermana Gretel, se va pasando a la repugnancia y a la conducta pérfida de quien antes era la esperanza, hasta que llega a decir: “No quiero ante esta bestia pronunciar el nombre de mi hermano y por eso solamente digo: tenemos que intentar quitárnoslo de encima”.

Al que alguna vez fue su sustento, quien sufrió y luchó por ellos, comienzan a tratarlo como un insecto. Lo abandonan a su suerte, lo despojan de todo, le arrebatan todo lo que podría significar reconocerlo como ser humano. En cambio, Samsa se va haciendo más empático a medida que más sufre por su condición y trata de comprender. No odia ni resiente y sabe que su apariencia repulsiva puede causar espanto, y se esconde cada vez que puede, hasta entregarse a la muerte por su familia.

Aun cuando trata de salir, no puede. Es esa criatura, que según George Bataille: “Se inclina profundamente ante una autoridad que le niega, aunque su manera de inclinarse sea más violenta que una afirmación; se inclina amando, muriendo y oponiendo el silencio del amor y la muerte a lo que no podría hacerle ceder, porque esa nada que a pesar del amor y la muerte no podría ceder, es soberanamente lo que él, Kafka, es”. Es decir, alguien que intenta ser aceptado y amado por lo que es, sin tener que ocultarse ante los que quiere.

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