Opinión

Unidad y Tolerancia

Por: Diario Concepción | 02 de Marzo 2018
Fotografía: Diario Condeza

Por: Jorge Condeza Neuber
@jorgecondezan

Aunque la memoria colectiva sea frágil y el papel aguanta mucho, con la llegada de internet el archivo de los discursos e incluso de los dichos al pasar, están al alcance de todos y basta un rápido “googleo” para verificar si el llamado a la unidad que se escucha de los nuevos gobernantes es sincero y si fue impulsado los últimos 4 años.

No me refiero a caer pesado por fiscalizar los recursos y resaltar aquellos temas en que se pudiera afectar el bienestar de los chilenos, lo que se comprende y es parte del rol de ser oposición, sino más bien me refiero a lo que se buscaba con aquellas frases más notorias que recalcaban la llamada crisis, la desconfianza generalizada, el país en pedazos y una galopante incertidumbre. El futuro mandatario hablaba de la desconfianza como un verdadero cáncer que no permite avanzar y su receta para tan grave enfermedad era la transparencia y la verdad.

La unión requiere una definición muy por sobre la etimológica. Requiere discurso y acción. Requiere objetivos. Unámonos, como sociedad, es progreso inclusivo, es desarrollo económico no a cualquier costo, es integración, es mayor igualdad de trato y relaciones, y es pensar distinto evitando la exclusión y el sectarismo.

Y eso requiere la palabra de moda de esta semana: tolerancia, esa capacidad de algunos para respetar las convicciones políticas, religiosas o de otra índole y que marcan el tipo de sociedad que queremos, una donde la gente viva tranquila y no sea perseguida por sus creencias y sus derechos no sean pisoteados por pensar distinto. A mayores niveles de tolerancia aumenta el nivel de confianza en una sociedad y entonces es posible lograr esa unidad en la persecución de ciertos objetivos.

Obvio que mezclar estos conceptos genera confusión, porque claro que podemos trabajar unidos para lograr grandes objetivos para el país: mejorar la calidad de vida de los chilenos, subir las pensiones o mejorar la salud y la educación, pero eso no significa que uno deba tolerar las apologías de la dictadura, el apoyo explícito a quienes propiciaron la persecución política o a quienes han sido cómplices pasivos y activos de la corrupción.

La unión y la tolerancia se fortalecen, cuando uno ve que la historia ha estado llena de gestos acordes y se debilitan frente al discursillo falso, oportunista, pronunciado por intolerantes que nunca ganaron una batalla con esos estandartes y que no buscan la unión en objetivos sino, sus propios objetivos de éxito personal y, por tanto, su suplica hoy se ve como un acto chocante y de mal gusto.

Porque para pedir tolerancia hay que haberla practicado y para implorar unidad hay que haber sembrado con probidad, transparencia y buenas prácticas que realmente hagan crecer la confianza, algo esencial para la unidad. El resto es música.

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