Opinión

Los demonios que siguen vigentes

Por: Procopio | 03 de Febrero 2018

El componente diabólico, o divino, de las enfermedades abre un amplio mundo de oportunidades para los interesados en emprendimientos en el área de la salud, terreno abonado para gente inspirada.

Desde tiempos inmemoriales, en la cultura de asirio-babilónicos, como en muchas otras en los milenios a seguir, este espacio está reservado a los sacerdotes, magos y brujos, con diferentes apelativos, pueden ser gurús, derviches, chamanes,  u otros nombres más sonoros y sugerentes en los idiomas de lenguas vivas o muertas, pero la conexión es la misma; intermediarios entre el sufriente, o pecador y las altas esferas de los dioses o los demonios.

Hemos avanzado considerablemente, los dioses y los demonios han perdido en parte su bien ganado prestigio, han bajado su perfil en cuanto a ser causantes directos de enfermedades y padecimientos, a la vista de descubrimientos de agentes que sí están directamente asociados y al mismo tiempo, por la existencia de métodos eficientes para combatirlos y sacarle a la gente de las manos.

Sin embargo, aunque hay un cierto menor énfasis en dioses que castigan directamente, o aquellos que castigan mediante el retiro de la red de protección, hay un apreciable aumento de aquellos demonios que se instalan sutilmente en la intimidad más oculta de cada uno de nosotros, misteriosos males que actúan de modo perverso, solapado y silencioso, que es necesario combatir sin reposo y además estar listos para ayudar a quienes los sufren.

La humanidad al borde del ataque de nervios o jóvenes demasiado nuevos como para andar por allí con el alma enferma, hay que estar atento a los propios sentimientos y a los leves signos en las personas que uno quiere, no es raro que los dioses, llamados a tiempo, sean compasivos.

 

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