Opinión

Las dificultades para portarse bien

Por: Procopio | 01 de Febrero 2018

Como no se trata de una novela policial, se puede decir ahora mismo que al final Cicerón  fue derrotado por la fuerza. Siendo en el fondo un tanto pusilánime, había logrado  tener el título de padre de la patria concedido por el Senado romano al haber puesto en evidencia y derrotado, a lo que es discurso- las muy famosas catilinarias- a Lucio Sergio Catilina, quien tenía un plan para hacerse con el gobierno de Roma, aliado con una serie de malandrines y resentidos muertos de ganas de compartir las duras tareas de gobernar y de paso coleccionar uno que otro viático.

Vivió en uno de los tiempos más riesgosos, en las luchas civiles que terminarían con la república, en medio de personajes de mortal peligrosidad, Julio Cesar, Pompeyo, Marco Antonio, cada uno de ellos con seguidores convencidos y sin escrúpulos a la hora de limpiar la cancha de oponentes indeseables o simplemente molestos.

Llevar una vida virtuosa era uno de sus problemas elementales y se propuso la ímproba tarea de aplicar los principios del pensamiento griego a la dura vida del empresario y político romano. Su último libro podría ser útil en los actuales tiempos; Sobre el deber, que trataba  una variedad bastante amplia de problemas cotidianos; ¿Cómo de honrado tenía que ser un empresario, o político?, ¿era honesto tomar algunos atajos?, ¿Cómo debería un hombre bueno responder a las injustas demandas de un poderoso?, ¿era correcto que permaneciera en silencio, o debería alzar la voz y protestar, incluso si era peligroso?, ¿ Cómo debería tratar un hombre a sus inferiores, incluso si eran esclavos?, ¿Tenían los inferiores derechos que había que respetar?

Han pasado un par de miles de años y sigue siendo recomendable hacerse las mismas preguntas

 

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