Opinión

Dificultades para abandonar el nido

Por: Procopio | 10 de Octubre 2017

Aunque algunos se mueren de ganas, no todos los jóvenes pueden irse de sus casa para hacer su vida por su propia cuenta, la mayoría de las veces no es posible salir olímpicamente del nido, los estudios superiores son largos y a menudo con complejidades en el camino, el proceso de titulación puede que no sea expedito y por último, como están las cosas, el título puede ser insuficiente y los estudiantes deciden continuar en esa calidad para ser más competitivos, agregando postítulos o postgrados, lo cual por lo general, y como mínimo, requiere de dos o tres años más de dependencia.

Si se agrega a la hoja de cálculos el tiempo necesario para encontrar un trabajo que permita solventar la vida independiente, resulta fácil concluir que la mayoría de los hogares tiene un horizonte bastante prolongado de responsabilidades financieras y de infraestructura para con sus relativamente menores, una pausa que es algo así como una moratoria o postergación de independencia, que tiene como contra parte la postergación de su auténtica madurez y cierta limitación de autonomía de vuelo.

Aquí radica otra oculta diferencia, este espacio extra para los jóvenes tienen implicancias económicas, mientras mejor sea este aspecto en la casa, menos prisas, menos presión, mejores oportunidades para insertarse en la sociedad con todas las banderas desplegadas, con calificaciones y competencias necesarias para sobrevivir en un mundo cada vez más competitivo y exigente, mientras peor, menos tiempo para hacer las cosas como corresponde. Los con menos recursos apenas pueden y la moratoria, de existir, es breve. Por lo tanto, hay dos juventudes al final; la protegida y la que no pudo protegerse tanto. Otra más que significativa deuda de equidad pendiente.

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