Opinión

Cómo echar a Díaz y que nadie se enoje

Por: Paulo Inostroza | 02 de Octubre 2017
Fotografía: Agencia UNO

Ahora que no está, todos son defensores del “Care Pato”. Mágicamente, ahora se oye el “los que están no son más que Díaz” o un tajante “estos partidos son para los experimentados como Díaz y no para probar gente”.

Sí, el mismo “21” que muchos mataron bien por encimita después del 0-1 con Alemania, pero que perdió toda cuenta de ahorro al meter la mano en Bolivia. Ahí ya fue. Y es tan quemado, que esos dos partidos se perdieron justo por la mínima.

Como nunca, se armó una conferencia de prensa para explicar una lista de citados, cosa que ningún técnico serio hace. Usted llama al que considera útil y deja fuera al que no y punto. El técnico manda. Solo sirvió para que creciera la bola de nieve hecha de rumores. “Parece que fue por sus declaraciones”, “chuta, no fue na por un acuerdo entre los dos”… El que explica se complica y eso le pasó a un Pizzi que se nota complicado y al cual la gente le carga todos los muertos. Incluso, de esos días en que anda sin balas.

¿Y qué hace “Care Pato”? Se muestra sentido, lo publica en redes sociales y genera “apoyo” inmediato y dañino de parte del capitán Bravo. La mecha prendida para que todos hablemos de división en el camarín, especulemos que la fatiga muscular de Vidal es para presionar al DT y así suma y sigue. Fuego y más fuego en días que son un infierno y a poco de jugarnos los seis puntos que significan el éxito o el fracaso. El histórico tercer Mundial consecutivo o el fin de la generación dorada. Porque así va a ser. En Chile, no conocemos los puntos medios.

Y en esta pasada, tal vez signo claro de la desesperación reinante, se equivocan todos un poco.

Pizzi no tiene que explicarle sus decisiones al mundo ni hacerle caso al mundo cuando twitter pide al jugador más popular del CDF. Y Díaz –con todo lo que queremos al “Chelo”- tiene que pensar primero en el grupo y remar para el mismo lado, aunque esta vez le toque estar afuera. Esa es una señal de grandeza. Eso hace bien. Porque aquí nadie tiene el puesto seguro y con Bielsa era así. Hasta Valdivia tenía que portarse bien o no jugaba. El grupo es lo primero y el grupo incluye al cuerpo técnico. Si no, esto no camina.

¿Le dije cuánto quiero al “Chelo”? Bueno, yo lo defendí en una columna anterior y no me retracto de ninguna palabra escrita. Contra Alemania no fue su culpa. ¿Y sabe qué? Contra Bolivia tampoco perdimos por él.

Más allá de eso, hay un momento en la vida de toda persona –más allá del deporte- en que necesitas sentarte y tomar un respiro para volver mejor. Porque Díaz estaba tostado en la cancha, ya no quería el balón tanto como antes y un condoro más sería su crucifixión. Nadie quiere eso. Porque le tenemos cariño y el respeto no se va de un paraguazo.

Chiquillos, se anotaron una fea. Entre todos. Espero que no nos pase la cuenta.

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