Opinión

Las desventajas de la popularidad

Por: En el Tintero | 20 de Septiembre 2017

El animal no se parecía a nada de lo conocido en el así llamado mundo civilizado, una cara engañosamente simpática, daba saltos enormes de más de 10 metros, impulsándose espectacularmente con sus grandes patas traseras, desproporcionadas respecto al cuerpo, con una cola estupenda larga y gorda, con la cual se las arreglaba para mantener el equilibrio. Como si todo fuera poco, la hembra tenía una bolsa exterior a la altura del vientre en la cual transportaban a sus crías, a veces bastante creciditas, asomadas, con las manitos tomadas del borde, como cualquier niño mirando el desfile desde el balcón.

Cuando el capitán James Cook, navegante inglés que desembarca en el hasta entonces desconocido continente australiano, en 1770, se encuentra con tan asombroso ejemplar, se puso en contacto con los nativos para saber cómo se llamaba, como si sabiendo el nombre las cosas se pusieran más claras, pero en fin, raro y más encima sin nombre, ha de ser una situación insoportable. Con su secretario, un joven naturalista llamado Joseph Banks, creyeron entender la pronunciación gutural del informante como Kangoru. La palabra fue correctamente ingresada en la libreta de bitácora. El nombre se hizo rápidamente popular, con la misma velocidad que se hicieron famosos los canguros. Más tarde, con el paso de los años y más conocimiento de causa, los británicos descubrieron que en alguna de las más de 250 lenguas nativas de la isla, kun- u- ru significaba simplemente “no entiendo”.

Menos entienden los canguros ahora, se ha descubierto que son demasiados y sobre ellos pende una amenaza bastante seria, convertirlos en fuente de proteínas, una consecuencia tardía y lamentable de haber sido descubiertos

PROCOPIO

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