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Opinión

La educación en cadena nacional

Por: Diario Concepción 07 de Julio 2016
Fotografía: imagenPrincipal-4836.jpg

Si bien el hecho de presentar a la ciudadanía las decisiones del Gobierno sobre materias importantes —y, por lo general, urgentes— es una opción válida, la última cadena nacional tiene al menos dos características que le restan sustento al enfoque que el gobierno ha querido dar a su administración.

En primer lugar, nada de lo dicho por la presidenta en la cadena nacional es información nueva sobre la Reforma a la Educación Superior, más bien es la repetición de aspectos ya conocidos hace mucho tiempo. Por lo demás, el actual proyecto ha sido blanco de reparos incluso por parte de personajes claves de la Nueva Mayoría, como Guido Girardi, quien hace unos días pidió postergar el envío de dicho proyecto.

De esta forma, si ni los rectores, ni los estudiantes, ni los parlamentarios —incluso de la Nueva Mayoría—, ni los expertos están de acuerdo con la reforma planteada por el ejecutivo, ¿a quién satisface el proyecto? Al parecer el punto principal de la cadena nacional radica en la frase "no hay vuelta atrás" dicha por la mandataria, idea que refleja la obstinación de un gobierno empecinado en cumplir un programa que, a estas alturas, solo les satisface a ellos mismos y a sus prioridades electorales que nada tienen que ver con las educacionales.

Insistir en la gratuidad universal de la educación superior cuando los números no son claros solo demuestra la tozudez e irresponsabilidad de un gobierno, que por cumplir una – irresponsable- promesa de campaña, está dispuesta a hipotecar el futuro de un país, sin ni siquiera reparar mínimamente en las consecuencias.

En segundo lugar, la principal función de las cadenas nacionales es demostrar a la ciudadanía el compromiso total y urgente del gobierno con ciertas materias de interés transversal. En este sentido, si bien la educación es una temática de interés nacional, no es ni por lejos el tema más urgente o el más necesario de suplir en el corto plazo.

Aún existen materias mucho más básicas que esperan una solución, como ha quedado demostrado, por ejemplo, con lo sucedido en el Sename. Sin embargo, el Gobierno decidió dirigir sus esfuerzos en una temática que ni siquiera ellos podrán zanjar, amarrando a las futuras administraciones a un proyecto que, a todas luces, está mal elaborado.

De esta manera, mientras el gobierno compromete la creación de una Subsecretaría, una Superintendencia y un Consejo para la Calidad en educación, hay menores que día a día son verdaderas víctimas de la ineficacia del Sename. ¿Por qué en este caso no hay cadena nacional para dar una señal enérgica de compromiso en una materia tan sensible y postergada como el cuidado de cientos de niños? Los niños no marchan, está claro.

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