Editorial

Otra vez el clima nos pone a prueba

Por: Editorial Diario Concepción 26 de Julio 2026
Fotografía: Cedida | Municipalidad de Penco

En Biobío habíamos perdido la costumbre de recibir lluvias en gran cantidad durante el invierno. Son comunes en distintos contextos frases como: “Antes sí que caía agua, no como ahora que, con un par de gotas, colapsamos”. Este es un argumento que concuerda con lo que hemos visto durante los últimos años y décadas, marcados por un déficit constante de lluvia año tras año.

Por lo anterior, y por lo que hemos presenciado, cuando se producen sistemas frontales que golpean con fuerza en corto tiempo —como el de la semana pasada—, la preparación ante ellos, en algunos casos, no resiste.

Por eso, es positivo que las autoridades regionales y comunales manifiesten preocupación y ocupación ante este tipo de fenómenos, con el objetivo de evitar que se pierdan vidas y disminuir la afectación material. También, en ese contexto, es importante que las familias adopten resguardos y se protejan ante los derroteros climatológicos que nos trajo, además, el denominado Súper Niño.

Este fin de semana enfrentamos otro desafío climatológico y, como se ha planteado en diversos espacios, resulta clave la prevención.

Un ejemplo de autocuidado es Rosa Cárdenas, de Tomé, quien asegura a Diario Concepción que el viento costero ha enseñado a los vecinos a prepararse apenas se anuncia un temporal. “Revisamos que no haya cosas sueltas en el patio, cargamos los celulares y dejamos linternas y velas a mano por si se corta la luz”, relata. También, dice, compra pan y alimentos para evitar salir durante el peor momento del evento meteorológico, y disfruta preparando un caldo o unas sopaipillas mientras escucha la lluvia.

Desde el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred) advirtieron que la principal preocupación para estos días continúa siendo el comportamiento de los ríos cordilleranos y los más de 1.900 puntos críticos identificados en la región. Estos son terrenos con alta posibilidad de emergencia, como inundaciones o deslizamientos de material.

Con el pronóstico de que en la cordillera caigan alrededor de 80 mm de agua, la preocupación es mayor respecto de subidas de agua y aludes. Por eso, siempre, junto con la prevención y el autocuidado, se debe estar alerta a las indicaciones de las autoridades ante cualquier emergencia mayor.

Aunque el clima nos ponga a prueba con la fuerza de sus extremos, este retorno del agua también es una oportunidad para reencontrarnos con nuestra identidad histórica. Si combinamos la cautela de las autoridades con el autocuidado en cada barrio, podremos mirar hacia el horizonte con la certeza de que el agua, más que un motivo de zozobra, vuelva a ser la promesa de vida y abundancia que nuestra tierra siempre conoció.

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