Editorial

Prácticas académicas de estudiantes universitarios chilenos

Los resultados parecen mostrar que la percepción de exceso de demanda tiene una posible asociación con la actitud de los propios estudiantes hacia sus obligaciones, así como algunas conductas de ámbito personal.

Por: Editorial Diario Concepción | 16 de Mayo 2019
Fotografía: La Tercera

Como todo problema que obedece a factores múltiples, la discusión sobre las causas de los reclamos estudiantiles por exceso de presión académica ha tenido toda suerte de interlocutores, que interpretan este fenómeno desde diversos puntos de vista y, en consecuencia, haciendo una descripción de causa probable. Así surgen indicadores socioeconómicos, familiares, sociológicos y culturales, asuntos que son de responsabilidad de las instituciones y otros que dependen de los estudiantes mismos.

No es posible descartar planes de estudio sobrecargados, a veces, con contenidos obsoletos, ni la presencia de académicos con débil vocación o con limitado interés en la docencia, una de las funciones universitarias de menor rentabilidad para la construcción del currículo de los funcionarios académicos y, en consecuencia, la posible existencia de faltas en aspectos pedagógicos, reiteración de métodos tradicionales de enseñanza y poca aplicación de tecnologías de apoyo.

Todo aquello y muy posiblemente muchos otros asuntos directamente relacionados con la capacidad de un estudiante para lidiar con sus tareas académicas tienen que ver con esa apreciación que se les pide más de lo que pueden lograr. Sin embargo, para dejar sobre la mesa la mayor cantidad de antecedentes relevantes posibles es también conveniente examinar factores que dependen de los alumnos, aspecto sobre el cual el Consejo de Rectores ha levantado información.

Con ese propósito se ha llevado a cabo la primera Encuesta Nacional de Evaluación del Compromiso Estudiantil, la cual fue realizada en cinco planteles, con una muestra representativa que incluyó a más de siete mil alumnos, para detectar, entre otros asuntos, cuáles son sus hábitos de estudio.

Los resultados de este trabajo muestran que la mitad de los universitarios llega a clases sin tareas y el 60% estudia menos de 10 horas semanales, que sólo el 14,3% estudia 20 horas o más. Se observa que el 49,2% de los jóvenes de pregrado llega a las clases con frecuencia sin leer sus textos o hacer sus tareas. De igual manera, el 46,2% admite que no realiza nunca preguntas en clases, o que lo hace sólo a veces, y que el 68,3% utiliza sus apuntes para estudiar. El 84,6% de los alumnos dice que nunca ha conversado con los docentes sobre su desempeño académico.

Los resultados parecen mostrar que la percepción de exceso de demanda tiene una relativa asociación con la actitud de los propios estudiantes hacia sus obligaciones, lo cual es muy posible, así como sus conductas en ámbito personal, detectadas en otra encuesta aplicada hace poco tiempo, que revela el consumo frecuente de alcohol y marihuana, 23,6% y 13,5%, respectivamente, una a cuatro veces por semana, más la presencia de indicadores preocupantes, como el 67,2% de trastornos del sueño durante el día, malas conductas alimentarias en 87% de los casos y u 44% con solicitud de tratamiento psicológico.

A estas alturas, la demanda original de los estudiantes, que sería alivianar las demandas, ha servido para poner de relieve que nadie tiene una idea absoluta e integral de los factores involucrados en la percepción de tarea abrumadora por parte de los estudiantes y, al mismo tiempo, la necesidad de mirar este fenómeno más de cerca por todos los actores involucrados, ya que se trata más bien del resultado de cambios necesarios que no han terminado de definirse y por tanto, faltantes.

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