Editorial

Concepción, la mejor ciudad para vivir

Entre los atributos destacables del Gran Concepción y que habitualmente no apreciamos cabalmente, está el papel que desempeñan los sistemas naturales en el paisaje y el acceso a esos bienes, una singularidad muy propia de la urbe penquista y, por lo tanto, no suficientemente valorada.

Por: Editorial Diario Concepción | 20 de Abril 2019
Fotografía: Raphael Sierra P.

Para los penquistas originarios, la noticia que ubica a la ciudad de Concepción como la mejor ciudad para vivir del país, es una buena noticia, rápidamente moderada por la característica ciudadana de cultivado escepticismo propio de quienes han visto suceder milagros basados en forma tenue en encuestas de poca confiabilidad, o en el uso tendencioso de cifras leídas sólo con los mejores y más convenientes indicadores.

Dejando de lado esas consideraciones, que hay que examinar con la debida objetividad, cuáles son los factores que se emplearon para llegar a esa conclusión, para empezar la idoneidad de la entidad que hace la evaluación, en este caso se trata de un estudio realizado por Corporación Ciudades, nueva agrupación impulsada por Arquitectura UC, la Cámara Chilena de la Construcción y Techo, cuya motivación declarada es promover la equidad y bienestar territorial, disminuir la segregación urbana e impulsar la planificación integrada del territorio.

El estudio consideró la información existente, analizando cada manzana de las ciudades, diferenciándose a otras mediciones que consideran los resultados por comunas, para observar 10 indicadores con tres dimensiones; evaluación de la calidad ambiental, utilizando como indicador la cobertura vegetal y la amplitud térmica; la infraestructura, considerando las viviendas, el estado de las vías públicas y la accesibilidad, que incluye equipamiento deportivo, servicios públicos, servicios educaciones y sanitarios.

Así, de los 21 centros urbanos de Chile con una población de más de 100 mil habitantes, Concepción ocupa el primer lugar, superando a Iquique-Alto Hospicio, el Gran Valparaíso, Rancagua, Arica, Copiapó, Talca y Chillán, en el otro extremo, con los puntajes menores resultaron ubicadas Osorno, Puerto Montt, Puerto Varas y Los Ángeles.

El estudio empieza por los datos en contexto, aludiendo a los profundos cambios de la sociedad chilena en los últimos 15 años, con aumentos de la población urbana, del nivel educacional, de la esperanza de vida, mientras se reducen el promedio de hijos y al cantidad de habitantes por vivienda, mientras las ciudades se hacen más densas y la migración diversifica los barrios, haciendo a las ciudades más complejas y del mismo modo, las medidas para asegurar su desarrollo sostenible.

Entre los atributos destacables del Gran Concepción y que habitualmente no apreciamos cabalmente, está el papel que desempeñan los sistemas naturales en el paisaje y el acceso a esos bienes, una singularidad muy propia de la urbe penquista y, por lo tanto, no suficientemente valorada, además de contar con una amplia oferta de servicios, un mejor estado de infraestructura pública, accesibilidad y positivos factores medioambientales.

Para nadie más que los penquistas es evidente la fragilidad de estos bienes y la magnitud de la tarea para mantenerlos e incrementarlos, con situaciones al borde de la crisis, como el uso de las vías públicas o el aprovechamiento indebido de falencias del plan regulador, el descuido o relleno de humedales, que con ríos y lagunas han permitido la cobertura vegetal, altamente valorada por el estudio aludido.

Frente a la mirada escéptica a la calificación de nuestra ciudad, hay que anteponer el compromiso irrenunciable del municipio en su tarea de hacer mejor ciudad y la responsabilidad individual y colectiva de quienes la habitamos.

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