FNE dio luz verde al trato entre ambas compañías para desarrollar acero verde en Talcahuano.
La Fiscalía Nacional Económica (FNE) selló el acuerdo anunciado en junio de este año entre la Compañía Siderúrgica Huachipato (CSH) y Aceros AZA S.A., hito considerado como un paso clave para la industria y el empleo del Biobío y la siderúrgica nacional.
El ente regulador aprobó sin condiciones la operación entre AZA y el Grupo CAP para desarrollar un proyecto de acero verde en Talcahuano, tras concluir que la transacción no resulta apta para reducir sustancialmente la libre competencia.
Al respecto, el gerente general de Aceros AZA, Juan Enrique Greibe, señaló que “la aprobación de la Fiscalía Nacional Económica nos permitirá seguir avanzando en un proyecto estratégico para Chile y para nuestra compañía, el cual contempla la adquisición de 91 hectáreas de los terrenos de Huachipato, operación que esperamos concretar durante el primer semestre de 2027, una vez cumplidas las condiciones pendientes”.
Por su parte, el gerente general del Grupo CAP, Nicolás Burr, manifestó que “este proyecto constituye uno de los principales hitos del proceso de reconversión que estamos impulsando en el complejo y es un buen ejemplo de la estrategia de largo plazo que ejecutamos como Grupo: alcanzar alianzas estratégicas para poner en valor y rentabilizar nuestros activos, generar nuevas oportunidades de negocio y contribuir al desarrollo productivo del país”.

Foto: Corfo
Javier Sepúlveda, académico de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas (FACEA) de la Universidad de Concepción y exseremi de Economía, sostuvo que la resolución es una buena noticia.“Faltan varios procesos administrativos para concretar la operación. También es necesario adaptar las instalaciones actuales e incorporar las tecnologías requeridas para que el nuevo proceso productivo sea acorde a los objetivos del acuerdo”, dijo.
En términos generales, y de acuerdo con lo recopilado por Diario Concepción, se estima que la puesta en marcha del laminador generará alrededor de 240 puestos de trabajo directos e indirectos, mientras que la fase de construcción de la nueva acería eléctrica requerirá cerca de 800 trabajadores. En tanto, la operación de la acería eléctrica demandará aproximadamente 300 puestos permanentes.
El gobernador regional del Biobío, Sergio Giacaman, expresó que “esta noticia demuestra que el Biobío mantiene su atractivo para la inversión y que existen oportunidades reales de reactivación cuando hay proyectos serios y con visión de futuro”.
La autoridad regional añadió que “el empleo es una de nuestras principales prioridades. Por eso, desde el Gobierno Regional estamos trabajando tanto en medidas inmediatas como en soluciones de mediano y largo plazo. A través de nuestro plan Juntos Reactivamos Biobío, impulsamos una inversión de $32 mil millones para generar tres mil puestos de trabajo en el corto plazo”.
Para el alcalde de Talcahuano, Eduardo Saavedra, “con mucha responsabilidad, cabe destacar que el municipio es un actor clave, ya que debe realizar la subdivisión de estos terrenos para permitir la instalación de AZA y generar el empleo que requiere Talcahuano y la Región del Biobío”.
En tanto, el gerente general de CPC Biobío, Cristóbal Herrera, coincidió en que el visto bueno de la FNE a la alianza es un paso determinante para el futuro productivo local.
“Valoramos que se sigan concretando alianzas estratégicas que resguardan nuestra vocación industrial y proyectan el desarrollo regional hacia el futuro”, añadió el ejecutivo.
La transacción contempla la venta del 100% de las acciones de la Compañía Siderúrgica Huachipato (CSH), además de la combinación de activos siderúrgicos entre ambas compañías.
A través de un Hecho Esencial enviado a la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), la compañía informó en junio de este año que “CAP S.A. celebró un contrato de promesa con Aceros AZA S.A. para llevar adelante una combinación de sus activos siderúrgicos”.
Según el documento, el acuerdo establece que, “sujeto al cumplimiento de las condiciones que en él se señalan, CAP venderá a AZA el 100% de sus acciones en Compañía Siderúrgica Huachipato S.A., recibiendo a cambio una contraprestación en dinero y en especie, esta última consistente en una participación de un 15% en AZA”.
Posteriormente, el proceso considera que “CSH se fusionará con AZA para combinar sus respectivos activos siderúrgicos. La contraprestación total para CAP, cumplidas las condiciones que más adelante se indican, será de US$ 130.000.000”.
Respecto de la estructura financiera, el monto está compuesto por: “(I) un pago en dinero por US$ 25.000.000, (II) un pago en especie consistente en la suscripción de acciones de pago de nueva emisión emitidas por AZA, avaluadas en US$ 62.500.000 y representativas del 15% del capital de dicha compañía, y (III) un pago adicional de US$ 42.500.000, contingente a la puesta en marcha de las unidades de laminación actualmente existentes en los terrenos de CSH”.

Foto: Luis Hernández
Tras el cierre de Huachipato en septiembre de 2024, Diario Concepción fue recogiendo y publicando una serie de artículos donde se retrataba la historia y sensaciones de los extrabajadores de la usina.
Una de estas tantas voces en este tiempo fue, por ejemplo, la de Luis Hernández (49) quien relató que “fui el último en salir; fui el que cerró la reja, enganchó los candados, aseguró puertas y despejó las bodegas en los laminadores. Fue muy doloroso para todos mis compañeros”.
Hernández estuvo durante más de 20 años en la usina. Su testimonio representa el sentir de antiguos trabajadores de la siderúrgica que ingresaron muy jóvenes a la planta tras finalizar sus estudios.
“Ingresé el 3 de enero de 2004 como ayudante de armador, hice mi práctica profesional de Ingeniería Metalmecánica y me formé en Huachipato. Pasé por todas las etapas: entré como apoyo técnico, continué como laminador intermedio y luego como laminador terminador de barras y alambrón. Al final fui jefe de turno, asesorando a los laminadores, donde estuve la mayor parte del tiempo”, expresó.
El exsupervisor de los laminadores destacó que la experiencia adquirida en una labor de alta especialización fue determinante para reinsertarse en el mercado laboral. Además, mantiene la esperanza de que varios de sus excompañeros tengan nuevas oportunidades tras la firma del acuerdo que posibilitaría retomar la producción de acero en la zona. “En el laminador LBT éramos alrededor de 120 personas y en el LBR eran casi lo mismo, otros 120 trabajadores, porque operábamos en turnos rotativos. Ese laminador no se detenía nunca y generalmente había tres cuadrillas trabajando”, concluyó.