Tras dos trimestres con caídas de hasta 5%, el estudio presentado por la Universidad de Concepción advierte sobre el impacto en el empleo y las dudas presupuestarias para el próximo año.
Presentación del IER N.° 59: La Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la UdeC presentó el Informe Económico Regional, documento estratégico de análisis sobre la salud económica actual y futura de la Región del Biobío.
Panorama y desaceleración económica: La región registra cifras negativas (-5% y -3% en los primeros trimestres de 2026), proyectando un cierre anual bajo cero debido al debilitamiento del consumo, factores coyunturales internacionales y la necesidad de diversificar la matriz productiva.
Perspectivas de empleo e inversión: A pesar de una alta tasa de desocupación local (10,6%), se proyecta un 2027 marginalmente mejor mediante la tramitación de una carpeta de proyectos de inversión por US$ 1.200 millones y presupuestos orientados al empleo.
En dependencias del Club Concepción fue presentado el Informe Económico Regional (IER) N.° 59, elaborado por la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de Concepción (UdeC) y dirigido por el Dr. Iván Araya Gómez.
El documento reviste especial relevancia como insumo de información estratégica para promover la inversión y el empleo en la zona, considerando la tasa de desocupación del 10,6% y el riesgo de una recesión técnica tras los últimos resultados trimestrales informados por el Banco Central (BC).
El director del IER, quien además es académico de la UdeC, integrante del comité asesor del BC y miembro de la Mesa Regional de Empleo, señaló que el propósito del estudio consiste en que “derivamos del análisis de los datos cuál es la salud económica que estamos viviendo en 2026 y, particularmente, nos interesa conocer qué ocurrirá en 2027”.
Respecto del escenario actual, el académico sostuvo que los dos primeros trimestres mostraron cifras negativas para la Región del Biobío: un -5% y un -3%. “Esto indica que nos estamos desacelerando a un ritmo de alrededor del 4% en los primeros seis meses. Nuestra proyección para cerrar 2026 es que la región no va a crecer y lo más probable es que registremos un resultado negativo. Todo dependerá de la segunda mitad del año”, afirmó.
“Para lograr un crecimiento cero, tras haber decrecido un 4% en el primer semestre, necesitaríamos crecer al menos un 4% en el segundo. Dadas las condiciones de demanda interna y externa, eso se hace cuesta arriba. Por lo tanto, nuestra proyección sitúa el cierre regional por debajo de cero”.
Consultado sobre las causas de este panorama, el director del IER apuntó a factores latentes, comentando que “a lo largo de los años, el crecimiento regional ha fluctuado cerca del 2%, que es nuestro valor de tendencia a largo plazo. Esto confirma que la matriz productiva requiere mayor dinámica y sectores que impulsen fuertemente el desarrollo, ya sea mediante la reindustrialización o encontrando actividades que generen polos de inversión y empleo”.
A su juicio, los magros resultados de los primeros seis meses de 2026 obedecen a un factor coyuntural. “La inestabilidad internacional ha golpeado con fuerza al sector exportador, a la demanda interna y, sobre todo, al consumo”, destacó.

Foto: FACEA UdeC
Sobre el mercado laboral, Araya explicó que la presencia de sectores altamente intensivos en mano de obra explica la elevada tasa de desocupación en comparación con el resto del país. “Hablamos de más de un 10% local frente al 9% nacional. Mientras nosotros decrecemos al 4%, el país lo hace a un ritmo cercano a cero o levemente por debajo. Existen diferencias marcadas en el comportamiento macroeconómico del Biobío respecto del nivel central”, enfatizó.
En relación con las perspectivas para el próximo año, Araya señaló que existe un catastro de proyectos en fase de estudio, decisión e implementación. “Pensamos que, mientras se mantenga la idea de potenciar la inversión, podemos proyectar un 2027 algo mejor. […] En lo inmediato, 2027 debería ser marginalmente mejor que 2026 por una base de comparación baja, pero la dinámica del consumo y la inversión aún se prevé modesta”, acotó.
Araya también profundizó en los debates en curso: “Hay dos grandes discusiones. Una es cómo acelerar la aprobación de proyectos. En la Mesa de Empleo comentaba que existen más de 30 proyectos en carpeta para el Biobío, equivalentes a US$1.200 millones, además de $18.000 millones en fondos locales para municipios”.
El especialista de la UdeC sostuvo que “el Gobierno planteó que el presupuesto 2027 sería proempleo, lo que es una buena señal, pero genera confusión cuando se habla de reducir los fondos para el Biobío. Tal vez falta aclarar si se reorientarán los recursos hacia actividades intensivas en trabajo. No obstante, no se puede profundizar el análisis sin conocer las partidas definitivas que se negociarán a nivel central”.
Miguel Quiroga, decano de la Facea de la UdeC, relevó que “efectivamente, la labor que realiza la universidad a través de publicaciones como esta es muy importante”.
“Este es el informe número 59. El próximo año vamos a cumplir 40 años. Este informe fue lanzado por primera vez en el año 1987 y sin duda ha hecho una contribución importante a poder dotar de análisis económicos realizados en profundidad, también desde una perspectiva mucho más objetiva y transparente, que permite informar a quienes toman decisiones de cuál es la realidad económica de la región”.
El decano agregó que “sin duda este tipo de análisis es muy importante para poder revelar cuáles son las necesidades que tiene la región. Cuando estos informes no existían, usualmente se les pedía a los organismos regionales, incluso a las empresas privadas, a veces desempeños que eran muy similares a los que estaban basados en análisis nacionales, y resulta que los desenvolvimientos en la región y la evolución de la actividad económica eran muy diferentes”.