La subdirectora nacional del Instituto de Desarrollo Agropecuario, Antonella Pecchenino, estuvo en la zona donde realizó una serie de reuniones y análisis de la entidad.
La subdirectora nacional del Instituto de Desarrollo Agropecuario (Indap), Antonella Pecchenino, visitó la Región del Biobío como parte de una gira que la ha llevado a recorrer gran parte del país durante las primeras semanas de la nueva administración.
En su paso por la zona sostuvo reuniones con autoridades regionales, funcionarios y agricultores, además de conocer iniciativas productivas y proyectos apoyados por el servicio.
En conversación con Diario Concepción, abordó los desafíos de la agricultura familiar campesina, el fortalecimiento de los programas de asesoría técnica e inversión, el apoyo a sectores rurales aislados y la necesidad de modernizar la institución para responder a las nuevas realidades del mundo agrícola.
-¿Qué motivó esta visita a la Región del Biobío y cuáles fueron los principales objetivos de su agenda en la zona?
-Desde que asumimos hemos recorrido gran parte del país y el Biobío forma parte de ese proceso. Nuestro objetivo principal es estar en terreno, conocer directamente la realidad de los territorios y entender cómo funciona el trabajo que desarrolla indap junto a los agricultores y agricultoras. Creemos que cualquier cambio o mejora que queramos impulsar debe construirse desde la experiencia de quienes viven y trabajan diariamente en las zonas rurales.
-Durante su visita sostuvo encuentros con autoridades regionales. ¿Qué relevancia tienen estas reuniones para el trabajo de Indap?
-Las reuniones con autoridades tienen un valor muy importante porque permiten generar canales de comunicación más directos y permanentes. En una primera visita existe naturalmente un componente de presentación y conocimiento mutuo, pero también se trata de ponerse a disposición para trabajar de manera coordinada. Las necesidades de cada región son distintas y las autoridades locales tienen un conocimiento profundo de las problemáticas y desafíos de sus territorios.
-¿Cómo describiría la realidad agrícola que presenta actualmente la Región del Biobío?
-El Biobío tiene una riqueza productiva muy diversa. Dependiendo de la zona geográfica encontramos realidades completamente distintas. Existen productores dedicados a las hortalizas, a los cultivos tradicionales, a los frutales menores como las frambuesas y otros berries, además de una importante actividad ganadera. Esa diversidad obliga a que nuestro trabajo sea flexible y adaptado a las características de cada territorio.

Carolina Echagüe M.
-¿Cuál es hoy el alcance del trabajo que desarrolla Indap a nivel nacional?
-Actualmente trabajamos con cerca de 165 mil beneficiarios en todo el país. Son pequeños agricultores y agricultoras que viven y desarrollan su actividad productiva en zonas rurales. Ese universo constituye el foco principal de nuestra labor. Nuestro trabajo busca entregar herramientas para fortalecer la producción agrícola, mejorar la competitividad de los predios y contribuir al desarrollo de las familias rurales. Para lograrlo contamos con distintos instrumentos de apoyo que se complementan entre sí y que abarcan tanto asistencia técnica como financiamiento e inversión.
-Uno de los pilares históricos de Indap son las asesorías técnicas. ¿Cómo funcionan actualmente estos programas?
-Las asesorías técnicas son fundamentales porque permiten acompañar a los agricultores en distintas etapas de sus procesos productivos. Tenemos programas territoriales como Prodesal y los Programas de Transición a la Agricultura Sostenible, que ejecutamos en conjunto con los municipios.
A través de estas iniciativas entregamos orientación especializada en producción, gestión, comercialización y otras áreas relevantes para el desarrollo de los emprendimientos agrícolas. Lo importante es que estas asesorías se adaptan a las necesidades específicas de cada usuario y a las características de los distintos rubros productivos.
-Además de las asesorías, ¿qué otras herramientas ofrece la institución?
-Otra línea de trabajo muy importante corresponde a los créditos y al financiamiento. Contamos con instrumentos de crédito de corto y largo plazo que permiten apoyar tanto el capital de trabajo como las inversiones necesarias para el desarrollo de los predios. Muchas veces los agricultores requieren recursos para enfrentar una temporada productiva o para realizar mejoras que les permitan aumentar su capacidad de producción. En esos casos, el acceso a financiamiento adecuado puede marcar una diferencia significativa.
-¿Cuáles son las áreas donde Indap busca fortalecer especialmente las inversiones durante esta administración?
-Uno de los principales énfasis está puesto en las inversiones relacionadas con el riego y la energía. La seguridad hídrica es un elemento fundamental para asegurar la continuidad y sostenibilidad de la actividad agrícola. Si no existe acceso al agua en condiciones adecuadas, es muy difícil mantener procesos productivos estables en el tiempo. Por eso queremos fortalecer las inversiones en esta área y generar la mayor flexibilidad posible para destinar recursos a iniciativas que permitan mejorar la disponibilidad y gestión del recurso hídrico.
-En su recorrido por la región también visitó iniciativas vinculadas a la artesanía. ¿Por qué Indap está impulsando este tipo de proyectos?
-Porque entendemos que el desarrollo rural va mucho más allá de la producción agrícola. En muchos territorios existen expresiones culturales, tradiciones y oficios que forman parte de la identidad de las comunidades rurales. Nosotros queremos contribuir a poner en valor ese patrimonio. Durante esta visita conocimos el trabajo de artesanas de la greda que recibieron apoyo para la implementación de un horno comunitario. Este tipo de iniciativas permiten fortalecer actividades económicas complementarias, preservar conocimientos tradicionales y generar nuevas oportunidades para las comunidades.
-Uno de los temas que generó preocupación en el sector agrícola fue la situación de Iansa. ¿Cómo impactó esto a los remolacheros usuarios de Indap?
-Apenas surgió esta situación realizamos un levantamiento para determinar si existían usuarios de Indap afectados. En el caso de la Región del Biobío no registramos productores beneficiarios de nuestros programas que estuvieran vinculados a esta problemática. A nivel nacional sí identificamos algunos casos, principalmente en la Región de Ñuble, pero se trata de un número reducido de productores de remolacha.
-¿Existen desafíos específicos para los sectores rurales más aislados de la región?
-Sin duda. Los territorios aislados enfrentan dificultades particulares tanto en materia productiva como en calidad de vida. Muchas veces tienen menos acceso a servicios, mayores costos de transporte y más dificultades para comercializar sus productos. Por esa razón queremos impulsar programas especiales que consideren esas condiciones y permitan entregar apoyos más focalizados. Nuestro interés es trabajar junto a las comunidades y agricultores de estos sectores para reducir brechas y generar mayores oportunidades de desarrollo.
-¿Cómo define Indap a un pequeño agricultor?
-La definición institucional considera a aquellos productores que poseen menos de 12 hectáreas de riego básico. No se trata simplemente de una superficie determinada, sino de una medición que incorpora distintos factores relacionados con la capacidad productiva de los suelos. Es una definición técnica que permite identificar al segmento de agricultores que constituye el foco principal de nuestra acción institucional.
-Finalmente, ¿cuál es la visión que tiene esta administración respecto al futuro de Indap?
-Indap tiene más de 63 años de historia y ha desempeñado un papel fundamental en el desarrollo de la agricultura familiar campesina. Sin embargo, el país ha cambiado y la agricultura también. Hoy existen nuevas tecnologías, nuevas formas de producción y nuevos desafíos que obligan a las instituciones a adaptarse. Nuestra visión es respetar y fortalecer el enorme trabajo que se ha realizado durante décadas, pero al mismo tiempo preparar un Indap capaz de responder a las necesidades del futuro.