El Presidente de Estados Unidos pretende aplicar un arancel de 15% a nivel global.
Nuevos aranceles globales del 10% fijados por Donald Trump entraron en vigor este martes, en un intento de la Casa Blanca por preservar la agenda comercial del Presidente, luego de que la Corte Suprema de ese país anulara los gravámenes impuestos con anterioridad.
Esta vez, Trump emitió una orden ejecutiva autorizando el impuesto de importación. Posteriormente, anunció que aumentaría la cifra a un 15%. De este modo, la Casa Blanca estaría trabajando en una orden formal con el objetivo de llegar al citado porcentaje, con efecto global.
Lo anterior, encendió luces de alerta, en general, del mundo exportador nacional ligado al sector agrícola y, en particular, de los exportadores de frutas quienes solicitaron medidas al Gobierno para mitigar eventuales efectos.
El Dr. Claudio Parés, jefe de carrera de Ingeniería Comercial y subdirector del Informe Económico Regional (IER) de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas (Facea) de la Universidad de Concepción (UdeC) explicó respecto de las consecuencias de un eventual nuevo arancel de 15% a los productos regionales, que más que un impacto directo a nuestras exportaciones, las permanentes amenazas de Trump al libre mercado internacional generan incertidumbre.
“Ya llevamos un año discutiendo respecto del efecto de los aranceles en nuestra actividad y resulta que ni siquiera es seguro que esas decisiones se mantengan a firme. La verdad es que ni nosotros ni nadie sabe qué arancel terminará pagando si envía productos a EE.UU. Aunque eso no impidió que el comercio internacional creciera durante 2025, sí parece haber afectado, particularmente, a las exportaciones de nuestra región”.
Renato Segura, economista de la Universidad Técnica Federico Santa María, contó que las empresas se están ajustando a los nuevos escenarios. “El desarrollo de Chile se basó en el comercio, con una batería de tratados de libre comercio que permitían a las empresas proyectar su flujo de inversiones de acuerdo con las expectativas de precios de los commodities (materias primas). Es decir, el mundo financiero acaparó la actividad económica y sólo podían ser competitivas las grandes corporaciones, quienes podían mezclar la producción real con la financiera”.
Segura agregó que Biobío tiene el potencial de poder desarrollar la industria de servicios. “Biobío tiene una amplia experiencia en la industria forestal y se ha desarrollado una industria de servicios muy competitiva, por tanto, el paso siguiente es internacionalizarlas”.
A este reciente nuevo escenario, se suma que, como se conoció en las últimas horas, las exportaciones forestales de la región cayeron un 40,7% en diciembre de 2025, respecto del mismo mes del año anterior, según el INE lo que da cuenta de un contexto económico que es importante de analizar, toda vez que esta industria reviste de especial relevancia para la economía local por los encadenamientos productivos vinculados a las manufacturas.
Durante diciembre del año pasado, las exportaciones forestales del Biobío alcanzaron US$ 193,0 millones.
Las mercancías con mayores envíos fueron: Celulosa, Madera aserrada y Madera contrachapada, que sumaron 74,8% del total, lo que significó US$ 144,4 millones en exportaciones.
La que más incidió en el comportamiento del sector fue Celulosa, con exportaciones por US$ 89,7 millones y presentó una variación de -51,7% en 12 meses.
Alejandro Casagrande, presidente regional de Corma Biobío y Ñuble sostuvo que la región del Biobío se mantiene como el principal origen de las exportaciones forestales del país, concentrando el 42% de los montos exportados en enero de 2026.
Asimismo, el 82% los envíos al extranjero del sector, se realizan por puertos de la Región, concentrando el puerto DP World Lirquén el 43% de los embarques del sector durante el mes.
En términos de tendencias, Casagrande dijo que observan una alta concentración en ciertos mercados, principalmente China, que representa el 49% de los envíos, principalmente de pulpa y papel; y Estados Unidos, con un 15%, principalmente de molduras y tableros y chapas. “Esto genera una exposición relevante a los ciclos económicos de esas economías. También vemos mayor volatilidad en productos vinculados al ciclo de la construcción y a la evolución de los precios internacionales de la pulpa y otros productos forestales”.
Desde el gremio manifestaron además que el desafío hoy es avanzar en una mayor diversificación de destinos, fortalecer la competitividad y generar condiciones internas que permitan recuperar dinamismo cuando los mercados internacionales retomen mayor estabilidad.
El Dr. Parés, comentó que la disminución observada “afecta considerablemente al sector manufacturero, uno de los más importantes y con mayores encadenamientos productivos de la Región, por lo que es necesario plantear estrategias de mitigación o buscar mercados o actividades alternativas que nos permitan recuperar el tranco productivo”.
El Dr. José Ignacio Hernández, académico de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas (FACEA) de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC) señaló acerca de cuánto inciden las exportaciones forestales de la zona en el Producto Interno Bruto Regional (PIBR), que estas “constituyen uno de los principales motores de crecimiento de la Región. En el Biobío, las actividades más relevantes son la pesca y la celulosa. Por lo tanto, una caída en las exportaciones de celulosa impacta fuertemente no solo en los ingresos regionales, sino también en las decisiones futuras de inversión de la industria”.
Además, el Dr. Hernández advirtió que “este efecto puede trasladarse al empleo, con eventuales aumentos en el desempleo si la actividad se contrae. El impacto no se limita al sector forestal en sí, sino que se extiende al resto de las actividades económicas que dependen o se benefician de esta industria, generando efectos encadenados en la economía regional”.