Dentro de los distintos comercios presentes en la ciudad, en la actualidad se puede observar la masificación de quienes se desempeñan en este oficio. Esto se debe a que las personas cada vez están más interesadas en estilizar su apariencia y expresarse a través de esta.
Por Isidora Moraga Montecinos
Es común cada día encontrarse con personas que tienen su cuerpo tatuado, ya sea una palabra hasta un dibujo. Un arte que se practica sobre la piel.
En Concepción este hecho ha significado que los tatuadores sean cada vez más, quienes no solo dibujan en el cuerpo humano, sino que también crean su propio estilo de diseños y crean su propia identidad artística-visual.
Desde sus casas o en sus estudios, quienes practican este oficio son cada vez más solicitados, debido a que a medida que ha pasado el tiempo, hay mayor cantidad de gente interesada en contar con alguna de estas obras.
Con relación a cómo ha sido la demanda del negocio a través del tiempo, Cielo Cid, más conocido como Catarsis Tatto, quien es tatuadora dentro de la ciudad, explicó que esta se relaciona con los movimientos del mercado: “Al ser un lujo, si la economía está en mayor movimiento, más es la posibilidad de adquirir una pieza”.
Además, dijo que la demanda se ve influida por las temporadas estacionales, por lo que el invierno tiende a bajar el público a comparación con el verano.
Por otra parte, María Paz Hernández, tatuadora de Concepción, se refirió a que entre los años 2024 y 2025 existió una alta demanda y tendencia de tatuarse, lo que generó que posterior a esa época hayan bajado los requerimientos. Pero, dijo, también existe un público que busca revertir los tatuajes, aquellos que quieren borrarlos.
Según Cielo Cid, el negocio de los tatuajes se ha visto influenciado por el paso de los años, por lo que afirmó que “se han visto muchos factores de cambio dentro del oficio, como la modernización del equipo, la accesibilidad al conocimiento y las modas”.
Además, Cid aseguró que para lidiar con la adaptación a través del paso del tiempo es necesario el compromiso, resistencia y el incorporarse a lo nuevo.
Por su lado, Gabriel Aedo, tatuador penquista y conocido como Briel Ink Tattoo, habló que antiguamente, al no existir tanta gente dedicada a este trabajo, se percibía una mayor demanda.
Desde otra perspectiva, Sebastián Riffo, conocido como Spina Tattoo, tatuador, relató que los tatuajes han sido históricamente algo ha existido en la sociedad. En la actualidad es una forma de expresión en el cual las personas buscan marcar su piel.
Respecto a lo que son los clientes para sus tatuadores, Cielo Cid destacó que “la manera en que mi público interactúa con lo que hago, el poder compartir visiones o que algo resuene con ellas y ellos a través de mis dibujos, nos mantiene cerca, cómodas y cómodos, y puedo ver el arte dentro de todo esto”.
Sobre qué es lo que prefieren, comentó que la moda de los 2000 ha sido lo que más ha sido solicitado en este último tiempo.
En el caso de Gabriel Aedo, sus clientes con el paso del tiempo han evolucionado en los diseños que le piden, cada vez piden más diseños realistas. Esto, aseguró Aedo, se debe a que su público observa su cambio como tatuador y de lo que es capaz, lo que genera mayor confianza en ellos.
Asimismo, María Paz Hernández aseguró que existen dos tipos de clientes: quienes tienen claro qué se quieren tatuar, tienen un estilo definido y son cercanos al arte; y los que quieren algo pequeño, que usualmente después se arrepienten de lo que se hacen.
Desde otro punto de vista, Francisco Montecinos, persona tatuada de la ciudad, percibe que la demanda de personas que buscan portar un dibujo o una leyenda ha aumentado.
“El negocio de los tatuajes va a ir en aumento, porque cada vez son más las personas que quieren tatuarse”, agregó Montecinos.
Por el contrario, Antonia Benavente, considera que el negocio va a en disminución. Añadió que, a pesar de la baja en la demanda, este tipo de comercio continuará: “Probablemente se adaptará a las nuevas tendencias y a los cambios en las preferencias del público”.
Fabiana Solís apuntó que siempre existen personas que se quieren tatuar, ya sea por primera vez o para agregar más dibujos a sus cuerpos. También declaró que ya no hay una percepción negativa de este tipo de intervenciones.
“Creo que el negocio va a seguir creciendo los siguientes años en Concepción. Esta es una buena ciudad para el negocio al menos desde mi punto de vista”, comentó Solís.
Para Cielo Cid, ser tatuador implica conectar con las personas. A raíz de eso, Cid cree que este oficio continuará y se adaptará en la sociedad.
Sebastián Riffo, relató que “mi percepción del tatuaje es algo que quiero llegar a mucha gente, lo más que pueda, mostrarle que no es algo doloroso, que no es algo invasivo”.