Cancha del Ester Roa: una esponja que debió cambiarse hace cinco años
Esta semana viene otro sistema frontal y el césped de Collao volverá a sufrir. Esta es la historia de un terreno que se hizo de nuevo hace una década y ya cumplió su tiempo de vida útil.
• La cancha del estadio Ester Roa no resiste el invierno debido a la acumulación de thatch, un colchón de materia orgánica que absorbe agua y genera barro en la superficie.
• Expertos indican que la dureza del césped cayó a 32, muy debajo del mínimo de 60, aumentando el riesgo de lesiones, mientras la ANFP prioriza jugar sobre el cuidado.
• El equipo técnico pide renovar la superficie, proceso que requiere de 5 a 6 meses de trabajo e inversión para resembrar e inyectar fibra sintética.
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Se ha hecho de todo para salvarla en invierno y así cada temporada, pero la cancha del Ester Roa Rebolledo no da para más. Así lo afirman los que mejor conocen este césped. Uno que es cuestionado cada vez que llueve, lleno de barro y pasto que cada vez se afirma menos.
Ricardo Arias, asesor del estadio, contó que “los dos últimos años hemos hecho distintas mediciones y han sido las más sorprendentes respecto de su dureza y tracción, muy por debajo de lo que estamos acostumbrados. Bajo una condición climática adversa, la recuperación aquí es muy compleja, muy difícil. El rango de dureza permitida bajo parámetros profesionales es de 60 a 90 y acá hemos tenido 32”.
El canchero César Ceballos agregó que “tiene un thatch ya muy avanzado que acumula mucha agua en la parte superficial del terreno, es como una gelatina. El clima ha sido bien adverso para hacerle trabajos y no siempre se alcanza a hacer todo lo que uno quisiera. Una cancha muy blanda provoca lesiones y se va deteriorando. Eso se ha informado a Anfp y árbitros pero se está privilegiando más jugar que cuidar la cancha”.
Desde cero
Eric Tillería llegó a la administración del Ester Roa en febrero de 2014 y repasa que “el estadio estaba en remodelación. Se generó el conflicto con la empresa española y el MOP, las tareas eran demasiado lentas y hubo un traspaso para llegar con lo justo a la Copa América. La cancha se hizo nueva, con un sistema moderno que es el que tiene hasta la fecha”.
De ella detalló que “tiene un drenaje con forma de espina de pescado y una capa de 30 centímetros de arena con el pasto montado sobre ella. Está hecha para lluvia. Tuvimos algunos problemas de hongos en ese tiempo, en lugares puntuales, pero es parte de. La cancha es un ser vivo y el riesgo de que entre algún hongo en un periodo del año es alto. Es un ser vivo y se puede enfermar como cualquier ser humano”.
Haciendo historia, detalla que “la cancha era del IND y para la Copa América vino gente de Conmebol a verla. Ahí pasa a ser responsabilidad de ellos y después la entregan. En el mundial Sub 17 fue Fifa, con sus profesionales, y después nosotros seguimos con varias empresas, hasta que hace dos años decidimos optar por personal propio a cargo”.
De ese cambio, señaló que “una profesional estuvo un par de meses, después otra y desde el año pasado estamos con César Ceballos, que es más especialista. Los anteriores eran agrónomos, pero la especialización en césped deportivo no existe en Chile. Trajimos a César, que sabe de superficies de tierra como maicillo, sintético y fue canchero del Germán Becker”.
¿Y cómo llegaron a él? “Por su buen trabajo en Temuco se lo llevó Colo Colo y nosotros lo trajimos desde allá. Es de familia de cancheros, tercera generación, conocido en el ambiente como la familia de los Ceballitos. El abuelo hizo la cancha del Monumental. También sabe de construcción de canchas, máquinas, sistemas de riego… Contratamos un tres en uno”.
De este nuevo modelo de cuidado, apuntó que “es distinto a tener una empresa contratista porque ahí ocurren cosas que a veces no están en el contrato y dificulta todo porque sale de su presupuesto. Tuvimos dos empresas externas y dos cancheras, una ingeniera agrónoma y una forestal. La primera 6 meses y la siguiente casi un año. Así hemos avanzado”.
¿Drenaje o thatch?
Tillería aclaró que “hay tres canchas de este formato en Chile: Temuco, el Nacional y Ester Roa. Hechas para la lluvia. El problema no es el drenaje ni el césped, está hecha para invierno. El problema son los 7 centímetros de la base al césped, conocidos como thatch, que es una especie de esponja de materia orgánica en proceso de descomposición”.
Explicó que “son raíces, hojas sueltas que generan un colchón. Es como una esponja de lavar loza que retiene mucha agua. Las primeras lluvias, de marzo y abril, hacen que se llene de líquido y se mantiene así hasta fines de septiembre. Lo que se hace es ir perforándola con una máquina, se le hacen puros hoyitos para airearla”.
Al respecto, advirtió que “ese es el problema de hace al menos 5 años, que es el tiempo que llevamos pidiendo que se pueda cambiar. Hay que volver a poner arena y resembrar. Es normal que se genere esto, pero debería cambiarse cada 7 años. Acá llevamos casi 12. En esta cancha no hay pozas, hay barro. Eso es el thatch, no es drenaje. En invierno sufrimos mucho, hay que parar unos meses y cada año es peor”.
Buscando soluciones, indicó que “el equipo técnico está pidiendo hace 5 años el cambio de esta superficie, sacar estos 7 o 10 centímetros, rellenar con arena y resembrar. Inyectar fibra sintética para que tenga más tiempo de uso y también cambiar a un sistema de riego más moderno. Una inversión que debe durar 10 años más. Todo ese cambio y formar una raíz de 12 o 15 centímetros demora unos 5 o 6 meses. Después vendría el proyecto de inyectar el césped híbrido, que demora 10 días”.
Jugar como sea
De este proyecto, afirmó que “queremos empezar este verano pero hay que ver temas presupuestarios. Que no pase de marzo el inicio de la obra. Los clubes están a favor porque saben que cada año va a ser peor. Íbamos a cerrar este verano, pero nadie esperaba que subieran dos clubes de la zona a Primera”.
Sobre este punto, confesó que “ellos tenían contrato para jugar en otro lado, pero nos pidieron aguantar y lo hicimos entendiendo lo que significaba volver a Primera. Ellos entendieron siempre que la cancha estaría mala en invierno. Es un tercio de la cancha lo que está fallando, pero sin los trabajos que hicimos ahora hace unos meses serían dos tercios por lo menos”.
Lloverá de nuevo y la cancha será tema otra vez. Lo mal que está. Tillería sostuvo que “sabemos que la gente quiere una cancha de primer nivel, pero la Anfp permite que se juegue y lo mismo los árbitros. Como municipalidad queremos que a los clubes les vaya bien. Es triste ver a la gente comentando en redes lo mal que está la cancha. Uno piensa que esto no estaba para fútbol profesional en muchos partidos, pero es una opinión. Eso lo regula la Anfp”.