Sin hacer un buen primer tiempo, en un minuto del terror Ñublense se puso 2-0 arriba. Sin embargo, Luis Rojas volvió inspirado y lideró el empate en un complemento espectacular.
Un verdadero partidazo fue el que jugaron Ñublense y la Universidad de Concepción en Chillán. Los Diablos Rojos y el Campanil empataron 2-2, resultado que, en todo caso, le hace flaco favor a ambos elencos en la tabla general del torneo de Primera División.
Fue un mal primer tiempo de la UdeC. Ñublense controló las acciones y sin despeinarse y con total tranquilidad, manejaba las llegadas y la distribución del balón. El Campanil no se podía encontrar en cancha. Es más, apenas 55 segundos se tardaron los dueños de casa en exigir a Sanhueza, que con un notable tapadón repelió un cabezazo de Bosso.
De ahí en más, todo para el Rojo. Lorenzo Reyes, tras una serie de rebotes, abrió la cuenta al minuto 25 para los locales, con un colocado remate al segundo palo. Y comenzaban así los 60 segundos de pesadilla para los de Viveros.
Ni siquiera terminaba Ñublense de celebrar el primer gol cuando un pase atrás a Ugal le rebota desafortunadamente en un hoyo de la cancha. No lo pudo controlar y el balón le llegó a Jeraldino, que fue bajado en el área por el propio defensor. El penal fue correctamente ejecutado por Plaza, que estiró inmediatamente las cifras.
Todo mal para la UdeC. Se fueron con el 2-0 al entretiempo, con la sensación de que el partido estaba definido.
Sin embargo, no podía estar más equivocada esa conclusión apresurada. El café de Viveros en el entretiempo estuvo cargado. Luis Rojas entró por Pablo Parra al minuto 56, de ahí en más, el Campanil fue otro.
Apenas 10 minutos se tardó el volante en cambiarle la cara a la UdeC. Un pase de Rojas encontró solo a Urzi, que sacó el abominable centro de la muerte para que, tras una gran media vuelta, Cecilio Waterman descontara. Había partido.
Ocho minutos más tarde, a los 74, el propio Luis Rojas envió el balón al fondo de la red definiendo un mano a mano. Al minuto 89, Cecilio Waterman casi anota un gol de antología, dejando en el camino a cuanto jugador rojo encontró, portero Nicola Pérez incluído. Pero su remate fue despejado de la línea por Felipe Campos.
A la UdeC hasta le anularon un gol por el VAR al final, en lo que era el 2-3 definitivo.
Un partidazo que tuvo de todo y que nos regaló un tremendo empate. Uno que, lamentablemente, le sirve muy poco a la UdeC. El Campanil hizo 18 positivos. En caso de haber ganado, habría quedado sexto, en el último puesto de Copa Sudamericana, plaza que en estos momentos ocupa Everton.