Sufrió un terrible accidente dos días después del ascenso minero y ya está en su casa recuperándose de una fractura craneal. Uno de los símbolos del club cuenta cómo vivió esta experiencia.
“Estoy mejorando de a poquito. Fue bien terrible, pero me salvé. Todavía no era mi día”. Así parte hablando Julio Rojas, el popular minero de Lota Schwager que fue embestido por un auto en la mañana del 9 de marzo. Sufrió una fractura de cráneo, pero ya fue dado de alta, con hospitalización domiciliaria.
Cuenta que “venía en bicicleta desde mi pega (reparador de madera en Escuadrón), cuando tengo turno de noche salgo a las 7. Vi el vehículo que iba a doblar, yo ya había cruzado y se me viene encima. Alcancé a hacerle un poquito el quite porque si no era otra la historia”.
Agrega que “en ese momento no vi mucho más porque el auto iba con luces altas, pero en el video se ve que era grande. Le hice el quite y caí a piso. Me golpeé la cabeza y perdí el conocimiento al tiro. Había una señora o señorita mirando, me fue a ayudar y solo escuché que decía: lo dejó vivo. El hombre arrancó no más”.
Recapitulando la historia, detalla que “llegó la ambulancia, mi hija y ella llamó al hospital. En el piso pensé lo peor, choqué en la frente y sentí ese golpe que me rompía el cráneo. Todavía tengo trizado, hace que me dé mareos y eso tiene que soldar”.
“Del hospital pasé a la mutual y después a la clínica. Me hicieron un scanner y vieron que tenía trizado, quedé en observación y estuve tres días hospitalizado. Después ya en la casa porque quedarse en una clínica sale muy caro. Cuando me paro me voy para los lados, parece que anduviera curado. Dejé de tomar hace dos años y ahora me ando curando”, bromeó el “Minero”, de 57 años.
También confiesa que “mi señora y mi hija la pasaron mal. Cuando sentí el golpe yo mismo dije: ya, aquí me fui. Pero por algo me quedé. No me podía ir sin ver a Lota en Primera, ahí muero tranquilo. Tengo que estar en casa al menos hasta el 28 de marzo, con controles. Si lo trizado no cierra bien, retrocedemos todo lo ganado”.
Ya sonriendo ante todo, expresó que “llevo 10 años en esta pega y siempre hago la misma ruta. Nunca me pasó nada y fue justo ahora que subió Lota. Ese partido anduve para todos lados con Lalito (Orellana). El plantel se fue a celebrar y yo fui un ratito, pero después volví a dormir porque esa semana andaba tan nervioso que me faltaba sueño”.
Con el casco esperando sobre la mesa, advirtió que “no creo que pueda ir a los primeros partidos, pero ya estaré de vuelta. Hay minero para rato y agradezco mucho a la gente, que mostró harta preocupación y mandó mucha buena onda. Eso fue muy lindo”.