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Felipe Orellana, de Virginio Gómez: un líder muy fiel en sus convicciones

Juega vóleibol por Virginio Gómez y se alza como una pieza clave del equipo. Atraviesa el segundo año de educación diferencial y sueña con ayudar a los más chicos en un futuro. Vocación, ganas y solidaridad, por lo menos, tiene de sobra.

Por: Carlos Campos | 10 de Junio 2019
Fotografía: Carolina Echagüe M.

Es el distinto en la cancha y no sólo porque usa una camiseta de otro color en relación a sus compañeros. Daniel, su entrenador, no duda en apuntar a Felipe Orellana como uno de los pilares del equipo de vóleibol que tiene el Virginio Gómez.

“Llegó el año pasado y de inmediato entendió cuál es el objetivo nuestro. De a poco creció como jugador y es un valor muy importante para nosotros. Trabajamos el cambio de mentalidad, que va más allá de jugar ante U. de Concepción o la Ucsc. sino que jugamos contra seis personas. Él entiende eso y me ayuda como líder a contagiar aquel factor dentro de la cancha”, dijo Daniel Andrade, quien es desde hace largos años el entrenador del equipo de vóleibol del Ipvg, un elenco que no acostumbra a celebrar fecha tras fecha, pero que vive y disfruta como pocos esta disciplina a nivel Adesup.

Cayeron hace minutos ante la UDD en Casa del Deporte, en la que fue su sexta derrota del año, pero el foco es otro en el Virginio Gómez. “Somos un equipo que se está formando. Y eso somos, un equipo, más que seis individuos jugando un partido. Hemos trabajado la unión, que es un factor muy importante en este deporte. Acá partí como punta y me motivé después a jugar como líbero, porque no paso la malla. Quise, desde este puesto, ser un gran aporte para el grupo”, afirmó Felipe Orellana, seguro, confiado y con voz de líder.

En Virginio Gómez estudia educación diferencial, donde cursa el segundo año. “Me gustan los niños y tengo mucha vocación para esto. Quiero enseñar a los cabros y ayudarlos a ser independientes. Mi fin vocacional como educador diferencial es cambiarles la mentalidad a ellos. Tenemos mucha tecnología que nos rodea y no nos deja ser seres hum a n o s , sino que máquinas. Por lo mismo el deporte y las mismas ramas artísticas ayudan mucho. Mi idea es motivarlos desde ese punto de vista, para que piensen de forma sentimental y no tan lógica. Ojalá a fin de año poder dar la PSU para así estudiar pedagogía en lenguaje y seguir con ese objetivo”, aseguró el voleibolista que defiende con todo la camiseta del Ipvg.

¿Y cómo arrancó su etapa ligado al deporte? “Me llamaba la atención desde antes el volley, pero nunca lo practiqué en una competencia de este tipo. Competí harto en fútbol, jugando como defensa central, y en ajedrez también. Tengo dos hermanos, uno practica volley y el otro fútbol. Para mí el vóleibol significa distracción, diversión, unión y esfuerzo. Muchísimo esfuerzo”, recalca.

Remando desde atrás

Tal como lo afirma Felipe, nada le ha sido fácil al Ipvg en el vóleibol Adesup. “Acá juego desde el año pasado y ha sido duro. Habremos ganado, a lo más, unos tres partidos. Pasó que los antiguos no supieron integrar a los chicos nuevos y, por lo mismo, siempre estuvimos abajo, abajo y abajo. Del año pasado quedan Jorge, Mauro y yo. El resto son todos nuevos, Arturo, Gonzalo, Álvaro, Vivi. Lo mejor que tiene este equipo es la unidad, pero a veces nos falta un poco más de comunicación y expresarnos mejor. Típico que uno dice ’no estoy enojado’, pero tu actitud demuestra lo contrario”, agregó Felipe.

Por último, el estudiante de educación diferencial, sentenció que “el nivel acá es muy fuerte. Juegan UdeC y Ucsc que son grandes equipos. Llama mucho la atención el tremendo nivel de algunos. Acá hay chicos que recién empiezan en la universidad a jugar vóleibol y se encuentran con rivales muy superiores y fuertes. La motivación que tenemos es igualarlos a ellos y si se puede, superarlos”.

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