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Tomás Molina, atleta de los Sscc: manteniendo un apellido insigne bien arriba del podio

Hijo del reconocido entrenador regional, Edgardo Molina, este deportista ha marcado su propio rumbo en las pistas del campeonato Adicpa. Con los 110 metros vallas como prueba preferida, el sampedrino ya sabe lo que es llevar los colores de la Región en el circuito nacional.

Por: Samuel Esparza | 22 de Abril 2019
Fotografía: Isidoro Valenzuela M.

Que la sangre pesa más que el agua, no hay duda. Lo que se lleva en las venas muchas veces es capaz de traspasarse de generación en generación y, aunque no asegure necesariamente el éxito, si puede marcar para siempre el camino a seguir.

Bien lo sabe a sus cortos 17 años Tomás Molina, quien fue incapaz de escapar a un destino que hace décadas comenzó a escribir su padre, Edgardo Molina, reconocido entrenador regional y formador de grandes figuras para el atletismo chileno.

Tomás reconoce que la pista lo llamó desde pequeño, pero de alguna u otra forma él se las arreglaba para hacer oídos sordos, hasta que casi sin darse cuenta terminó cediendo, por supuesto a instancias de su progenitor.

“Siempre tuve claro que debía ser deportista obviamente. Mi papá nunca me obligo ni mucho menos, sólo me decía lo importante de practicar alguna actividad física por el tema de salud, un buen crecimiento y todo eso. De repente me tocaba el tema del atletismo, aunque tengo claro que era eso lo que siempre quiso”, recuerda.

Y agrega, “hace unos cuatro años terminó convenciéndome y me incliné por atletismo, donde debía elegir una prueba; así llegué a los 110 metros con vallas”.

Pese a ser una de las especialidades más técnicas y difíciles, Tomás dice que no tuvo dudas de que era lo que quería hacer. “Debe ser porque soy alto, no sé, pero se me hace fácil la prueba, me sentí cómodo desde un inicio. De hecho, cada vez que salgo a la pista, me entretengo y creo que eso ha sido clave para poder destacar, pese a que se requiere de una técnica bastante especial”, sostiene.

Secretos de familia

Desde sus primeras competencias que Tomás supo lo que era coquetear con los podios. Los torneos interescolares Soprole conocieron de su capacidad, defendiendo la camiseta del Colegio de los Sagrados Corazones (Sscc). Ahí se colgó las primeras medallas y se fue impregnando de los secretos de las vallas; para el resto tenía a su padre.

“Como mi papá es profesor en el colegio, pasó a ser mi entrenador y por supuesto que fue importante recibir toda su experiencia. Pese a que nunca hizo diferencias con respecto a mis otros compañeros a la hora de entrenarnos, siempre fue una ventaja tenerlo en la casa, cada vez que podía me daba consejos que me sirvieron mucho para empezar en el deporte”, afirma.

Saltos que son triunfos

De esta forma, era cuestión de tiempo para que Tomás Molina empezara a despuntar en desafíos mayores. Así llegó su oportunidad en el Campeonato Adicpa, donde con el paso de los años se hizo un nombre propio entre los atletas del circuito.

Prueba de ello fue lo acontecido en la temporada 2018, donde junto con abrochar una campaña ganadora en la mencionada liga, también fue capaz de brillar en los Juegos Deportivos Escolares.

Partió en la fase provincial, con la corona en los 110 metros vallas y la posta combinada, además del subtítulo en 400 metros vallas en la fase provincial, rendimiento que repitió en la etapa regional, para colocar su nombre en la final nacional del atletismo escolar como representante de la Región del Bío Bío. Y en esa instancia, realizada en Chillán, mantuvo un altísimo nivel para quedarse con el subcampeonato nacional de los 110 metros vallas. Logros para los que Molina dice haberse preparado a conciencia.

“Ese segundo puesto en Chillán fue algo que esperaba, porque había trabajado fuerte y llegaba preparado, además que los resultados previos eran súper positivos. Ahora, una cosa es lo que uno espera, y otra cosa es conseguirlo, una competencia tiene hartos factores y todo el favoritismo se debe reafirmar en la pista; eso me dejó contento porque pude cumplir lo que me propuse”, rememora.

Tan importante como aquello, fue también su desempeño en los Juegos Binacionales de la Araucanía, donde tuvo un estreno esperanzador luego de ubicarse en el cuarto lugar de los 110 metros vallas con un tiempo de 15:60 (en vallas de un metro de altura). “Fue una buena actuación, es un evento que me gusta bastante y en el que me proyecto ganándolo algún día de seguir entrenando fuerte y mejorando. Lo mejor de todo es por edad me quedan dos años más todavía para disputar el torneo”, manifiesta.

Seguir en las pistas

Habiendo culminado sus estudios secundarios y tras despedirse con honores de Adicpa, Tomás Molina muestra deseos de seguir en las pistas, ojalá, llevando con honor su apellido. “Cuando me va bien siempre felicitan a mi papá, pero estoy consciente que igual es una responsabilidad y por eso siempre trato de dejarlo arriba”, culmina.

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