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¿Cómo un deportista llega a convertirse en ídolo?

Tiempo, buena conducta, hitos y logros son algunas de las condiciones que los hinchas o seguidores valoran de sus ídolos. Especialistas y atletas de la Región explican su visión respecto a las características que tiene que twener un referente deportivo.

Por: Daniel Nuñez Durán | 07 de Enero 2019
Fotografía: Referencial

Iván Zamorano, Marcelo Salas o Claudio Bravo en el fútbol. Marcelo Ríos, Nicolás Massú y Fernando González en el tenis. Todos, ídolos a nivel nacional gracias a su destacada participación individual y colectiva en las selecciones y equipos de tenis de sus respectivas disciplinas.

Actores principales de importantes gestas deportivas, han consolidado su trabajo tanto dentro, como fuera de la cancha, situación que les ha permitido ganarse el cariño del pueblo y, por consiguiente, la categoría de ídolos. Pero, ¿cuál es el real significado de ídolo?

En el mundo moderno, el término ídolo se emplea para referirse a aquellas personas que se han destacado en el ámbito deportivo o artístico, nacional o internacional, y que son objeto de admiración por quienes simpatizan con lo que hacen.

Luis Silva Burgos, sociólogo y académico de Administración Pública en la Universidad San Sebastián considera que para ser ídolo, “el sujeto tiene que ser reconocido por sus pares como tal. Con esa condición dada, un deportista o cualquier persona se puede convertir en ídolo. En ese sentido, el carisma es fundamental. El carisma es una propiedad que los otros sitúan en la persona y que la transforma en ídolo. Finalmente, un ídolo surge a partir de la demostración, o exacerbación, de ciertas cualidades de un sujeto por sobre el resto, generando una idealización irreflexiva acerca del sujeto”, señaló el académico.

Los deportistas antes nombrados cumplen con todos los requisitos expuestos. Por ejemplo, los 3 jugadores de fútbol tuvieron una destacada carrera internacional en la que han brillado por los clubes más importantes del mundo. Además, con la selección nacional clasificaron a mundiales y Bravo, incluso, ganó dos Copas América brillando en las tandas de penales.

En el tenis, Marcelo Ríos tocó el cielo al convertirse en el número uno del mundo tras vencer a Andre Agassi en la final del ex abierto de Key Biscayne. Por otro lado, la épica gesta de Massú y González en Atenas tras ganar oro y bronce en los Juegos Olímpicos, los posicionó en un lugar de privilegio y admiración no sólo en Chile, sino que a nivel mundial.

Cada logro que se obtiene a nivel deportivo, deja consigo una serie de historias interpretadas por quienes forman parte directa del éxito. En ese sentido, Chile se caracteriza por tener ídolos en el fútbol y el tenis. En épocas pasadas también lo tuvo el boxeo, donde en tiempos de represión la gente necesitaba una puerta de escape al momento social que vivía el país. Ahí asomó como figura el gran Martín Vargas, quien pese a no ser un ganador de títulos internacionales, se elevó como ídolo nacional al entregar lo que la gente necesitaba en un complicado momento social.

Ídolos del Bío Bío

La Región del Bío Bío, tal vez, una de las más futbolizadas del país, cuenta con, o ha tenido, al menos, seis equipos que han alternado en las diferentes divisiones del fútbol nacional. Por ende, cada uno de estos equipos ha contado con una diversidad amplia de jugadores que se han alzado como ídolos en sus clubes. Richard Zambrano en Fernández Vial, Haroldo Peña en Deportes Concepción, Patricio Morales en Lota Schwager o Carlos Sintas en Huachipato.

“El deportista, en general, no busca ser ídolo. Uno trabaja para el equipo. El reconocimiento lo da la gente”.

Los equipos campeones de la Región han sido la base desde donde se han forjado grandes ídolos como el uruguayo Sintas y Omar Merlo, referentes de Huachipato en los títulos del 1974 y el del Clausura 2012. Pero como el único campeón local de Primera División es el conjunto acerero, otros referentes se han forjado en el ascenso o incluso, en categorías no profesionales. Además, al no tener tantos equipos en las máximas categorías del fútbol, otros ídolos se han alzado más por sus características personales que por una determinada cantidad de logros.

Un caso particular es el de Richard Zambrano. El goleador que defendió 13 camisetas de fútbol y que además fue seleccionado nacional, nunca conquistó un título con la camiseta de Fernández Vial, sin embargo, en base a esfuerzo, sacrificio y goles conquistó a la hinchada aurinegra que hoy lo alza como uno de los ídolos históricos del club. “Un jugador nunca busca convertirse en ídolo de un club deportivo o a nivel nacional en deportes particulares como el tenis. En mi caso, traté de mantener siempre la humildad, entregar todo a los equipos que defendí y el reconocimiento llegó solo. Los goles llegaron y el público se iba feliz a la casa. Yo quedaba conforme, porque daba lo mejor de mí sin buscar los elogios. Siempre pensé en ganar para el equipo y creo que la mayoría de los jugadores tienen esa mentalidad”, dijo el reconocido delantero nacional.

Una opinión similar tiene Roberto Valenzuela, coordinador de deportes de la Universidad del Desarrollo. “Lo que marca la diferencia es que el deportista sea cercano a las personas. El atleta debe ser culto y sencillo con la afición y también con el periodismo. Debe mostrar la parte humana frente a las adversidades, inyectar liderazgo a sus compañeros, respetar a sus rivales y a quienes están insertos en el deporte, además de ser un ejemplo para la comunidad”, expresó el académico.

Intachable conducta

En el deporte, lo ideal sería que un atleta que se convierte en referente rinda en su disciplina y también fuera de ella. La conducta es un factor importante, porque en muchos casos, el deportista es una imagen para niños y también adultos.

Sin embargo, existen casos en los que pese a ser grandes deportistas, su conducta fuera de la cancha no es la mejor. Casos hay de sobra. Uno de los más jugadores de fútbol más controversial en cuanto a rendimiento y conducta fue Diego Maradona, quien dentro de la cancha era extraordinario, pero fuera de ella su conducta dejaba y deja mucho que desear, sobre todo, por su reconocida adicción a las drogas y su gusto por el alcohol.

A nivel nacional existen varios casos similares al de Diego Maradona, sobre todo, en jugadores de esta época, como Arturo Vidal, quien en su momento brillaba en Europa y en la selección, pero una salida nocturna durante una noche libre durante la concentración de la “Roja” en la Copa América 2015, terminó con un accidente que casi condicionó su participación en el certamen que terminó con Chile como campeón.

Daniel Jamett, jugador de Troncos, considera que el hincha evalúa más el rendimiento dentro de la cancha que lo que pasa fuera de ella y que la condición social de los deportistas también determina factores como comportamiento o conducta. “Por lo general, los deportistas que se convierten en ídolos vienen de condiciones sociales muy duras. La gente se fija en eso y también valora que el deportista supere las adversidades, por eso, muchas veces no importa lo que hagan fuera de la cancha y se les termina perdonando todo. De todas maneras, valoro el espíritu de superación de los atletas que se destacan más que el resto”, comentó Jamett.

“Las condiciones sociales de donde vienen los ídolos casi siempre son complejas. Por ello
el hincha les perdona todo”.

Por su parte, Alfredo Madrid, DT de Basket UdeC agregó que, “el aficionado a sus ídolos les perdona todo. Es tanto el apego que se genera por lo que el deportista aporta a lo que apasiona al hincha, que no importa si hay alcohol o drogas de por medio. Lo que el jugador haga en la cancha es lo que vale, pese a que debiera ser una imagen positiva, sobre todo, para los niños”.

Tiempo vs logros

Decir que el tiempo es un factor clave para convertir a un atleta en ídolo es una aseveración compleja de afirmar. Existen deportistas que en uno o dos años lograron robarse el corazón de una hinchada. Por ejemplo, a Patricio Morales le bastaron sólo dos años para entrar en el corazón de todos los hinchas de Lota Schwager. Carisma y goles lo convirtieron en el máximo artillero en la historia minera en un breve periodo de tiempo.

En cuanto al tiempo versus los logros, el sociólogo Luis Silva explicó que “en la mayoría de los casos los hitos y logros determinan el reconocimiento de un atleta y eso marca las idealizaciones de este tipo. El tiempo de adquisición de esta condición es variable. Así, mientras en el pasado los ídolos marcaban generaciones completas, hoy surgen de fenómenos más repentinos, y, por lo tanto, su efecto también tiende a ser coyuntural y no extrapolable en el tiempo”.

En este sentido, Alfredo Madrid comentó que los logros y el tiempo no sólo alimentan la condición de ídolo de un deportista, sino que lo hacen otros factores más contemporáneos como lo son las redes sociales y los medios de comunicación masivos. “Hoy un deportista vende su imagen de la misma manera en que Michael Jordan lo hacia en los años noventa. Sin embargo, hoy la cobertura mediática y el acceso que las personas tienen a las redes sociales para acercarse a sus referentes es un factor que juega a favor del deportista. Hoy, el atleta sabe vender su imagen y si no sabe, busca la asesoría necesaria. En la actualidad es mucho más fácil ser ídolo que hace 20 años atrás”, comentó el DT del Campanil.

“Hace 25 años era mucho más difícil ser ídolo. Hoy, las redes sociales juegan a favor de los
deportistas”.

Cada deportista tiene distintas condiciones y diferentes conductas que influyen en su rendimiento deportivo y, por ende, en su categoría de ídolos, quienes logran destacarse mucho más allá de rendir en su disciplina. Sin embargo, es el hincha el que valora y otorga esa condición. Ejemplos, hay muchos.

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