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Francisca domina el balón y no descansa cuando tiene que entrar al parquet

Con 16 años cursa tercero medio y destaca como la gran capitana de su equipo. La estudiante, además, entrena en dos clubes donde perfecciona todo su talento, que comenzó a pulir desde pequeña mirando a sus hermanos.

Por: Carlos Campos | 01 de Octubre 2018
Fotografía: Isidoro Valenzuela M.

Francisca Olivares tiene 16 años y juega básquetbol en el Instituto Humanidades desde muy pequeña. Eso sí, cuando es consultada sobre la posición donde juega, se queda en silencio y una mirada muy dudosa se posa en su entrenadora.

“Soy alero o pivot”, responde más tarde, mientras que Lorena Aravena, su profesora, agrega que “hoy en día el básquetbol no encasilla a un jugador en una posición determinada, sino que debe ser polifuncional y saber jugar en varios lugares. En la etapa escolar, sobre todo, deben ir probando más de un puesto, ya que es todo muy dinámico y te obliga a estar siempre en movimiento”.

Y así es la vida de Francisca, muy movida y casi sin espacios para el descanso. “Es complicado y cuesta combinar el estudio con el deporte. A veces llego a la casa muy cansada y transpirando, para después tener que leer o tomar algún libro con muchísimo sueño o dolor muscular después de entrenar. El colegio es exigente también, pero se puede, aunque hay que tener paciencia y mucha organización”, comenta ella.

Tradición familiar

Francisca va en Tercero Medio, pero partió en el básquetbol desde pequeña. “En Cuarto Básico estaba dando sus primeros pasos. Siempre ha representado a su colegio y aún le queda un año, tanto a nivel Adicpa como en amistosos u otro tipo de encuentros”, señaló su entrenadora, Lorena Aravena.

Por lo mismo, su largo recorrido y buen rendimiento en el colegio, la hizo merecedora de la capitanía en la categoría selección. “Así asume una gran responsabilidad. Todos los deportistas saben que ser capitana es el máximo honor. Las pequeñas ven en eso un respeto también”, agregó su profesora.

La aludida, indicó que gracias a sus hermanos, Ignacio y Felipe, que son gemelos, se decidió por jugar básquetbol en desmedro de otros deportes. “Tenemos siete años de diferencia y cuando era chica los veía siempre. Ahora tomo el deporte como algo más competitivo, pese a que antes era un pasatiempo donde solo salía a jugar a la pelota. Ha sido positiva mi evolución y siento que voy siempre mejorando. Entreno en otros clubes y soy parte también de la selección regional Sub 17. Desde muy chica siempre en el colegio nos hicieron competir contra niñas de una o dos categorías más arriba, lo que nos daba más roce y sin duda era mejor”, señala Francisca, que es parte del Club Deportivo Social y Cultural San Pedro, además del Club Llacolén.

En alza

Si cuando niña tomaba como un pasatiempo el básquetbol y aun así le iba bien, lógicamente que cuando se lo tomó en serio, los resultados fueron mejores. Y no solo para ella, sino que para el colegio también. “Su evolución ha sido muy positiva. Termina el horario de entrenamiento y ella se queda perfeccionando su tiro, el movimiento de los pies, las posiciones, lanzando y más. Llega antes y siempre muestra un extra para mejorar su juego”, agregó su entrenadora.

Francisca reconoce que “lo que más me gusta del básquetbol es la adrenalina de marcar puntos, lanzar y que caiga la pelota. Tan rápida no soy, pero tengo un lanzamiento muy efectivo. Todos los deportes llaman mucho mi atención y, si fuese por mí, practicaría varios, pero no alcanzo por tiempo. Antes jugué ping pong y participé en atletismo”.

¿Resultados a nivel grupal? Hay un campeonato que lleva seis años realizándose para las chicas de la categoría selección y que lleva a cabo el Colegio de los Sagrados Corazones. Allí, la profesora de Francisca, Lorena Aravena, detalló que “este año hubo un mix y empezamos a incluir niñas de séptimo básico, pero hace dos años fuimos bicampeonas, por lo que defendimos ese título. En el primer año fuimos últimas, luego logramos el tercer lugar, más tarde obtuvimos dos títulos y ahora nos caímos un poco, pero es parte de la renovación del equipo. A veces hay chicas que salen de cuarto medio y el equipo va quedando débil”.

Por lo mismo, Francisca está a un paso de vivir aquel proceso, donde disfruta lo que queda de este año y, en el próximo, se enfocará no solo en la PSU, sino que en hacer todos los esfuerzos posibles para decir adiós al colegio como una campeona. “Aún no pienso mucho en el futuro, pero me gustaría seguir, sin duda, ligada al deporte, estudiando una carrera relacionada al área de la salud, como terapia ocupacional o kinesiología. Me siento conforme con mis notas, he mantenido un promedio 6,1 en toda la enseñanza media. Siento que, si no hiciera deporte, subiría mucho las notas”, cerró Francisca.

Y su profesora defiende aquella idea. “Uno como padre siempre les dice a los niños ‘de 6,0 para arriba te dejo jugar sin problemas’. Si ella (Francisca) dedicara la mitad de lo que dedica de entrenamiento, al estudio, mínimo tendría un 6,5. Tiene mucha inteligencia, orden, táctica y disciplina en el deporte que llevado a la sala de clases también se te va haciendo más fácil”.

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