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Qué hacer en caso de lesiones de gravedad

Por: Diario Concepción | 04 de Junio 2018
Fotografía: Cedida

Claudio Carvajal Parodi
Académico de Kinesiología y Director de
diplomados de Intervención Kinésica
Musculoesquelética Universidad San Sebastián

Seguramente todos hemos sufrido algún evento traumático en algunas de nuestras extremidades. Y no siempre sabemos tomar cuidados oportunos, o si la lesión amerita acudir a un servicio de urgencia o postergar la consulta. A continuación, entregaremos algunas luces sobre qué podemos hacer, de manera de evitar complicaciones y optimizar nuestras decisiones.

Lo primero que debemos considerar ante una lesión es identificar signos indicadores de gravedad y que nos orientan a consultar de manera inmediata o a llamar a un servicio médico móvil. Algunos de ellos son la pérdida del alineamiento o deformidad evidente del segmento lesionado, lo que nos puede orientar a una posible fractura o luxación. Ambas se consideran urgentes, no sólo por la lesión en sí misma, sino que debido al riesgo de que los tejidos aledaños puedan verse comprometidos. En este contexto, los vasos sanguíneos y los nervios resultan de especial cuidado, puesto que su lesión implica potenciales consecuencias graves y/o permanentes. Si usted sabe hacerlo, puede ser útil tomar el pulso en el segmento inferior al lesionado. A lo anterior, se suma el hecho de que la fractura o luxación tome contacto con el medio externo a través de una herida en la piel, lo que se denomina “lesión expuesta”. En este caso, el riesgo lo aporta la probabilidad de infección de los tejidos comprometidos, situación que se considera grave y que requiere un manejo inmediato por el médico especialista.

Si le toca enfrentarse a una fractura o luxación, se recomienda hacer una contención inmovilizadora de la extremidad lesionada con material rígido, sin intentar reducir la lesión. No la cubra si es que está abierta y no intente extraer cuerpos externos que pudieran estar dentro de ella. Si el paciente está con compromiso de conciencia o en shock, intente averiguar cómo se produjo la lesión, mientras espera la asistencia de personal especializado en el lugar.

En caso de que no existiera deformidad evidente del segmento lesionado, otros signos o síntomas nos pueden ayudar a detectar una potencial lesión de relevancia. Por ejemplo, además del dolor e impotencia funcional habituales, podría existir “movilidad articular patológica” (articulación se mueva más de lo esperable o en una dirección no habitual). Para corroborarlo, podemos compararla con la misma del lado contrario. Este hallazgo puede indicarnos rotura de ligamentos, y se recomienda no volver a intentar movilizar la articulación, sino que contenerla hasta que la revise un especialista.

Otros signos relevantes, pero que no siempre son sinónimos de gravedad, son la imposibilidad de apoyar la extremidad inferior (puede indicar lesión ósea o ligamentosa) y la aparición de edema o equimosis (inflamación o “moretón” respectivamente) que nos alertan de rotura de tejido de diversa gravedad.

En todos los casos, se recomienda contener la región lesionada (sin cubrir áreas expuestas), no intentar movilizarla o reducirla a una posición alineada, aplicar hielo por un periodo acotado si la lesión es cerrada, no deformante y el paciente lo tolera (estudios demuestran que su uso excesivo puede retrasar procesos reparativos), mantener la extremidad en altura y acudir a un servicio de urgencia, a un médico o llamar a un organismo de salud autorizado para este tipo de eventos.

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