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Cómo se realiza la labor formativa en el deporte local

¿Cómo se explica la “Roja” de Rueda con cinco piezas formadas en Huachipato? ¿Qué hace la UdeC para generar valores propios y no comprar todo desde afuera? ¿Cómo se enamoran los niños del rugby desde pequeños? ¿Es muy dificultoso el camino para ser basquetbolista profesional?

Por: Paulo Inostroza | 04 de Junio 2018
Fotografía: Raphael Sierra P.

Jimmy Martínez ingresa a los 84’ por Diego Valdés. De inmediato metió tremendo pase con ventaja a Henríquez, que al árbitro anuló por inexistente off side. Era el empate con Rumania. Una jugada aparentemente pequeña, pero mirando un poco más al fondo, tuvieron que pasar muchas cosas para que el volante llegará ahí y compartiera cancha con José Bizama y Misael Dávila, dos que también se formaron en Huachipato. ¿Cómo funciona el semillero de un club deportivo? Cada deporte es una realidad distinta, así que sacamos una radiografía a las canteras del fútbol, rugby y básquetbol -hay otras importantes, como el hockey-, disciplinas colectivas donde la captación y trabajo son fundamentales.

Modelo de acero

“Tengo un arquero en la Sub 9 que viaja dos veces a la semana desde Florida a entrenar. Hay chicos de Curanilahue y comunas más lejanas. Desde los 13 años, Huachipato ya les pone pensión a los que viven más lejos”, cuenta el profesor Julián Friz, a cargo de una Sub 9 que cumple su primer año de vida. “Se incorporó la Sub 8 y nuestra serie, porque dábamos mucha ventaja con los clubes de Santiago. A los 12 años ya se ve que los niños de allá tienen más roce y necesitábamos equiparar eso”. Los más pequeños participan de la Copa Integración. Ven partidos de la Champions League y al otro día muestran sus apuntes. Es su tarea. Incluso, les pido que se identifiquen con un jugador de su posición para que sea más lúdico”.

Huachipato tiene toda una idea de fondo y de muchos años para fomentar la formación de jugadores. Ellos, perfectamente, pueden parar la mitad del equipo titular con gente de casa. Por ejemplo: Povea, Martínez, Bizama, Tapia, Hidalgo. Todos habituales del primer equipo. Miguel Ochipinti es el jefe del Área Física del Fútbol Joven y cuenta que “antes, incluso, había un convenio muy bueno con el Liceo La Asunción, donde los chicos estudiaban allá y entrenaban acá. Una formación integral, que es lo que el club busca”.

Hay profesores históricos en la cantera siderúrgica, como Alejandro Padilla, de la Sub 16. También están Francisco Troncoso (Sub 19), Luis “Huevo” Peña (Sub 17) y Claudio Mora (Sub 15). Ochipinti señala que “Huachipato tiene filiales desde Arica a Coyhaique. Martín Rodríguez, por ejemplo, lo trajeron desde Diego de Almagro, que es como un pueblo fantasma en el norte, según nos contaba él mismo. Para esos jóvenes existen cuatro pensiones, según edades y somos súper estrictos. El que llega atrasado, no juega. Malas notas, no juega.

Faltó el respeto, no juega”. Además, hay un tema profesional importante. “En el Fútbol Joven debes invertir. En Huachipato hay un proceso importante de captación y de contar con gente preparada. Los directivos nos tienen nutricionistas, kinesiólogos y tecnología aplicable al deporte. Eso es vital, sobre todo en mi área, porque el fútbol evoluciona y hay que ir a la par. Acá no solo formamos chicos buenos para la pelota, buscamos jugadores con valores e inteligentes. Que conozcan el deporte y sean analíticos”, advirtió.

La UdeC tomó nota de este modelo y hace seis meses llevó como jefe del área a Carlos Felipe Pedemonte, un histórico del acero, con pasado también en Colo Colo. Con él, también llegó Luis Castro, reconocido formador local. Un equipazo. Pedemonte aseguró que “a futuro, la idea es que la UdeC también pueda parar un equipo titular y la mitad sean de casa, pero es a largo plazo. Hay que conocer la tierra, sembrar bien y echar el agua. Después vendrán los frutos”.

Asegura que faltaban varias cosas. “Incorporamos las series Sub 11 y Sub 12. Algo muy necesario. A futuro, ojalá sigamos con un par de series más y empezar a formar desde los 8 o 9. En Huachipato se hizo un gran trabajo y seguramente eso nos avala y, bueno, haremos lo que haya que hacer. Para nosotros es un lindo desafío, porque aquí se puede hacer mucho y lo importante es que hay una política de club. La UdeC está teniendo visión de futuro y los pilares serán cuatro: la familia, el colegio, el entrenamiento y los valores. Para mí, es lo fundamental. Me motivó la preocupación que existe por potenciar este segmento que es de donde debe partir todo”.

Así nace un rugbista

Valeria Soto tiene a su hijo Sebastián desde muy pequeño en una escuela de rugby. “Era hiperactivo, tenía cierto déficit atencional y fue sugerencia de una siquiatra que este deporte podía ayudarle en muchos aspectos y no se equivocó. Hoy, los cambios son tremendos”, comenta orgullosa. “Seba” ya tiene 12 años, que sería su última etapa de “escuela”. Después vienen las categorías juveniles, el equipo B y luego el profesional.

“Es divertido verlos de chicos. Cuando empezó, la pelota era más grande que su cabeza. En su primer partido, pateó un cono, hizo una zancadilla y lo castigaron. Desde ahí ha aprendido una enormidad sobre el compañerismo, porque acá la figura siempre es el equipo, y el respeto. En el rugby no se puede discutir nada con el árbitro. Además, hay cosas lindas, como que en la escuela (al alero de Old John’s) entrena Santiago, que tiene autismo, por ejemplo. Todo eso te enseña. Además, tiene que estudiar sí o sí, porque si no se acaban los permisos para viajar”, señaló Valeria.

El elenco inglés está liderando un ambicioso proyecto, que se inició en 2017 y busca masificar el rugby a todo nivel. A cuatro años, la idea es llegar a tener unas diez escuelas, con 100 jugadores cada una, en localidades como Coronel, Penco, Lirquén y Talcahuano. La pasada temporada partió con una, con cerca de 80 chicos, de cinco a siete años.

Pelicanos, Wessex School y Troncos también tienen sus escuelas. Esta última, a cargo de Rafael del Río, quien explicó que “en el rugby hay mucha tradición desde colegios y familias, que se va traspasando. Acá, por ejemplo, partimos con la que llamamos M6, que son los más chicos. Ahí no enseñas a tacklear, obviamente. Primero, los motivas al deporte, que es una herramienta social y enseña muchos valores. Luego les das algunas bases de trabajos sicomotores y de a poco los chicos van creciendo”.

“Rafa” cuenta que “antes había muchas escuelas de rugby. Cañete, Hualqui, Santa Juana… Había dos en Talcahuano, estaba el Francés. Los clubes se preocuparon mucho del plantel adulto y se fueron olvidando un poco de la formación. Hoy se está tratando de potenciar nuevamente las bases. Este fin de semana, por ejemplo, se jugó la última fecha de Apertura del TIR (Torneo Interregional), que partió el año pasado y jugamos contra equipos de Los Ángeles, Curicó, Temuco, Chillán y Villarrica. El rugby no es masivo. Por eso tenemos que entenderlo y abrirnos, ir a los colegios, buscar gente”.

Actualmente, 12 o 14 jugadores de Troncos salen de su semillero. “También ha venido gente del extranjero que ha sido un gran aporte. Que te traspasen la experiencia del rugby argentino o sudafricano, de primera fuente, es impagable. Es otra realidad. Siento que en la zona falta gente que sea profesional del área”, apuntó del Río.

Mientras tanto, “Seba” sigue creciendo. Cuando más pequeño salía de la mano con los jugadores del primer equipo, que luego iban a entrenarlo. Desde niños se genera un vínculo, una identificación con el club, sus colores y su gente. Luego fue aguatero y actualmente entra a la cancha, cono en mano, para que los jugadores pateen a la “H”. No falla ni con tormenta y una cosa es segura: lleva Old John’s en la sangre.

Duro camino al aro

Rogers Escalup jugaba desde los 11 años en el club Cielo Tronador de Talcahuano, la ciudad de toda su vida. “Pasé por el Colegio San Ignacio, donde conocí al profesor Jaime Urrutia, que es uno de los grandes formadores de basquebolistas de la zona, junto a la tarea que hacen en el Deportivo Alemán. Ahí tiene muchos niños y te das cuenta que el entusiasmo por este deporte es grande. Cuando yo estaba en Cielo Tronador éramos como 30. Lo que pasa es que de niños entran todos, sin selección. La idea es que todos son trabajables cuando pequeños. Después ya se verá quién puede dar para algo más”.

El actual jugador de Fernández Vial explica que “no hay muchas escuelas en la zona, aunque está la competencia de colegios a nivel Adicpa. En Cielo Tronador recuerdo que jugábamos la Copa Talcahuano y el torneo Julio Vergara en Huachipato, que para nosotros era lo máximo. En mi caso, además del trabajo y sacrificio de dejar cosas de lado, tuve algo de suerte porque a los 15 y 16 fui a los Juegos de la Araucanía (Argentina y Valdivia) y a los 17 años llegué a la UdeC, justo cuando se creó una regla en la Dimayor que favorecía a los juveniles”.

Escalup recuerda que “todos debían tener un Sub 18 en cancha. Imagínate. Hoy piden cuatro Sub 23 en la planilla, pero lo de esa época era súper radical. Recuerdo que los más viejos te miraban feo y decían que estaban regalando el puesto a los niños. Gracias a esa regla salieron Armijo y varios jóvenes que han hecho carrera. No sé si es la mejor opción, ahora que lo veo más de lejos y con 24 años, pero es bueno dar cabida a los jóvenes. Hay que tirarlos a la cancha”.

Habla con cariño del profesor Jorge Álvarez, de Schamberger. También fue dirigido por Rodolfo Cáceres, otro que ha trabajado con jóvenes basquetbolistas de la zona. Echando la cinta atrás, Rogers confiesa que “es súper duro el camino para llegar al básquetbol de la Liga Nacional o anteriormente la Dimayor. Recuerdo cuando tuve que dejar a mis amigos de Cielo Tronador y la sufrí harto. Cada etapa y cada salto tiene un poco de eso. Necesitas tener un buen formador porque uno de chico lo único que quiere es jugar. Profesores como Jaime Urrutia y otros que nombré me enseñaron la perseverancia. Hay muchos talentosos que no llegan y es culpa de uno, pero también necesitas alguien que te guíe cuando comienzas”.

En la actualidad, la LNB Chile Centro (antes Libcentro) está potenciando la presencia de valores jóvenes en cancha. Además, desde hace algunas semanas la Región es parte de la Liga Nacional de Menores, que incluye las categorías Sub 13, Sub 15 y Sub 17. De la zona, están jugando el CDA, Alemán de Los Ángeles, Huachipato, CD Básquetbol Curanilahue, Estudiantes de San Pedro y CD Escolar Tomé.

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