Deportes

Dosificación en el deporte: ¿un buen o mal recurso?

Hoyos quiso dosificar porque estaba en dos torneos al mismo tiempo y, por poner equipo B, lo golearon en ambos y le costó la cabeza. Una práctica habitual. En básquetbol entran a la cancha en días consecutivos, con viajes de por medio, y nadie se queja. En el tenis, juegan tres veces o más todas las semanas. ¿Por qué tanta diferencia?

Por: Paulo Inostroza | 14 de Mayo 2018
Fotografía: Andrés Oreña P.

En la Copa América femenina, las seleccionadas de Chile jugaron 7 partidos en 18 días y terminaron enteras, clasificando al Mundial. El 22 de abril, la “U” de Hoyos jugaba con Calera, pero el DT dejó ocho titulares fuera porque el jueves 26 debía enfrentar a Cruzeiro. Perdió ambos partidos, recibió 13 goles y terminó fuera del club. A Guede tampoco le fue bien con la “dosificación” y hoy busca equipo. ¿Figuras que ganan millones, pero no juegan miércoles y domingo? En el básquetbol chileno, los clubes tienen un juego el sábado y otro el domingo. Muchas veces, en distintas ciudades. En la NBA ni hablar… Juegan día por medio. ¿Y en el tenis? Montecarlo, por dar un ejemplo, significó que Nadal jugara 6 veces en 8 días para ser campeón. Expertos explican estas grandes diferencias.

Pedro Morales es volante de la UdeC, pero también jugó en Croacia, España y la MLS. Ocho temporadas afuera le permiten afirmar que “no creo que el fútbol sea tan desgastador para no jugar dos veces por semana. A mí me pasaba en Europa o cuando enfrentamos a Vasco y teníamos el torneo nacional. Nunca me sentí cansado o algo así. Va en cada uno, en cuidarse y sentir que eres un profesional. En Europa, salvo que no quieras lesionar alguien para una final, los grandes juegan con el mismo equipo miércoles y domingo. En Chile se exagera, siendo que hoy existe buena implementación para recuperarse adecuadamente”.

El formado en Huachipato asegura que “en Inglaterra juegas como cuatro torneos al año y nadie se queja. Alexis o Arturo, por ejemplo, juegan el fin de semana, viajan a defender a la selección dos veces en cuatro días y de vuelta están jugando. Están preparados. Cuando hay Copa América juegas cada tres días y los grandes jugadores no llegan desgastados a la final. Creo que todos siempre quieren estar en la cancha y a veces es más cosa de los técnicos o el preparador físico que también te va viendo y analizando tus cargas”.

Y no cree que el fútbol desgaste más que otros deportes. “El básquetbol es súper exigente y juegan de un día para otro. Es de mucho roce y daña harto las rodillas, tan exigente como el fútbol, pero se preocupan del descanso, la recuperación, alimentarse correctamente. Acá jugamos 90 minutos muy exigentes, pero una semana sin competir es suficiente para descansar”, advirtió.

Carlos Felipe Pedemonte, encargado del Fútbol Joven de la UdeC, sostuvo que “no soy un experto, pero creo que el fútbol es distinto a otros deportes porque en el tenis, por ejemplo, no hay roce y, al igual que el básquetbol, usas unas extremidades para desplazarte, pero utilizas otras distintas para ejecutar el juego. En el fútbol, te mueves con los pies y ejecutas con los pies, lo que sobrecarga las extremidades inferiores. Además, tenis y básquetbol son juegos que tienen detenciones y tiempos muertos y las canchas son más chicas. Está medido que el futbolista necesita al menos 48 horas para recuperarse de un partido. En otros deportes ese tiempo es distinto, eso está medido científicamente”.

De todas formas, indicó que “esa costumbre de sacar seis o siete jugadores para parar el equipo B, nunca lo hice ni estoy de acuerdo porque los resultados no son buenos. Por cuidarlos, sacas dos resultados malos en vez de uno. El futbolista sí está preparado para jugar tres partidos a la semana, mientras no sea así siempre, obviamente. Católica, por ejemplo, tiene una política de rotar jugadores y eso, aparte de tenerlos motivados, es otra forma de dosificar cargas físicas. Bueno, eso es parte de una filosofía y no de una contingencia. Ahí sí estoy de acuerdo. La dosificación no es solo el hecho de entrenar más o menos, sino lo que haces después del esfuerzo máximo, que es el partido. Ahí nadie puede correr menos del cien”.

El rigor cestero

Santiago Gómez fue técnico del básquetbol de la UdeC y hoy de Fernández Vial. El uruguayo comentó que “en mi país se jugaba miércoles y sábado. Ese era, más menos, el tiempo entre un juego y otro. Llegando a Chile me encontré con esta dinámica de jugar sábado y domingo. Sobre todo, por una cosa geográfica. A veces juegas en una ciudad, viajas y al otro día juegas en otra. Ahí tratas de rotar mucho los jugadores en medio del partido y así rendir bien en ambos compromisos”.

“Santi” agregó que “el básquetbol desgasta bastante. En Estados Unidos, tú ves la NBA y juegan muchísimos partidos por semana, viajan y al otro día otra vez. Ellos tienen un biotipo superior, pero igual la posibilidad de ser profesionales ciento por ciento. En Chile, los chicos estudian y juegan. Algunos tienen su propio negocio o trabajan en otra cosa. Por eso no te puedes preparar de esa misma forma, pero tú ves que aguantan muy bien y nadie se queja”.

Alejandra Aeloiza Matus es coordinadora de Licenciatura en Ciencias de la Actividad Física de la Universidad de Las Américas y comentó al respecto que “los deportes como el tenis tienen una preparación aeróbica. Su entrenamiento los adapta cardiovascularmente, por lo tanto, tienen buen V0 máx (volumen de oxígeno máximo), lo que les permite jugar mayor cantidad de veces. Además, tienen microrupturas fibrilares que pueden tener reparación en horas. El fútbol, al ser un deporte colectivo, tiene cargas muy elevadas en la competición (partidos), no hay rotación de jugadores como en el básquetbol y el recorrido del terreno que es muy grande. El jugador realiza cambios de dirección, frenos, aceleraciones que son esfuerzos que generan rompimientos de fibras musculares (micro desgarros) que no se recuperan de inmediato, si no un tiempo de 48 a 72 horas, que sería lo óptimo, por lo que se debe esperar ese tiempo para realizar otro esfuerzo de gran intensidad (partido)”.

La especialista agregó que “hay que tener en cuenta, también, la carga cognitiva y emocional del jugador, que mientras más importante es la competición es más alta. Es importante mencionar que el fútbol es un deporte de muchos roces, golpes, contusiones, que tras un partido el jugador queda con complicaciones y, por lo tanto, debe tener un tiempo de recuperación, siendo esta recuperación activa. Eso significa que entrenará los días posteriores al partido más leve, para luego subir las cargas para llegar al día de la competición donde su carga será la mayor, y así sigue el ciclo. Por lo tanto, si yo sumo los factores debo considerarlos en cada deportista, y saber cuándo puedo contar con un jugador luego de los esfuerzos máximos (partido) como también luego de los entrenos”.

Voz especialista

Roberto Valenzuela se tituló de entrenador en el Inaf y ha trabajado en clubes profesionales. Sobre cómo influyen las dimensiones de la cancha en el desgaste del deportista, hizo la siguiente comparación: “en fútbol son 120 metros largo por 90 de ancho, en tenis la cancha es de 23,77 metros de largo x 8,23 de ancho. Por lo mismo, las características son distintas ya que hablamos de un deporte colectivo e individual, donde su poder de duración varía. En tenis, tienen tiempo prolongado de juego y va acorde de los set cuyas pausas e hidrataciones son constantes, en tanto, en el fútbol las pausas son mínimas, como en una falta, tiro de esquina, lateral y otras. Son detalles mínimos que en factores de competitividad marcan diferencia y son determinantes”.

El también coordinador de Deportes de la Universidad de Desarrollo expresó, respecto de la dosificación en el fútbol, que “para mí, no se justifica. Cada plantel tiene una lista de 23 a 35 jugadores, incluyendo cadetes. Es verdad que no es el mismo funcionamiento entre uno y otro cuando uno tiene un sistema de juego definido y los jugadores hacen un trabajo desequilibrante en cada situación de juego, pero el deportista debe tener continuidad y jugar lo más posible para lograr la maduración futbolística. En comparación al fútbol europeo, en Chile se juega poco y no creo que sea óptimo darle descanso a un jugador, más si tenemos copas internacionales, salvo que tenga molestias, lesiones o sobrecargas. Si el futbolista no juega, se relaja y pierde el foco”.

Y puso el ejemplo de que “un equipo europeo de élite juega dos partidos semanales en el 85 % de las semanas de competición de una temporada ordinaria. El 15 % restante está ocupado mayoritariamente por convocatorias de selecciones nacionales. En ese 85 %, jugar partidos cada tres días significa que el entrenador solo podrá realizar dos entrenamientos realmente intensos por semana y la recuperación fisiológica y emocional de los futbolistas precisa un mínimo de 72 horas desde el último partido disputado, de modo que el entrenador no puede realizar, la víspera de partido, el trabajo táctico que desearía”. Una realidad muy distinta a la nuestra, donde jugar dos veces a la semana es una excepción a la regla.

Pablo Luna, académico de Pedagogía en Educación Física de la Universidad San Sebastián también analizó el tema y manifestó que “en el fútbol los sprints son más largos y repetidos. Además, por las dimensiones de la cancha, se recorren mayores distancias para atacar o defender, sumado a que el espacio es compartido provocando roces y golpes habituales e, incluso, válidos en la disputa del juego, que pueden lesionar al deportista. En el tenis, la disputa de puntos tiene una duración corta, acompañada de una pausa reglamentaria para reiniciar el juego con el saque, lo que permite recuperar la energía, en este caso anaeróbica láctica (de alta intensidad y habitualmente sin acumulación de ácido láctico). Por último, en el básquetbol, los cambios son ilimitados y permanentes lo que ayuda a cubrir el cansancio del juego, pudiendo rotar a los jugadores”.

Y como experto, ¿recomienda la dosificación en el fútbol? ¿sirve o es más bien perjudicial? Luna señaló que “en Sudamérica, los entrenadores y su equipo técnico aducen que los viajes y su logística son los que agotan, a diferencia de Europa donde las distancias son más cortas. Por su parte, la calidad y cantidad de jugadores son factores que justifican las decisiones. Desde esa perspectiva, sumado al escaso apoyo que se tiene de nutricionistas, fisiólogos, psicólogos, entre otros, hacen lógico pensar en estas dosificaciones, por lo que el contexto, más allá de las condiciones de los deportistas, hace necesario que se dosifiquen los esfuerzos”.

A algunos les gusta más que otros. Los futbolistas parece que quisieran jugar siempre, los técnicos tiene que salvar la cabeza y creen que a veces es la mejor opción. Los expertos también ponen sus cartas sobre la mesa. Esperemos que la próxima salida no termine en papelón.

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