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Cómo proyectar el gran momento del remo de deportistas de la región del Bío Bío

Por: Samuel Esparza | 05 de Febrero 2018
Fotografía: Joselyn Cárcamo

La estadística es clara: desde 2014 que las hermanas, Melita y Antonia Abraham, vienen adjudicándose consecutivamente el premio regional al “Mejor de los Mejores”, entregado por el IND. Ese 2014 y con apenas 17 años a cuestas, Antonia fue la encargada de abrir la ruta de galardones, escoltada por los también remeros, Andrés Retamal (Deportista Master); Fernando Gutiérrez (Premio a la Trayectoria), y César Abaroa (Proyección). 

Al año siguiente, esta vez acompañada de su hermana Melita, se repitió el plato como la más destacada del deporte en Bío Bío, mientras el joven bogador, Marcelo Medina, era reconocido como “Revelación deportiva. En 2016, la historia no variaba, aunque esta vez Melita era acompañada por Josefa Vila y Felipe Cárdenas en la máxima distinción, merced a su desempeño en los Juegos Olímpicos de Río.

Mientras que, hace sólo un par de semanas, nuevamente las mellizas se subían al podio del deporte de la Región (2017), gracias a sus tres títulos sudamericanos en Brasil (bote Dos sin Timonel, Doble Par Libre y Single Libre), y otros dos oros en los Juegos Bolivarianos de Colombia, además del campeonato nacional en Single y Doble Sub 23. Aunque no eran las únicas, ya que a la par, las juveniles Yoselyn Cárcamo y Magdalena Bravo, se coronaban por el “Logro Relevante” con su título sudamericano y el quinto puesto mundial.

Esta tendencia muestra a las claras, el tremendo desarrollo alcanzado por el remo en la zona, dueña por cierto, de una reconocida tradición forjada en los años 70’, 80’ y ‘90.

Crecimiento que ha llevado a los exponentes locales a convertirse en protagonistas del circuito criollo, acortando distancias a pasos agigantados con la otrora inalcanzable Valdivia. Al punto que, hoy por hoy, los diversos procesos para conformar las selecciones chilenas son encabezados en importante número por los remeros de la Región.

Un éxito que está asegurado, al menos en el mediano plazo, gracias a la juventud de las hermanas Abraham y compañía. Sin embargo, lo que todos esperan en el ambiente deportivo local, técnicos y autoridades incluidos, es que este éxito pueda mantenerse en el tiempo.

La respuesta está en las series menores del remo regional y su capacidad de tomar la posta de una especialidad que tantas alegrías viene entregando al deporte de Bío Bío.

Cuestión de números

“El recambio viene, aunque un poco lento”, sostiene Hernán Cerro, entrenador del Club Alemán y técnico de apoyo de la federación chilena, quien por estos días es parte del concentrado nacional en Valdivia.

Para el reputado profesional, el tema no es la cuantía, sino el compromiso de los que vienen detrás. “Este verano tenemos una cantidad inmensa de deportistas iniciándose en el remo, la cuestión está en que se entusiasmen a los niveles de trabajar de la forma seria que requiere el alto nivel. Ahí está la función de nosotros como técnicos y de los clubes para incentivarlos”, admite.

Y agrega, “material humano existe mucho en Concepción, pero también está el factor de los estudios, ya que los padres dudan entre que sus hijos hagan deporte o sean buenos alumnos, y ahí hay otra tarea nuestra, que es hacerles entender que se pueden hacer las dos cosas por igual. También cuesta convencer al propio deportista que, con sacrificio, entregando su tiempo libre al deporte, es posible”.

“La única manera de obtener resultados es que el deportista se dedique cien por ciento a hacer deporte y a estudiar, sino es muy difícil. Los talentos innatos pueden existir, pero si no tienen aspiración de llegar a algo, no sirve de nada. Y el mayor ejemplo son los hermanos Abraham, Josefa Vila y otros que están en la selección, todos estudiantes universitarios”, advierte Cerro.

Análisis que comparte Juan Labra, entrenador titular del CER Avanzado de Remo en Bío Bío, para quien el factor que determinará la calidad del recambio, es la voluntad de las nuevas generaciones de afrontar el esfuerzo que significa pasar al alto rendimiento.

“Creo que el recambio está, lo que ocurre es que los procesos selectivos y de entrenamiento para participar en torneos con la selección chilena, se han vuelto cada vez más complejos. Entonces, los chicos que vienen más abajo ven la cuesta muy empinada y empiezan a abandonar la idea de alcanzar el máximo nivel”, expresa.

“Hace una década en el verano, que es cuando parten los procesos de entrenamiento para posteriormente participar en los controles nacionales, teníamos que calmar el entusiasmo de los cadetes y juveniles que querían prepararse para los selectivos, lo que hoy no se produce”, agrega.

Exigente presente

Una particular mirada es la que aporta el profesor de Educación Física, magíster en Ciencias del Deporte y especialista en remo, Rodrigo Valle, quien resalta en primer término el hecho de que recientemente, tres jóvenes remeros de la zona pasaron a integrar la selección chilena.

“En base a lo que se dio hace pocas semanas en el Open de Curauma, seguimos siendo un aporte importante para las selecciones nacionales. Clasificaron directamente, Alonso Poblete, Camila Pérez e Isidora Ferrero, y en el caso de la Camila tiene más mérito porque todavía es Cadete, una deportista que por condiciones antropométricas escapa sobre la media”, precisa.

Para Valle, el futuro a corto plazo está consolidado, la duda está en los más pequeños. “Si tú haces un análisis etario, en la categoría Sub 23 somos fuertes con los hermanos Abraham, Francisco Lapostol, Marcelo Medina, Felipe Inostroza, Yoselyn Cárcamo y Magdalena Bravo. Pero cuando haces la progresión hacia abajo, hay un recambio no tan sobresaliente como años anteriores; de 18 años para arriba andamos impecable, pero hacia abajo se nos pone un poco pesada la pista”, añade.

Sin embargo, Valle se detiene en un punto que para él es clave a la hora de evaluar el nivel del recambio. “Decir que el grupo que viene ahora no es tan fuerte, es algo bien relativo. Tengo una niña en el Club Llacolén que hace 7:40 en el ergómetro, lo que en mujeres era espectacular hace cuatro años atrás, mientras que ahora es sólo bueno. Bajo el sistema de entrenamiento que tiene el head coach nacional, Bienvenido Front y tras la incorporación de la categoría Cadete (15 y 16 años) a los procesos de selección el año pasado, todo el mundo empezó a apurar inconscientemente a los deportistas”, afirma.

“En Valdivia -continúa- hay una niña de 15 años que hace un ergómetro de 7:24, lo que es una brutalidad y de hecho le ganó a todas las rivales de 18 años en el Open. Tú ves números que años atrás no veías, en Ligeros, como Eber Sanhueza y César Abaroa que hacen 6:14 a 6:20 lo que es tremendo. Entonces el nivel ha subido mucho, por lo que la concepción de que ahora no estamos tan bien es relativa, porque igual hay marcas buenas. Están Isidora Ferrera, Camila Pérez, Fátima Sánchez y Antonia Salinas, niñas que hacen excelentes 7:40, pero que no necesariamente les significará quedar en la selección. Hay Cadetes y Juveniles varones que hacen 6:30 o 6:28, marca que si antes la hacía un adulto, se le colocaba en un altar”, dice.

Exigente sistema del que Valle reconoce no sentirse muy seguro. “No sé si es lo correcto. Este verano, tengo el caso de Nahuel Reyes y Agustín Donoso (Llacolén), que se fueron a remar a Nueva Zelanda donde son los mejores en la edad de 16 años, y eso que hablamos de una potencia mundial. Pero pasa que en ese país, lo mismo que en Inglaterra, por ejemplo, los procesos deportivos parten recién entre los 15 y 16 años. Previo a eso, el niño aprende a remar y se entretiene sin ninguna presión. Ellos viven el deporte desde la etapa universitaria hacia arriba”, cuenta.

“Entonces, uno se pregunta hasta dónde le dará a esta generación, por un tema de desgaste, de volumen de entrenamiento, de que están estudiando y entrenando; hay que ver el desgaste y cuánto puede afectar. Nueva Zelanda e Inglaterra nos llevan una tremenda ventaja y resulta que están atrasando la iniciación, mientras nosotros la estamos apurando. No sé si a un chico que aprietas físicamente desde los 13 años podrá durar. Son conceptos de desarrollo totalmente opuestos y viendo los resultados a nivel mundial, queda claro cuál es el modelo más efectivo”, manifiesta.

Buscando el talento

El técnico, Juan Labra, reconoce que si bien últimamente no abundan los casos en que los deportistas destaquen desde tan pequeños, de todas maneras tenemos calidad en la zona. “Es difícil encontrar casos de deportistas que destaquen desde tan pequeños como los Abraham o la Josefa, que ya a los 13 años mostraban un nivel muy superior a la media y uno veía que podían llegar lejos. Pero igual entre el segundo año Cadete y el primer año Juvenil, uno ve deportistas nuevos que van logrando una buena calidad”, asegura.

“Tampoco se pueden adelantar los procesos -continúa- se tiene que dar una lógica, toma tiempo. El trabajo importante que tenemos los entrenadores, es seguir reclutando niños, buscando talentos. Y creo que esa es la debilidad que aun tenemos como Región, porque pese a que el número de remeros aumentó mucho en esta década, nos falta masificar más el deporte y hacer procesos de captación de talentos donde por llegar tan tarde, tengamos que ser testigos de cómo desde los colegios se llevan a los niños a otros deportes”, sostiene.

Y la receta, a juicio de Labra, es clara. “Para eso es clave la integración de nuestro deporte al medio escolar, somos un ente prácticamente separado del medio estudiantil chileno, tampoco tenemos presencia en las universidades y ahí está nuestra tarea tanto técnico como dirigencial, de generar instancias para ser un polo de interés”.

Hernán Cerro complementa en ese sentido. “Siempre habrá material humano para trabajar, ahora que nosotros los descubramos y ellos se integren es factor nuestro, de los clubes, dirigentes, que están llamados a incentivar a la gente en el deporte”, apunta.

Habitualmente, el CER Avanzado trabaja con una docena de deportistas, lo justo considerando que son remeros que debiesen tener chances de clasificar a la selección en juvenil o adulto. En tanto que el CER Iniciante, entrena a cerca de 20 jóvenes, con un espectro más abierto y atletas desde los 14 años que presentan condiciones, aunque aún están en una evolución constante y no es posible saber si se mantendrán en el futuro.

En ese aspecto, según Labra, hay estrategias para asegurar la continuidad de los más jóvenes. “Lo que hacemos en los veranos, es juntar a los deportistas de buen nivel que permanecen en Concepción, como Felipe Cárdenas, Marcelo Medina o Felipe Inostroza, exponentes que están todo el año entrenando, participando en torneos internacionales y que además representan muy bien a sus clubes. Entonces, formamos un círculo virtuoso con los que vienen un poco más abajo y presentan un nivel deportivo importante, quienes finalmente se terminan potenciando”, revela.

“En el CER Iniciante lo mismo, chicos que todavía no están al nivel de presentarse a los controles, pero que tienen condiciones antropométricas, entusiasmo alto y cuando se les reúne y trabajan juntos en embarcaciones de equipo, se van potenciando haciendo que su proceso de formación se agilice”, añade.

Dueños del futuro

Entre las nuevas caras que muestra el remo regional, destacan por ejemplo Yocelyn Cárcamo y Magdalena Bravo, que tras su título sudamericano, alcanzaron el quinto lugar en el Mundial Juvenil de Remo de Lituania, resultado histórico de un bote chileno en este tipo de embarcación, superando por ejemplo a potentes rivales como Australia, Irlanda, Francia, Austria y el propio Lituania.

Con sólo 18 años, Yocelyn Cárcamo vive su primera temporada en la categoría Sub 23, donde espera confirmar todo lo hecho en las series previas. “En 2017 con ‘Magda’ veíamos hartas posibilidades por todos lados, pensábamos en el Mundial cada vez que salíamos a entrenar. Nuestra meta siempre fue llegar a la final y lo logramos; fue sacrificado, pero valió la pena. Y a eso quiero apelar este 2018, esforzarme al má- ximo para cumplir las nuevas metas que tenemos”, expresa la deportista que se encuentra en Valdivia junto al resto de la selección, luchando por un cupo para el Campeonato Sudamericano de Curauma en abril, y los Juegos Suramericanos de Cochabamba en mayo.

Otro joven crédito local que está siendo parte de la concentración nacional en el sur es Felipe Inostroza, que entre sus mejores resultados del año pasado, anota una medalla de plata en el Sudamericano de Brasil (Dos sin timonel Peso Ligero), y quien tiene grandes pretensiones de cara a este 2018.

“El año pasado mi trabajo con la selección terminó a fines de abril. Pero esta temporada, me dedicaré para ir a los Juegos Odesur y el Mundial, por lo que culminaría en julio. Para eso estamos trabajando duro y con hartas ganas de llegar lo más alto posible”, sentencia.

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