Tras el anuncio del término del contrato con la empresa Tromen, el municipio proyecta habilitar el sector a más tardar a mediados de diciembre mediante obras de mitigación. Los locatarios, en tanto, esperan que esta vez los plazos se cumplan.
Fin de contrato: La Municipalidad de Concepción terminó el contrato con la empresa Tromen debido a retrasos e incumplimientos en la remodelación de la Plaza Perú, aplicando multas diarias cercanas a los 6 millones de pesos mientras se tramita la salida formal.
Obras de mitigación: Tras un plazo estimado de 15 días para tomar posesión del lugar, el municipio instalará adocretos y ejecutará trabajos rápidos para habilitar la plaza a más tardar a mediados de diciembre.
Futuro y relicitación: Una comisión liquidadora evaluará el estado técnico y financiero de la obra para gestionar los recursos adicionales con la SUBDERE y la SECPLAN, permitiendo definir los pasos para una futura relicitación.
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Luego del anuncio de la Municipalidad de Concepción de terminar el contrato con la empresa Tromen, encargada de la remodelación de la Plaza Perú, surgieron distintas dudas sobre el futuro del proyecto.
Desde la primera prórroga, solicitada el 29 de abril de 2026, la incertidumbre ha rodeado una obra que contemplaba su término en febrero de este año. Hoy, tras nuevos plazoss, multas y proyecciones que no se cumplieron, el barrio que rodea el hito arquitectónico vive una situación complicada.
Carlos Olivares, presidente del Gremio Gastronómico Plaza Perú, conversó con el Diario y entregó su visión sobre lo que viene. Comentó además una preocupación que siempre tuvieron: llegar a una nueva licitación. “Siempre supimos que la licitación era el peor de los caminos”, detalló. Explicó que ese escenario suponía plazos que “probablemente los negocios de acá no puedan tolerar”.
Tomás Acuña, vicepresidente de la Asociación Gremial del Barrio Gastronómico Plaza Perú, reforzó esta idea. Aseguró que haber iniciado un nuevo proceso en febrero, entre levantamiento de información, licitación, adjudicación e inicio de obras, “hubiera significado por lo menos un año de todo parado”. Por eso, en un trabajo conjunto con los locatarios y la junta de vecinos, insistieron en que la empresa siguiera, “a duras penas y como mal menor”, para avanzar lo que se pudiese.
El resultado, según Acuña, es un avance teórico de 95%, con el aro de la plaza entregado y, en los últimos días, las terrazas de los locales aledaños. Aun así, el dirigente reconoció que el año ha sido muy complejo para el comercio del sector. “El 2026 ha sido durísimo y la Plaza Perú no entregada es la gota que rebalsa el vaso”, afirmó, y agregó que una obra pensada para mejorar la calidad de vida y fomentar el comercio local terminó siendo “la soga al cuello”.
“La esperanza la tenemos puesta en las obras de mitigación”, sigue relatando Olivares. A pesar del avance, a la obra aún le faltan trabajos. De hecho, es evidente: se observa la falta de baldosas en un diseño de tipo collage. A esto se suma que la empresa ha ido retirando los materiales faltantes, por lo que el diseño original también quedaría a medio construir. “La empresa una vez más decepciona en realidad con este tipo de actitudes”, precisó.

Foto por Carolina Echagüe
Acuña, por su parte, espera que las obras de mitigación se ejecuten de forma rápida y eficiente, con miras al inicio de la temporada alta del periodo estival. Incluso si el espacio no queda en perfectas condiciones, dijo, lo importante es que pueda ser utilizado por los ciudadanos y que “finalmente permita también un pequeño repunte del comercio local”.
Desde la casa edil penquista respaldaron las obras de mitigación y entregaron detalles sobre la situación contractual. Fernando Nova, subdirector de Construcciones, explicó que la empresa fue notificada del término del plazo el día 28 y que, si bien la relación contractual aún no se extingue, la constructora ingresó una solicitud de término de mutuo acuerdo. Mientras tanto, la empresa continúa con una multa diaria del 0,6% del contrato, que equivale a cerca de 6 millones de pesos por día.
El profesional agregó que la empresa ya comenzó a retirar sus instalaciones de faena, además de herramientas, maquinaria y algunas baldosas que aún no han sido pagadas. Todo ello se hace bajo los resguardos administrativos que corresponden, procesos que, lamentó, “nos quitan tiempo” para aplicar las medidas de mitigación.
Según Nova, el municipio proyecta resolver el acto administrativo en un plazo no mayor a 15 días. Una vez extinguido el contrato, podrá ingresar a la obra. Las medidas consistirán principalmente en la instalación de adocretos, aunque se evalúan otros materiales afines al diseño original, algo que se ha conversado con los vecinos. De acuerdo con el subdirector, faltan paisajismo y cerca de 746 metros cuadrados de baldosas, mientras que la mayoría de las bancas ya está instalada.
Con ello, la Municipalidad espera habilitar gran parte de la plaza al tránsito vehicular y peatonal en un plazo no superior a un mes desde que tome posesión del lugar. “Esperamos que a más tardar a mediados de diciembre ya tener habilitada la plaza como tal”, señaló Nova.
Mientras la empresa se retira, el municipio mantiene un móvil de Seguridad Pública en el lugar y solicitó reforzar la vigilancia con otro móvil municipal. Además, locatarios y vecinos aportan información a través de las cámaras en vivo que tienen en el sector. Olivares agregó que la comunidad también colabora: “habrá que seguir regando las plantitas y asegurarse que lo que ya está no se deteriore”.
El futuro de la plaza dependerá de lo que determine la comisión liquidadora, que levantará el estado técnico y financiero de la obra. Con esa información se reevaluará el proyecto en conjunto con la SECPLAN y la SUBDERE, entidad que aporta el financiamiento. Nova advirtió que los plazos de una nueva licitación dependen de ese análisis y que habrá que buscar recursos adicionales, pues los precios de los materiales ya no son los del proyecto original, que tiene cerca de tres años. Quedan pendientes, además, parte de la obra y la boleta de garantía.