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Proyecto Costanera Sur: vecinos y organismos públicos advierten riesgos para el río Biobío y humedal Los Batros

Alrededor de 460 firmas respaldan observaciones ciudadanas que solicitan modificar el diseño de la vía en San Pedro de la Paz. El expediente también reúne requerimientos técnicos sobre riesgo de inundaciones, biodiversidad, compensación ambiental y emisiones durante las obras.

Por: Montserrat Serra Cárdenas 16 de Octubre 2026
Fotografía: MOP Biobío.
Lo que debes saber

• Vecinos de San Pedro de la Paz reunieron cerca de 460 firmas para respaldar diez observaciones al proyecto Costanera Ribera Sur del río Biobío, que contempla una vía de 7,1 kilómetros.
• Organismos públicos cuestionan antecedentes sobre riesgos de inundación, protección de fauna, intervención de 62 hectáreas de vegetación y obras en los santuarios de la naturaleza Los Batros y Desembocadura del Biobío.
• El SEA pidió justificar si la rehabilitación de 4,5 hectáreas del Santuario Los Batros compensará la pérdida de biodiversidad, mientras vecinos solicitan alternativas a los rellenos y medidas de protección hídrica.

Te invitamos a leer la nota completa más abajo para conocer los detalles.

La intervención de ecosistemas ribereños, el riesgo de inundaciones y las medidas para compensar la pérdida de biodiversidad forman parte de las observaciones ingresadas al Estudio de Impacto Ambiental (EIA) del proyecto Av. Costanera Ribera Sur del Río Biobío, iniciativa del Ministerio de Obras Públicas (MOP) que contempla una vía de 7,1 kilómetros en San Pedro de la Paz.

Foto: MOP

Los cuestionamientos provienen de organizaciones y vecinos de la comuna, además de organismos públicos que participan en la evaluación del expediente de evaluación ambiental.

Entre los antecedentes se encuentran requerimientos sobre la metodología constructiva, la intervención de áreas protegidas, la protección de fauna y los efectos de las obras sobre los sistemas de aguas lluvias.

En el ámbito ciudadano, vecinos de Villa Juan Pablo II, Springhill y Candelaria reunieron alrededor de 460 firmas para respaldar diez observaciones sobre los efectos del proyecto en las comunidades y el entorno natural.

María Isabel Garcés, activista e integrante de la Corporación Más Árboles y Menos Basura, explicó que la recolección se extendió durante aproximadamente cinco días y que las observaciones abordaron aspectos que consideran relevantes para el bienestar de la población y la protección de los santuarios de la naturaleza.

Uno de los principales puntos planteados por los vecinos es la construcción de la vía mediante enrocados y rellenos en sectores vinculados a la planicie de inundación del río Biobío y el humedal Los Batros.

Las observaciones cuestionan sus posibles efectos sobre el escurrimiento de las aguas y la seguridad de sectores residenciales, como Villa Padre Hurtado.

Ante este escenario, solicitan evaluar alternativas que eviten los rellenos hacia el cauce, entre ellas una solución sobre pilotes o un trazado junto al borde del río.

“Lo que buscamos es que el proyecto sea modificado y cumpla estándares de calidad y de seguridad y ambiental. Que sea sobre pilotes o borde río, pero no río adentro ni relleno”, sostuvo Garcés.

Las inquietudes sobre el componente hídrico también aparecen en el pronunciamiento de la Municipalidad de San Pedro de la Paz, que solicita evitar terraplenes o diques que obstaculicen el flujo del agua en sectores como Padre Hurtado y los desvíos hacia el estero Los Batros.

El municipio plantea un diseño pilotado que respete el drenaje natural y los corredores ecológicos.

Por su parte, la Dirección General de Aguas (DGA) del Biobío solicita georreferenciar y presentar memorias de cálculo hidráulico para 26 obras, 433 sumideros, 24 redes de colectores y seis plantas elevadoras de aguas lluvias.

También requiere medidas para proteger las captaciones de agua de Essbio durante la construcción de los puentes, además de monitorear estacionalmente la calidad y los niveles de las aguas subterráneas.

Los vecinos también piden medidas para impedir que sedimentos, sustancias químicas o aguas servidas alcancen el río y los humedales, junto con protocolos de respuesta ante eventuales inundaciones.

Biodiversidad y áreas protegida

Otro punto de preocupación es la intervención de 62 hectáreas de vegetación, superficie cuyos aportes ambientales no estarían suficientemente dimensionados en la evaluación, según María Isabel Garcés.

“No hay suficiente protección para la fauna, como la protección contra el ruido, relocalización en lugares adecuados, etc.”, planteó la activista.

También advirtió sobre las conexiones viales proyectadas hacia calle La Marina, en Candelaria, y calle José Zapiola, en Springhill, por su cercanía a zonas con presencia de anfibios y otros componentes de biodiversidad.

En su pronunciamiento, el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) cuestiona la antigüedad y suficiencia de la línea de base de fauna y solicita una campaña de validación con metodología detallada.

Además, observa que no se habría evaluado adecuadamente el impacto del atropello y la colisión de fauna silvestre durante la operación de la vía.

En tanto, el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (Sbap) solicita aplicar modelos de conectividad ecológica para analizar los efectos de la carretera sobre el desplazamiento de fauna.

También advierte sobre la presencia del alga invasora didymo o moco de roca (Didymosphenia geminata) en el río Biobío y requiere protocolos de bioseguridad para evitar su propagación hacia los hum

Didymo o moco de roca. Foto: Sernapesca.

Por su parte, la Corporación Nacional Forestal (Conaf) solicita aclarar las categorías de vegetación y bosque mixto utilizadas en el estudio, entregar cartografía georreferenciada de las hectáreas que serían intervenidas y completar los antecedentes técnicos relacionados con el permiso para la corta de bosque.

Observaciones al Santuario de la Naturaleza

El Informe Consolidado de Solicitud de Aclaraciones, Rectificaciones o Ampliaciones (ICSARA), emitido por el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA), identifica inconsistencias en los antecedentes sobre las obras proyectadas en los santuarios de la naturaleza Humedal Desembocadura del Río Biobío y Laguna Grande-Humedal Los Batros.

Uno de los puntos observados es la ocupación permanente de 4,5 hectáreas del Santuario Los Batros y la propuesta de rehabilitar una superficie equivalente dentro del mismo espacio como compensación.

El SEA solicita justificar si la medida cumple los criterios técnicos para alcanzar la pérdida neta cero de biodiversidad y generar una ganancia ambiental adicional. La Seremi del Medio Ambiente, además, requiere una medida complementaria para fortalecer la gestión del santuario.

Además, los vecinos cuestionan que la reforestación permita recuperar los servicios ecosistémicos perdidos, como la captura de carbono y la regulación térmica, y advierten sobre los efectos acumulativos de proyectos anteriores, incluido el Puente Industrial. Por ello, solicitan medidas de largo plazo para proteger el flujo hídrico y la recuperación del humedal.

En materia de usos tradicionales, la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (CONADI) observa una posible omisión de los efectos sobre grupos humanos pertenecientes a pueblos indígenas, entre ellos la asociación Newen Leufu, cuyos integrantes recolectan lawen o hierbas medicinales en el estero Los Batros.

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