“Esto es algo que hemos soñado por mucho tiempo, y que hoy se hace realidad”, dice el profesor de Ingeniería Aeroespacial, Frank Tinapp.
• El avión A-36 Halcón de la FACh fue instalado en la UdeC como recurso pedagógico para la formación práctica de estudiantes de Ingeniería Civil Aeroespacial.
• La aeronave fue donada por la FACh y permitirá a estudiantes estudiar directamente sus sistemas y componentes, además de realizar labores prácticas de armado y desarmado.
• Tras casi 40 años de servicio y más de 40 mil horas de vuelo, el A-36 inicia una nueva etapa educativa en la UdeC.
Con cerca de 40 años de servicio, desde este lunes 21 de septiembre de 2026, el avión de instrucción avanzada CASA/ENAER A-36 Halcón estrenará su última y definitiva posición: el frontis del Laboratorio de Técnicas Aeroespaciales “Doctor Luis Quiroz Larrea” de la Universidad de Concepción.
No volverá a volar. Tampoco tiene motor. La idea es precisamente otra: que los futuros ingenieros de la UdeC puedan trabajar directamente sobre una aeronave real, estudiar sus sistemas y componentes y realizar labores prácticas de armado y desarmado de esta pieza de colección.
Así, el avión, que fue concebido como instrumento de enseñanza y que durante toda su etapa operativa fue dedicado a la instrucción de pilotos nacionales, desde hoy cumplirá una nueva vida como elemento pedagógico de Ingeniería Aeroespacial de la Universidad de Concepción, la única carrera civil de esta especialidad en Chile a la que se ingresa a través del sistema regular de admisión universitaria.
“Para nosotros es un gran momento, un gran hito tener esa aeronave aquí, tener algo físico, tener algo de verdad, algo que se puede tocar, algo que no está escrito en las ecuaciones, en las teorías, sino que es algo práctico, que los estudiantes pueden salir, entender conceptos técnicos, como dónde está la posición del tubo Pitot, por qué la turbina tiene una cierta separación del fuselaje. Todas esas cosas que en la teoría las vemos, en las clases las vemos, pero verlo en la práctica es otro nivel. Es algo que hemos soñado desde hace mucho tiempo y por fin se hizo realidad”, explica Frank Tinapp, profesor de Ingeniería Civil Aeroespacial de la Universidad de Concepción.
De hecho, el avión llegó hace unos días desarmado al Campus de la Universidad de Concepción, y en su montaje participaron funcionarios de la FACh, pero también profesores y estudiantes de la carrera de Ingeniería Civil Aeroespacial, lo que significó la “primera clase” con este importante insumo educativo para los estudiantes.
Esta fue una donación de la FACh a la Universidad de Concepción, tras un convenio firmado por las dos instituciones y que incluye diversos intercambios y compromisos de trabajo entre las dos instituciones.
“Para la Fuerza Aérea de Chile es muy importante vincular el desarrollo espacial con las capacidades que existen en las regiones. Universidades como la Universidad de Concepción concentran conocimiento, investigación, infraestructura y, especialmente, talento humano que puede contribuir de manera concreta al desarrollo de capacidades espaciales nacionales”, señaló el comandante en jefe de la FACh, general del aire Hugo Rodríguez González.
Jacqueline Sepúlveda, rectora de la universidad de Concepción, explica que este avión va a aportar mucho a los procesos formativos para las y los estudiantes de Ingeniería Civil Aeroespacial. De hecho, su labor formativa ya comenzó, explica la rectora, pues han sido “los mismos estudiantes los que colaboraron con funcionarios de la Fuerza Aérea de Chile en habilitar y dar las condiciones necesarias para que el avión definitivamente quede en la Universidad de Concepción”.
“Así que estamos muy contentos y esperamos seguir colaborando, como ha sido durante todos estos años, en investigación, en más desarrollo para el crecimiento de nuestro país”, concluyó la rectora de la Universidad de Concepción.
Una flota con más de 40 mil horas en el aire
El A-36 pertenece a la familia del CASA C-101, avión desarrollado originalmente en España durante la década de 1970. Chile adquirió versiones adaptadas a sus necesidades y parte de las aeronaves fueron armadas en nuestro país por la Empresa Nacional de Aeronáutica de Chile (ENAER), incorporando componentes de fabricación nacional.
Durante su vida operacional, las distintas versiones del avión acumularon más de 40 mil horas de vuelo en Chile, equivalente a más de 1.600 días enteros en el aire. Finalmente, la FACh retiró el material A-36 del servicio en diciembre de 2022, después de alrededor de cuatro décadas de operación.
Si pudiera hablar, el avión que hoy será inaugurado en la UdeC tendría muchas historias que contar. Y en parte, esa es la idea. Por un lado, más de 260 pilotos FACh se formaron en las distintas versiones del A-36; y hoy serán cientos de estudiantes quienes crearán parte del futuro de la aviación nacional estudiando este Halcón.
El avión operó principalmente en el Grupo de Aviación N°1, en Iquique, y fue utilizado para entrenamiento avanzado y táctico. De hecho, 34 generaciones se graduaron como pilotos de combate tras formarse en este material.
Un avión armado en Chile
Aunque su origen está en el CASA C-101 español, la historia del A-36 halcón tiene un importante capítulo chileno.
Es que en 1980 la FACh acordó con CASA el desarrollo de versiones que respondieran a sus especiales requerimientos de entrenamiento avanzado y apoyo táctico. Posteriormente se desarrolló el C-101 CC, conocido en Chile como A-36.
Los aviones destinados a Chile fueron ensamblados por ENAER, e incorporaron componentes fabricados en nuestro país. Más tarde, una parte de esta flota fue modernizada al estándar “Toqui”, mejorando sus capacidades de navegación y empleo táctico.
Es que, el A-36 nunca fue diseñado como un avión para pasear. Por el contrario, con una velocidad máxima de 830 kilómetros por hora, el biplaza podría viajar entre Concepción y Santigo en solo 31 minutos.
Pero para llegar a su destino final el viaje fue mucho menos veloz, aunque no por eso, menos espectacular. Destinado a Iquique, tras el convenio entre el Comandante y la rectora, el A-36 llegó a Santiago, donde fue desmontado, embalado y enviado por tierra hacia Concepción. Al mismo tiempo, la universidad apuraba la zona en que quedó emplazado en el Campus.
Desde ahora ayudará a formar a quienes deberán entender cómo se diseñan, construyen, mantienen y desarrollan las aeronaves.
El A-36 ya no volverá a despegar. Pero, instalado en el Campus de la Universidad de Concepción, acaba de comenzar una segunda vida. Esta vez como objeto pedagógico pero también, y por qué no decirlo, como una nueva atracción de la Universidad de Concepción para toda su comunidad.