“Una falta de respeto a afectados del 27F”: La respuesta a dichos del Presidente por priorizar obras viales sobre ecosistema
24 de Agosto 2026 | Publicado por: Equipo Digital
Advirtieron que reducir el área protegida para priorizar infraestructura vial iría contra la ley y aumentaría gravemente la vulnerabilidad frente a catástrofes naturales.
Las críticas en la Región del Biobío no se hicieron esperar tras las declaraciones del Presidente José Antonio Kast respecto a su postura sobre el Humedal Urbano Rocuant-Andalién.
Durante su visita a Talcahuano y su discurso en el evento empresarial Impulsa 2026 —organizado por la CPC Biobío este viernes 21 de agosto—, el mandatario abordó la relación entre los ecosistemas y los proyectos de infraestructura histórica del Gran Concepción.
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“¿Vamos a tener un humedal de 1.500 hectáreas que nadie usa? O vamos a tener un buen humedal que podamos conocer de 500 hectáreas. ¿Cómo vamos a mejorar la Ruta Interportuaria?”, declaró el Presidente.
Las afirmaciones generaron reacciones inmediatas en la opinión pública a través de las redes sociales. A los pocos minutos de la intervención, la Red de Humedales del Biobío lamentó la postura presidencial, indicando que “estamos contra la idea de que las soluciones pensadas hace medio siglo sean las únicas alternativas para el Biobío del futuro”.
“Lamentamos las recientes declaraciones”, señalaron a través de un comunicado conjunto con la Fundación Bandada y la Agrupación Comunitaria y Ecológica Playa Isla de los Reyes Rocuant.
Las organizaciones criticaron que se priorice la infraestructura vial por sobre estos ecosistemas, advirtiendo que “hablar de un humedal como un territorio que ‘nadie usa’ desconoce completamente su importancia” y su rol protector ante inundaciones, por lo que exigieron una planificación acorde a la crisis climática.
En esta línea, el Movimiento por la Defensa del Humedal Rocuant-Andalién —que agrupa a organizaciones como la Coordinadora Chorera, el Movimiento Socioambiental ex toma Lenin, el Parque Ecológico Metropolitano para Talcahuano y la Agrupación Ecológica Canal Ifarle— expresó su rechazo a la visión del mandatario.
“La declaración nos genera preocupación, porque se produce mientras el Humedal Urbano Rocuant-Andalién, con una superficie oficial de 1.377,2 hectáreas, enfrenta ocho reclamaciones ante el Tribunal Ambiental de Valdivia que cuestionan su reconocimiento como humedal urbano”, puntualizaron.
Explicaron además que la potencial reducción de 877 hectáreas del acuífero expondría a las comunidades a una mayor vulnerabilidad ante desastres ambientales, tales como el “riesgo de inundaciones fluviales, impactos de tsunamis y marejadas; entre otros eventos como olas de calor y aumento de la contaminación, que bajo las proyecciones climáticas estimadas, se espera que se intensifiquen año tras año”.
En la misiva enfatizaron que el reservorio “sí se usa”, argumentando que el “humedal Rocuant-Andalién salvó vidas, es una falta de respeto a los afectados por el 27F referirse de esta manera a uno de los principales mitigadores del tsunami ocurrido tras el terremoto del 2010, además de ser el gran mitigador de inundaciones en inviernos como el actual, con un fenómeno de El Niño sin precedentes”.
Asimismo, destacaron los servicios ecosistémicos de vital relevancia que cumple la zona para aves residentes y migratorias, peces, mamíferos, invertebrados y una gran diversidad de organismos.
Cabe recordar que este cuerpo de agua está reconocido a nivel global por la Red Hemisférica de Reservas para Aves Playeras (RHRAP) bajo el sitio “RHRAP Playa Isla de los Reyes Rocuant”. Allí, la Fundación Bandada desarrolla programas de monitoreo y conservación para especies como el pilpilén común y el zarapito común.
El documento destaca también que el espacio ha atraído fondos e inversiones internacionales por su condición de hotspot de biodiversidad —un lugar con alta concentración de especies y material genético único—, lo que ha impulsado la investigación, la conservación y el turismo en la Región del Biobío.
Para las agrupaciones, reducir las hectáreas protegidas en favor de la infraestructura vial resulta improcedente. Frente a esto, plantean cambiar el eje del debate hacia otra interrogante: ¿Cuánto, qué y cómo estamos perdiendo al reducir 877 hectáreas del humedal?
A lo que responden que “las funciones y servicios ecosistémicos que perderíamos, si reducimos la superficie del humedal es invalorable en dimensiones y proporciones cuantiosas”.
Los expertos advierten que los humedales funcionan como sistemas interconectados, donde la pérdida de superficie altera los flujos hidrogeoquímicos que sustentan las zonas de alimentación, reproducción y descanso de las especies, lo que “resultaría en consecuencias nefastas para todo el ecosistema”.
Según explican desde el conglomerado medioambiental, la reducción planteada en Impulsa 2026 iría en contra del reglamento de la Ley de Humedales Urbanos. En particular, la normativa estipula que “se deberá propender a la mantención de la superficie de los humedales urbanos, y con ello evitar la pérdida o disminución de la provisión de los servicios ecosistémicos que dichos humedales entregan, contribuyendo al bienestar y calidad de vida de la sociedad.”
El bloque argumenta que la inversión regional debe considerar alternativas que beneficien a todos los actores vinculados al territorio, subrayando que “el desarrollo debe ser integral y posible de sostenerse en el tiempo, no a costa de la vida de las comunidades”.
Además, recalcan que la Ley de Humedales Urbanos —que modifica la Ley General de Urbanismo y Construcciones (LGUC)— obliga a adaptar los Instrumentos de Planificación Territorial para la conservación. En este sentido, afirman que “es la misma ley vigente la que obliga y permite la construcción adecuada y pertinente respetando los criterios mínimos indicados en el reglamento, aumentando la calidad de vida de las personas, acercándonos a 9 mt2 por habitante según lo recomendado para Chile por la misma OCDE”.
“Llamamos a buscar soluciones mediante planificación territorial, ciencia, ingeniería, innovación y evaluación ambiental. Porque los humedales son infraestructura clave para el desarrollo y gestión de nuestras ciudades, además de ser herramientas para la adaptación climática”, explicaron.
Finalmente, el documento concluye que “el Humedal no puede ser evaluado únicamente como un espacio disponible para infraestructura. Es un socio-ecosistema de importancia para las comunidades que lo habitan y lo co-habitan. Su valor, es un debate de múltiples evaluaciones y debe fundarse en antecedentes científicos y técnicos. La protección del Rocuant-Andalién no va en contra del desarrollo de la región. Es un aporte al desarrollo integral de la Región del Biobío. La conservación del Humedal Rocuant es invertir en la seguridad de las comunidades locales, la resiliencia y en mitigación al Cambio climático”.