El domingo concentrará las lluvias y el viento más intensos del sistema frontal.
Con el domingo proyectado como la jornada de mayor intensidad del sistema frontal que afectará a la Región del Biobío, las familias ya comenzaron a adoptar una serie de medidas preventivas para enfrentar las lluvias y el viento.
Revisar el estado de las viviendas, abastecerse de elementos básicos, mantener equipos de emergencia a mano y, al mismo tiempo, convertir los días de temporal en una instancia para permanecer en casa, forman parte de las costumbres que se repiten entre vecinos de Concepción y otras comunas de la provincia.
Las recomendaciones de las autoridades apuntan a evitar desplazamientos innecesarios durante los momentos de mayor intensidad de las precipitaciones, además de mantener despejadas canaletas y sistemas de evacuación de aguas.
Sin embargo, para muchos habitantes de la zona, la experiencia de años enfrentando inviernos lluviosos ha permitido desarrollar rutinas que se activan apenas se anuncia un nuevo frente de mal tiempo.
Eliana Muñoz Pérez, de 74 años, explica que en su hogar la principal decisión es permanecer resguardados. “Lo que nosotros hacemos es no salir, estar en casa, resguardarse“, comenta.
Aunque reconoce que en su sector no son frecuentes los cortes de energía, asegura que igualmente mantienen velas y una radio a pilas “bien a la antigua” para enfrentar cualquier eventualidad.
Más allá de las precauciones, dice que estos días también tienen un componente familiar. “Lo que me gusta hacer cuando estamos con lluvia es comer picarones“, relata, transformando el temporal en una oportunidad para disfrutar de una tradición típica del invierno.
Una situación similar vive Marta Inés Araneda, quien destaca que reside en un barrio donde el terreno absorbe bien el agua, por lo que las inundaciones no han sido una preocupación constante.
Esa condición, sin embargo, no la hace bajar la guardia. Antes de cada sistema frontal se abastece de parafina para calefaccionar la vivienda durante varios días e incluso por semanas si es necesario.
Además, mantiene una linterna cargada y conserva velas disponibles ante un eventual corte de suministro eléctrico. Para ella, las jornadas de lluvia también invitan a quedarse en casa. Cuenta que suele preparar sopaipillas, masas caseras y otras recetas que hacen más agradable permanecer al resguardo mientras las precipitaciones se mantienen sobre la ciudad.

Olga del Carmen Figueroa, de 82 años y vecina del centro de Concepción, enfrenta los temporales con una planificación marcada por el hecho de vivir sola. Antes de que llegue la lluvia compra varios bidones de agua embotellada pensando en una eventual interrupción del suministro en su edificio.
“La preparación para estos días es para mí no más, porque vivo sola. Compro harta agua embotellada por si acaso se corta la luz en el edificio”, explica.
Asegura que con los años se ha vuelto más previsora y que nunca faltan las velas ni la radio a pilas entre sus implementos de emergencia. También aprovecha la cercanía de una pastelería ubicada junto a su edificio para comprar algunos productos y cocinar preparaciones que hagan más llevaderos los días de lluvia.
La preparación no solo se vive en la capital regional. En la costa, donde el viento suele sentirse con mayor intensidad, las medidas comienzan incluso antes de las primeras precipitaciones.
Rosa Cárdenas, de 76 años y vecina de Tomé, señala que en la comuna existe una cultura de prevención frente a este tipo de eventos.
“Acá en Tomé uno está acostumbrado al viento fuerte y a la lluvia, así que apenas anuncian un sistema frontal empezamos a prepararnos”, comenta. Entre las primeras tareas está asegurar que no existan objetos sueltos en el patio, cargar los teléfonos celulares y dejar linternas y velas listas para ser utilizadas en caso de un corte eléctrico.
Además, realiza compras anticipadas de pan y alimentos para evitar salir cuando las condiciones climáticas empeoran. “A mí me gusta aprovechar esos días para hacer un caldito o unas sopaipillas y quedarse tranquila en la casa escuchando la lluvia”, agrega.
Desde Lota, Héctor González, de 79 años, sostiene que la experiencia de haber enfrentado numerosos inviernos le ha enseñado que la anticipación es la mejor herramienta. Antes de cada temporal revisa las canaletas y verifica que los desagües cercanos a su vivienda estén despejados para facilitar el escurrimiento de las aguas.
Mantiene una radio a pilas, linternas y agua almacenada para cualquier emergencia y, cuando las condiciones meteorológicas empeoran, evita salir de su hogar. “Si el tiempo está muy malo, simplemente no salgo. Prefiero quedarme en la casa tomando mate o un café bien caliente hasta que pase el temporal”, afirma.