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Abastecimiento, logística y mantención: el complejo esquema para energizar a la Isla Mocha

Mientras la comunidad hoy estira la vida útil de motores diésel expuestos al mal tiempo y a complejas rutas marítimas y aéreas, la ingeniería propone estabilizar la presión del gas metano local para asegurar un suministro continuo.

Por: Edgardo Mora 22 de Junio 2026
Fotografía: Foto Archivo

Por Mariana Arroyo C.

Para quienes viven en el continente, encender un interruptor o mantener el refrigerador funcionando es un acto automático; en contraste, en la Isla Mocha cada hora de luz es el resultado de un complejo engranaje logístico, el vaivén de las mareas y el esfuerzo financiero.

Con el objetivo de garantizar la continuidad de este servicio básico, el Gobierno Regional del Biobío aprobó un incremento en los recursos destinados al subsidio eléctrico de la isla para el 2026, una medida clave para mitigar los altos costos que implica generar energía de manera aislada, la cual estará en vigencia hasta el 31 de diciembre.

Vivir en un territorio insular encarece significativamente el acceso a los servicios básicos. Al no estar acoplada a la red eléctrica tradicional, la comunidad depende por completo de motores a combustión. Cabe recordar que esta semana desde el Gobierno Regional anunciaron que «el Consejo Regional aprobó $641 millones para las operaciones de autogeneración eléctrica, lo que beneficia a 263 usuarios».

En ese aspecto, el jefe de la División de Infraestructura y Transportes del Gore, Jaime Aravena, explicó la necesidad detrás de este financiamiento estatal, afirmando que “la isla requiere energía eléctrica y, por lo tanto, la gente para poder pagar requiere un subsidio. No es lo mismo pagar en la isla que en el continente, sale más caro en la isla. La generación se hace con generadores diésel y, en consecuencia, desde el Gobierno Regional nosotros financiamos a través de un subsidio para que la gente pueda tener energía eléctrica”.

Aravena agregó que “la isla requiere luz las 24 horas del día y, por lo tanto, este subsidio permite que no tan solo la gente que vive en la isla, sino que además los APR (agua potable rural) o algunas organizaciones públicas también lo puedan tener”.

Por su parte, el gobernador regional del Biobío, Sergio Giacaman, enfatizó que “es un proyecto que se votó en el consejo y que entrega recursos frescos para poder entregarle ese servicio que es tan necesario para la vida diaria”.

¿Cómo llega la energía al hogar?

Por otra parte, el uso de generadores a base de diésel es una medida que se lleva utilizando hace años, siendo hasta el momento la única opción viable. La alcaldesa de Lebu, Marcela Tiznado, explicó la situación respecto a la seguridad del sistema y la dependencia del diésel que viaja desde el continente.

“Para nosotros la utilización de grupos electrógenos corresponde a la solución que actualmente tenemos disponible para asegurar la continuidad del suministro eléctrico a la comunidad de Isla Mocha, particularmente dada la condición de aislamiento geográfico de la isla y la ausencia de conexión al Sistema Eléctrico Nacional”, dijo Tiznado.

En esa misma línea, la jefa comunal señaló que, para evitar apagones imprevistos que alteren la vida diaria, existe un plan preventivo: “El sistema contempla la ejecución de mantenimientos preventivos programados de acuerdo con las recomendaciones de los fabricantes y las condiciones de operación de los equipos (…) El objetivo es minimizar la ocurrencia de fallas y maximizar la disponibilidad del servicio para la comunidad”.

Foto: archivo Diario Concepción

Sin embargo, cuando el mal tiempo azota la zona costera y amenaza con cortar el abastecimiento —bloqueando las rutas tanto aérea como marítima para trasladar el combustible—, la alcaldesa detalló el plan de acción que se realiza para mantener la autonomía de la isla: “El sistema cuenta con una planificación permanente del abastecimiento de combustible, basada en el registro diario de consumo y en la proyección de la demanda para los períodos siguientes. Esta información permite programar con anticipación cada envío de combustible hacia la isla. Adicionalmente, se realiza una revisión periódica de las condiciones de navegación y de la carta de mareas, con el objeto de coordinar oportunamente los traslados marítimos”.

Respecto a la autonomía de los generadores utilizados actualmente, la alcaldesa de Lebu aseguró que esta alcanza hasta un día completo “siempre y cuando cuenten con el suministro de combustible, refrigeración y mantenimiento periódico”.

“Nosotros siempre estamos apostando por garantizar varios días de continuidad de servicio, por lo que, por ejemplo, 30 tambores de combustible nos permiten tener presente que son a lo menos 10 días de servicio eléctrico para los mochanos. Nosotros estamos enviando entre 50 y 60 tambores en cada viaje de la barcaza; sin embargo, si no están las condiciones para la barcaza, se hace el envío por bote o lancha, donde hemos enviado hasta 80 tambores”, agregó.

Además, indicó que se cuenta con una bodega cercana al muelle, la que posibilita el almacenamiento de tambores tras el traslado, ya sea desde Lebu o Tirúa.

El dilema del gas natural

Mantener una isla abastecida todo el día es un desafío logístico y un reto para la ingeniería.

El ingeniero civil mecánico, académico de la Universidad de Concepción (UdeC) y doctor en Ciencias Aplicadas por la Université de Liège, Óscar Farías, explicó que “un generador diésel industrial puede operar de forma continua, pero requiere mantenimientos menores (cambio de aceite y filtros) cada 250 a 500 horas. Para una mantención mayor, el tiempo suele oscilar entre las 12 mil y 20 mil horas de uso, dependiendo de la carga y el cumplimiento de los servicios preventivos”.

Y es que, especialmente en la Isla Mocha, el académico aseguró que la prolongación del sistema de energía eléctrica se ve afectada por dos factores: “La operación continua se ve comprometida no solo por el desgaste mecánico, sino por la logística de suministro. En efecto, tengo entendido que la isla ha sufrido cortes de energía de hasta 14 días seguidos debido a fallas técnicas y escasez de combustible”. Sumado a lo anterior, “el mantenimiento se dificulta porque los repuestos y técnicos especializados deben ser trasladados desde el continente, lo que prolonga los periodos fuera de servicio”, explicó.

Ante la alta dependencia del petróleo, el debate sobre el uso del gas metano local vuelve a ponerse sobre la mesa a través del pozo Mocha Norte 3. Sin embargo, el especialista indicó que este recurso sufre actualmente de baja presión, registrando “una presión de boca de pozo estimada en 5 bar (frente a los 8-12 bar iniciales)”.

Para resolver este inconveniente, el académico planteó una alternativa: “La ingeniería mecánica propone como solución técnica principal la instalación de compresores de refuerzo. Estos equipos elevan la presión del gas natural antes de que ingrese a los motogeneradores, garantizando un flujo estable y la potencia constante de las unidades de 250 kVA y 90 kVA”, es decir, kilovoltiamperios, una unidad del área de la electricidad que se utiliza para medir la potencia aparente (la capacidad máxima de energía que un sistema eléctrico puede suministrar).

El experto añadió que un plan de este tipo exigiría “la limpieza de tuberías, el sellado de válvulas y el reemplazo de tramos corroídos para minimizar las pérdidas de carga por fricción o fugas“, además de la implementación de “sensores de presión y caudal conectados a una estación digital que permita detectar variaciones en tiempo real y prevenir paradas no programadas por caída de presión”.

En caso de que se llegase a consolidar este tipo de infraestructura, el uso de gas natural ofrecería ventajas “técnicas y operativas” versus el diésel en un territorio insular. “Su combustión más limpia reduce en torno a un 40% las emisiones de CO₂ y genera menos depósitos en cilindros y válvulas, lo que extiende los intervalos de mantención”, detalló el ingeniero mecánico, agregando que “un sistema exclusivo de gas con presión estabilizada disminuiría el desgaste mecánico causado por la operación híbrida; además, el suministro por tubería evita problemas de contaminación del combustible líquido en un ambiente marino altamente corrosivo”.

“Aunque la eficiencia eléctrica de los generadores a gas (30–35%) es ligeramente inferior a la de los diésel (35–40%), la producción de unos 3,5 kWh por cada m³ de gas permitiría cubrir la demanda local de manera más sostenible si se consolida la infraestructura“, concluyó.

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