Micreros reportan alza leve de pasajeros y seremi en Biobío llama a usar transporte público.
“Yo viajo todos los días desde San Pedro a Concepción por la Ruta 160 y, aunque igual se forman tacos, en las últimas semanas se ha notado un poco menos cargado. Claramente el alza de los combustibles está pegando, porque uno mismo piensa dos veces antes de sacar el auto. En mi caso, incluso he tratado de organizar mejor los viajes o compartirlos”.
La voz de Carlos Méndez, vecino de San Pedro de la Paz, resume una sensación que comienza a repetirse entre automovilistas del Gran Concepción: el tránsito, aunque lejos de desaparecer, parece dar pequeñas señales de alivio. No se trata de una transformación radical, pero sí de un cambio perceptible en ciertos horarios y rutas clave de la intercomuna.
Rodrigo Fuentes, residente de Talcahuano, coincide con esa mirada. En su trayecto habitual hacia el centro penquista ha notado variaciones que antes no eran comunes. Según relata, durante las mañanas el desplazamiento se ha vuelto algo más fluido en comparación con semanas anteriores.
A su juicio, el factor económico ha sido determinante: el alto costo de la bencina estaría empujando a muchos a dejar el auto en casa, al menos en algunos días de la semana.
La percepción de ambos conductores se instala en medio de un contexto marcado por el sostenido aumento en el precio de los combustibles a nivel nacional, una situación que ha impactado directamente en los hábitos de movilidad de las personas.
Sin embargo, mientras algunos optan por reorganizar sus viajes o reducir el uso del automóvil, otros han migrado hacia el transporte público, generando un fenómeno paralelo que ya se deja ver en las calles.
“Yo tomo todos los días la micro Vía Láctea para ir a la universidad y en las últimas semanas ha sido súper evidente el cambio. Antes encontraba asiento a veces, pero ahora casi siempre me voy parado, tanto en la mañana como en la tarde. Se nota que hay más gente usando la micro, probablemente por lo caro que está el combustible”, relata Matías Riquelme, estudiante de la Universidad San Sebastián.
Su experiencia refleja una realidad que se repite en distintos recorridos del sistema de taxibuses del Gran Concepción: mayor demanda y buses más llenos, especialmente en horarios punta. Para muchos usuarios, el transporte público se ha convertido nuevamente en la alternativa más viable frente a los costos de mantener un vehículo particular.
El seremi de Transportes y Telecomunicaciones del Biobío, Henry Campos, reconoce que existe una percepción de menor congestión en algunos sectores, aunque advierte que se trata de un fenómeno variable.
“Efectivamente se percibe en algunos casos que hay una baja en la congestión. Hay que considerar que también eso depende de las condiciones climáticas, cuando el día está relativamente bueno, las condiciones climáticas son favorables y la gente tiende a utilizar mayormente transporte público. A contrario de lo que ocurrió, por ejemplo, el día del martes de esta semana, donde evidenciamos más vehículos en las calles producto de la lluvia que cayó en la mañana”, explicó.
El seremi añadió que algunos operadores han reportado un leve aumento en la cantidad de pasajeros tras el alza en los combustibles, aunque insistió en que se trata de una tendencia que aún debe consolidarse.
En ese contexto, reforzó el llamado a preferir el transporte público, destacando su funcionamiento y el esfuerzo de los operadores por mantener un buen servicio.
No obstante, desde el mundo de los conductores la visión es más matizada. José Coronado Rodríguez, vocero de la Coordinadora Conductores Chile, plantea que, si bien puede haber cambios puntuales, la congestión estructural se mantiene prácticamente intacta en los principales puntos críticos del Gran Concepción.
Según detalló, sectores como la Ruta 160, especialmente en la salida de Michaihue, Boca Sur y Candelaria, continúan presentando altos niveles de tráfico.
A ello se suman la Autopista Concepción-Talcahuano en dirección al centro penquista durante las tardes, la Avenida Alonso de Rivera en conexión con el Mall Plaza El Trébol y la calle Paicaví, además de arterias como Roosevelt, San Martín y Freire, donde la presencia de vehículos de carga y detenciones indebidas agravan la situación.
Coronado describe una congestión que, más que desaparecer, se ha normalizado para quienes manejan a diario. También advierte que el alza de los combustibles difícilmente reducirá de manera significativa el parque automotriz, ya que, según afirma, existe una cultura instalada de asumir estos costos.
A su juicio, el problema de fondo sigue siendo la falta de una conectividad vial eficiente y de medidas más decididas por parte de la autoridad.
Desde el transporte público, en tanto, hay señales mixtas. Rubén Barbieri, presidente de la Línea Mi Expreso, asegura que la disminución de vehículos particulares se percibe en la calle de forma inmediata.
“Se notó inmediatamente la disminución del parque automotriz durante los días. Si tú sales a la calle se nota, es así”, afirmó, agregando que en sectores como Higueras los tacos persisten, pero con menor cantidad de autos.
Barbieri también confirma un aumento en el uso de taxibuses, especialmente en las mañanas y tardes, aunque explica que la alta frecuencia de máquinas, exigida por el perímetro de exclusión, ha evitado que los buses se vean completamente colapsados.
Aun así, reconoce que existen recorridos y horarios con baja rentabilidad, particularmente en turnos nocturnos donde el número de pasajeros es mínimo.
El dirigente advierte que, pese al leve incremento en el boletaje, el alto costo del combustible está golpeando con fuerza al sector. Explica que gran parte de los ingresos se destinan a cubrir gastos operacionales, lo que deja márgenes muy reducidos para los propietarios de las máquinas. En algunos casos, incluso, las operaciones están generando pérdidas.
Una visión similar plantea Fernando Fuentes, representante de la línea de buses Puchacay, quien señala que el flujo de pasajeros ha aumentado, pero de manera poco significativa. Lo que sí ha cambiado, según indica, es el impacto económico sobre los conductores y las empresas, con un alza considerable en los costos de operación.
Fuentes advierte que el sistema enfrenta un escenario complejo, donde los ingresos apenas alcanzan para cubrir el combustible, dejando en segundo plano otros gastos como imposiciones, impuestos y costos administrativos. A su juicio, la situación actual es difícil de sostener en el tiempo si no se adoptan medidas de apoyo.
Desde el ámbito municipal, el director de Tránsito y Transporte Público de la Municipalidad de Talcahuano, Luis Flores, llama a la cautela. Asegura que, por ahora, no es posible afirmar categóricamente que exista una disminución sostenida de la congestión o un aumento significativo en el uso del transporte público debido al alza de los combustibles.
Sin embargo, reconoce que existen demandas crecientes por parte de la ciudadanía, especialmente en sectores como Los Cerros, Mirador el Pacífico, Centinela y Los Lobos, donde vecinos solicitan mayor frecuencia de taxibuses en horarios punta. También menciona requerimientos desde Brisa del Sol para ampliar la cobertura de recorridos.
Flores subraya que el problema de fondo sigue siendo estructural: el Gran Concepción enfrenta altos niveles de congestión que la infraestructura vial actual no logra absorber, especialmente en las horas punta.
En ese sentido, plantea que la solución pasa por fortalecer el transporte público mediante inversiones en corredores exclusivos, paraderos y proyectos como el Eje Colón y el Corredor de Autopista.

Gente usando el transporte público | Foto: Isidoro Valenzuela M.