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Tres horas más de lo previsto duró suspensión del tránsito en Costanera por la instalación de vigas.

La seguridad de 25 trabajadores y de los propios usuarios de la Av. Costanera obligó a retrasar el horario dispuesto por las seremi de Obras Públicas y Transporte, que en un principio sólo sería entre las 22 horas de la noche del martes y las 5 AM de ayer. Finalmente, el tránsito se restableció cerca de las 9 AM, generando congestión y tacos en el Puente Llacolén y Carrera.

Por: Diario Concepción | 11 de Julio 2019
Fotografía: Raphael Sierra P.

Gonzalo Henríquez

Sorprendidos y con justificado malestar, se mostraron cientos de conductores que se vieron obligados a tomar el puente Llacolén desde San Pedro de la Paz hacia Concepción y a soportar un muy lento tránsito hacia el centro por la única vía habilitada para hacerlo: Los Carrera. Todo ello, a causa del retraso en el horario programado para la instalación de las vigas que cruzan el puente Bicentenario.

Se suponía que el corte de tránsito por Avenida Costanera no sería más allá de las 5 de la madrugada de ayer, pero esto no ocurrió, y sólo recién cerca de las 9 AM se logró restablecer en su normalidad, con todos los inconvenientes para los conductores y transporte público, para cumplir con los horarios de entrada a los colegios o comenzar la jornada laboral, con atrasos de hasta tres horas y tacos por varias vías del Gran Concepción.

Aldo Carega, seremi (s) de Obras Públicas, explicó que anoche sólo se lograron instalar dos de las tres vigas planificadas para la madrugada del miércoles, pero “no se pudo concretar en los horarios y plazos establecidos. La razón de esto fue que cuando se instala la primera viga -la más difícil, porque se sostiene sólo con la grúa de faenas-, las condiciones del viento no superaban los 15 a 20 kilómetros por horas, pero de manera intempestiva esto cambió pasadas las 2 de la madrugada”.

En ese proceso, con la viga instalada, aún sujeta a la grúa y a punto de soltarla en su estructura, comenzaron las ráfagas superiores a los 30 km por hora. “Al intentar soltar la viga se constató que las ráfagas, que superaron los 30 km por hora, la estaban haciendo “pandearse” (una oscilación transversal) y considerando que cada una pesa 25 toneladas y con dos metros de altura, el riesgo que se volcara o cayera, nos llevó a tomar la decisión de instalar la segunda de inmediato para lograr estabilizar ambas, sujetándose entre ellas, sabiendo desde ya que implicaría más tiempo del previsto”.

Así el escenario, ya no se podían suspender los trabajos, pero la instalación de la segunda viga tuvo que realizarse a una velocidad mucho más lenta y utilizar una segunda grúa de apoyo con un soporte de 160 toneladas. Fue necesario tomar esa decisión, dijo Careaga, “especialmente para resguardar la seguridad de la obra y de los trabajadores, 25 en total en la faena, por lo que la instalación de la segunda se logró recién pasadas las 7 de la mañana de ayer, con tránsito cortado hasta pasadas las 8:30 horas”.

Según se explicó, hasta cerca de las 2 de la madrugada la condición del viento era la esperada, pero ni la Onemi u otro organismo, pudo advertir que esas condiciones iban a cambiar. “La decisión fue no suspender las faenas, pero el riesgo era mayor. Hoy ese riesgo ya no existe y podemos asegurar que no tendremos los inconvenientes de tránsito que se provocaron hoy (ayer). La otra alternativa era desmontar la primera, que implicaba riesgos similares y el taco se hubiese producido igual. Si se mantienen las condiciones para avanzar en las vigas restantes, lo haremos desde ya, sabiendo que los trabajos se podrían extender por más tiempo de acuerdo a las condiciones del viento, ya que la lluvia no interfiere”, indicó Careaga.

La instalación de cada una de las vigas y el desmontaje de las grúas de apoyo toma cerca de dos horas en total, siempre y cuando el viento no supere los 30 km por hora.

Freddy Sandoval, ingeniero de Besalco, empresa constructura del puente, asegura que las decisiones fueron en beneficio de la seguridad de la obra y los trabajadores, por el riesgo de volcamiento . “Con la grúa de 90 toneadas se cubría la seguridad de una viga, no obstante, contar con otra en faenas para 160 toneladas para saldar imprevistos como el de anoche de manera segura, pero no en el plazo ni las horas previstas”, detalló.

Rolando Valdebenito, inspector fiscal de la obra, explicó que la primera viga se instaló sostenida por la grúa con un apuntalamiento que duró cerca de una hora y media. “Cuando se inicia el proceso de descarga y se retira la grúa que la sostiene, se opta por usar la segunda grúa y conseguir que entre ambas vigas se sostuvieran, lo que se logra a eso de las 5 de la mañana. Las faenas posteriores, para dejar completamente instaladas ambas, demoró los tiempos ya conocidos, pues son vigas esbeltas que producen una deformación transversal con riesgo de volcamiento. Hoy el sistema ya se encuentra estable”.

Desde Besalco ratificaron esta información y agregaron que hay seguros comprometidos en el caso que hubiese ocurrido un volcamiento o eventual caída de la viga, con todo lo que ello hubiese implicado, tanto para los trabajadores como para quienes transitan por la costanera.

Aprender las lecciones

Para el intendente Sergio Giacaman, el costo en tiempo y conocer lo que implicaría esta etapa del proyecto era necesario asumirlo. Dijo que existen una serie de coordinaciones con la seremi de Obras Públicas, Transporte y la empresa para continuar con los trabajos y concluir en los tiempos previstos.

“Esta fue una situación excepcional. Ante eventos concretos y específicos, como fue el Rally, también hubo desvíos y cortes de tránsito, que generaron congestión, como ocurrió también hoy en la ceremonia de Juramento a la Bandera. Ante esto, he decidido convocar para el próximo miércoles a una gabinete de infraestructura y desarrollo, para que esto no vuelva a ocurrir y aprender de las buenas experiencias, como lo fue el Rally, y también de aquellas que no”, aseguró.

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