Ciudad

Familia de contratista baleado en la cabeza en Tirúa: “Fuimos víctimas del terrorismo”

A cinco meses del hecho, acusan abandono del Estado y de la Fiscalía, ya que la mujer, principal testigo del hecho, no ha sido llamada a declarar. Anunciaron acciones legales.

Por: Carolina Abello | 31 de Mayo 2019
Fotografía: Carolina Echagüe M.

El pasado 10 de mayo iba a ser un día de alegría familiar: Jorge Maulén Vásquez, el comerciante baleado en la cabeza, en una emboscada en Tirúa, el 13 de diciembre, volvía a casa, luego de cinco meses internado y sometido a terapias para recuperarse. En cosa de horas, todo cambió. Esa misma noche, Maulén falleció y hoy su familia no encuentra consuelo.

Su viuda, Ana María Martínez, recordó que esa tarde él fue dado de alta de la Achs, trasladado desde el Hospital Clínico Regional. Él no podía hablar bien, pero los reconocía y buscaba formas de comunicarse.

“Nosotros vivíamos en Cañete, entonces, llegamos a este departamento arrendado. Él estaba feliz: le di sus medicamentos, comió, el hijo le estaba poniendo el pijama, y él me avisó: ¡mamá, al papá le pasa algo!”.

Los minutos fueron interminables, hasta que llegaron los paramédicos, que nada pudieron hacer por reanimarlo. Hasta hoy, la familia no se explica qué fue lo que pasó. No tienen explicación, y hoy, tras pasar por el dolor de sepultarlo, decidieron alzar su voz y exigir justicia.

“Nos van a disparar”

Ese día jueves 13 de diciembre, iban a Tirúa a repartir cigarrillos, ya que Maulén trabajaba como encargado de la distribución de Chiletabacos en la zona de Tirúa y Arauco.

Iban felices conversando, porque Carabineros no los había detenido como en otras oportunidades, ya que, cuando había incidentes por el conflicto mapuche, ellos no podían circular para hacer su trabajo. Repartieron en Quidico y se dirigían a Tirúa cuando ella vio neumáticos en la ruta.

Cuando pasamos, sentí piedrazos y le digo: ‘Guatón, nos están apedreando’ y me inclino para ver. Había tres tipos con la cara cubierta. Uno de ellos llevaba una escopeta y le digo a Jorge: ‘Guatón, nos van a disparar’”.

El impacto dio en el rostro de Maulén, quien perdió el control del vehículo y cayó en una zanja del camino.

Fue trasladado a Tirúa, luego, a Cañete y, finalmente, al Hospital Clínico Regional. En lo que califica de una descordinación, ella quedó sola, en shock y sin que nadie se preocupara de llevarla a Concepción junto a su esposo, tarea que asumió un vecino que ella misma llamó.

Maulén ingresó en estado crítico al centro asistencial penquista, con heridas en la región frontal y parietal de la cara, además de una lesión intracerebral que le generaba un edema cerebral. Esa misma noche, llegó al lugar el entonces intendente Jorge Ulloa, quien días después presentó una querella por el grave hecho.

“Estamos abandonados”

A cinco meses del baleo y a dos semanas de la muerte de Maulén, la familia busca cómo recomponerse. Ya buscaron asesoría judicial de abogados, los que presentaron una querella por el delito de lesiones graves gravísimas. Pero con su muerte, apuntan a la responsabilidad de la Fiscalía, que aún no llama a declarar a su viuda y principal testigo del hecho, y también del Estado, por dejarlos transitar por una ruta insegura, hecho que era conocido, ya que horas antes de la emboscada, desconocidos habían incendiado una casa en el sector del puente Lleu Lleu, en la misma vía por donde transitaba el matrimonio. Acusan un total abandono del gobierno, puesto que no han sido visitados por el actual intendente, Sergio Giacaman, y no se ha cumplido la promesa de la gobernadora de Arauco, Bélgica Tripailaf, quien comprometió un subsidio de arriendo para el departamento que hoy habitan, ya que debieron trasladarse a Concepción. Pero hasta hoy no ha pasado nada.

Nosotros, como familia, nos sentimos víctimas del terrorismo. El caso de mi marido no ha tenido ninguna importancia, porque nosotros no hablamos al principio y sólo nos concentramos en estar con él. Si hubiésemos hecho ruido, habríamos tenido más atención del gobierno, pero fue la decisión que tomamos como familia. Íbamos a hablar igual, pero con Jorge vivo”, dijo su viuda.

Para ella, lo ocurrido no fue ni un robo ni un asalto, porque los atacantes no se llevaron las cajas de cigarrillos que llevaban en la camioneta.

“No fue un asalto, no fue una protesta, todavía no me explico por qué. Creo que no era para nosotros. Era para el que pasara”, se lamentó.

“El Estado es responsable”

Su hijo, Jorge Maulén Martínez, insistió en que el Estado debe dar con los responsables de la muerte de su padre.

“Responsables es una palabra bastante amplia, porque son los autores, pero también quienes tenían que resguardar la carretera y la seguridad de mi papá. Cuando había algún tipo de protesta, Carabineros siempre estaba ahí para detener el tránsito y me parece raro que ese día no haya habido nada, justo cuando ese día hubo incidentes en la zona”.

Para su hermana, Carmen Maulén, es el Estado el que debe asegurar que los ciudadanos puedan circular libremente, por lo que aseguró que estudian acciones legales contra el Estado.

“Por eso, tenemos la intención de que quienes debieron haber protegido a mi hermano y no lo protegieron, respondan. Quienes debieron haber previsto los riesgos y no lo hicieron, respondan. El Estado nos debe eso”.

Y es que para ellos, la muerte de su esposo, padre y hermano, fue un golpe muy duro, que no esperaban, porque fue dado de alta para recibir una terapia. Había recuperado alguna de sus funciones, estaba lúcido y reconocía a sus familiares, aunque tenía problemas para hablar, por lo que tenía tratamiento con fonoaudióloga.

“Contra todo pronóstico, él había salido adelante. Yo lo recibí en el Hospital Regional, salió del riesgo vital y, después, moviendo un dedo, dos dedos, salió adelante, hasta que pudimos mirarnos a los ojos, pero ¿y ahora esto?”, cuestionó. Por eso, tampoco descartan perseguir responsabilidades del equipo médico por haberle dado el alta médica.

Etiquetas