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Médico argentino se refirió a cómo prevenir la diabetes

Según proyección, patología podría subir en más de un punto la tasa de afectados al 2045, para evitarlo la clave es alimentación sana, ejercicio y detección temprana.

Por: Ximena Valenzuela | 03 de Abril 2019
Fotografía: Brett Qundlock

Sin duda, la obesidad es un elemento gatillante de la diabetes tipo 2, enfermedad crónica, que no es transmisible, pero que en el último tiempo se ha convertido en una verdadera epidemia en Latinoamérica, un problema de Salud Pública del que Chile no está ajeno y que requiere de cambios drásticos en la alimentación y actividad física constante para revertir el panorama.

Para Claudio González, médico y profesor de Farmacología de la Escuela de Medicina del Instituto Universitario Cemic en Buenos Aires, Argentina, que dictó una charla sobre el impacto de la diabetes tipo 2 en el Seminario Latinoamericano de Periodismo en Ciencia y Salud -que está realizando el Laboratorio MSD en Ciudad de México-, señala que es necesario que los países cuenten con políticas públicas que logren disminuir las poco alentadoras cifras que indican que una de cada cuatro personas padece diabetes.

Durante su ponencia, destacó a Chile como uno de los países de la zona con la menor tasa de afectados por la patología, cifrando en 9,8% la total y en 8% la ajustada por edad producto del envejecimiento poblacional, a diferencia de Brasil que ya alcanza el 11,4% de la población, el logro chileno estaría relacionado con políticas implementadas como los sellos de advertencia de grasas, azúcar y sodio en los productos, así como también la creación de kioscos saludables en los colegios. Sin embargo, advirtió que se debe fomentar estilos de vida saludables que permitan disminuir la obesidad, pues de no hacerlo según mediciones de la Federación Internacional de Diabetes, podríamos avanzar a una tasa total de 11,5% y a una ajustada de 9,3%. “Chile tiene una buena expectativa de vida y eso juega en el incremento proyectado”.

“La diabetes se contagia”, dijo en forma coloquial al explicar que los hábitos poco saludables se transmiten entre los niños y, sobre todo, en las familias, en las que muchas veces, a los padres obesos les cuesta reconocer que un niño con exceso de peso no es sano, sino que está en riesgo de desarrollar la diabetes con todas la complicaciones que implican como insuficiencia renal, retinopatía, daño renal e, incluso, riesgo de muerte ante un coma diabético.

Por ello, afirmó que en Chile se deben propiciar los estilos de vida saludable, aumentar la actividad física más allá de lo que se realiza en los colegios, crear una cultura de disfrute de espacios libres, tal como se realiza en Noruega, que la alimentación saludable se convierta en un desafío para toda la familia y no sólo para el afectado, favorecer el aprendizaje para cocinar alimentos sanos, mejorar la especialización de la patología de médicos generales en el sistema público para contar con un protocolo que permita descubrir la patología tempranamente e incrementar el número de endocrinólogos, cardiólogos, oftalmólogos y nefrólogos para atender la patología y sus consecuencias.

Recalcó que si bien la diabetes tipo 2 normalmente afecta a adultos, aparece con más frecuencia en niños, adolescentes y jóvenes debido a los niveles de obesidad y falta de actividad física,  situación que podría avanzar con fuerza en el país al considerar las estadísticas del Ministerio de Salud que revelan que el 86,9% de la población chilena requiere cambios en la alimentación, 24,4% de los menores de seis años que están en control en el sistema público presenta sobrepeso y un 13,2% obesidad.

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