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Sergio Baeriswyl: “No imagino el futuro de Concepción sin Metro”

Premio Nacional de Urbanismo insiste que se debe planificar, integrar y densificar en forma adecuada. A su juicio, mejorar el transporte público también es clave.

Por: Ximena Valenzuela | 01 de Diciembre 2018
Fotografía: Raphael Sierra P.

Una planificación urbana integrada que permita dar los pasos necesarios para contar con ciudades con mejor calidad de vida, sin segregación a la periferia de grupos vulnerables, con un sistema de transporte eficiente, mayor gobernanza para que cada ciudad pueda definir sus objetivos, que proteja el patrimonio y favorezca el dinamismo, son parte de los desafíos que el nuevo presidente del Consejo Nacional de Desarrollo Urbano, Sergio Baeriswyl, se ha propuesto.

El arquitecto, premio nacional de urbanismo (2014) que el domingo asumió el cargo, aseguró que la instancia que dirige, busca ser un puente entre el mundo público y la sociedad civil, para elaborar las nuevas leyes que permitan que la política nacional de desarrollo urbano, vigente desde 2014, se pueda implementar, con una mirada colectiva para un futuro mejor.

De hecho, aseguró que el nombramiento en el cargo es una señal potente, pues al ser un profesional de regiones, reconoce la importancia de la calidad de vida de más del 60% de la población que no pertenece a Santiago y que indica que la política pública debe tener un enfoque regional para dejar de ser víctima del centralismo.

Los desafíos, según dijo, también se encaminan a acoplar el sistema de transporte público con la infraestructura vial con una planificación urbana integrada que se encargue de todo tipo de aspectos como: riesgos a los que se exponen las ciudades producto del cambio climático, mejorar los instrumentos de planificación territorial, proteger el patrimonio, que las ciudades tengan una mirada de género y, sobre todo, pensar en la tercera edad. “Chile al 2040 va a tener el 40% de su población en ese segmento, vamos a necesitar ciudades adecuadas para ello”.

Aseguró que independiente de las diferentes miradas políticas, todos los actores tienen claro que hay segregación, que falta integración, que hay problemas de infraestructura y transporte público, entre otros. “Como el consejo es una instancia separada del ejecutivo tiene la distancia suficiente para poder visualizar el futuro de la ciudad y transformar esto en un proceso virtuoso, porque el objetivo máximo de la política de desarrollo urbano es poner a las personas al centro y la ciudad como un agente para que puedan ser felices”.

Para lograrlo, el primer paso que deben dar es crear los consejos regionales de desarrollo urbano para solucionar los problemas desde la Región. Para ello, el lunes se presentarán ante el comité interministerial, compuesto por los Ministerios de Vivienda, Transporte y Obras Públicas, instancia con la que pretenden dar el puntapié inicial para lograrlo.

“La idea es contar con múltiples miradas: arquitectos, universidades, Cámara Chilena de la Construcción, organizaciones sociales de movilidad, patrimonio, ciclistas, adultos mayores y, por ejemplo, corporaciones como Corbiobío y, en algunas zonas considerar también a los migrantes e identidad de género. Esta ha sido la experiencia de Australia, Estados Unidos y varios países de Europa donde el urbanismo no se hace a puerta cerrada sino incluyendo voces”.

Sostuvo que la forma en que se planifica, actualmente, con todas las carteras por separado, sin integrar a otros Ministerios ni municipios no resiste más, pues ninguna institución puede cumplir con los objetivos por sí sola.

Desafíos locales

El área metropolitana de Concepción se debe planificar con todos los actores, los privados y públicos, que invierten 89% y 11%, respectivamente en las ciudades.

“Lo que hay que hacer es bajar esos recursos públicos a un plan de mediano y largo plazo, ocho a diez años, programar los recursos públicos de inversión incluyendo parques, vialidad, transporte integrado y que toda la inversión que se vaya haciendo sea con ese objetivo, que el ciudadano sepa lo que se va a hacer en el futuro, lo que crea un empoderamiento de la comunidad respecto de su ciudad. La planificación integrada de la infraestructura a mediano plazo, orienta al privado para que invierta donde el Estado llegará con infraestructura y no al revés”.

Crear los puentes ferroviario e industrial, soterrar la vía férrea, contar con una ruta logística, la pie de monte, costanera de San Pedro de la Paz, extender la de Chiguayante hasta Leonera, mejorar las rutas 150 y 160 y construir el par vial Collao – Novoa son claves según el arquitecto. 

“En transporte la electromovilidad, buses de alto estándar, metro, tranvía, más corredores de transporte, ciclovías, espacios públicos y estacionamientos subterráneos para recuperar ese espacio para los ciudadanos son fundamentales. Hay que sentarse colectivamente a definir las grandes obras, poner una carta gantt y comenzar a ejecutarlas”.

Para Baeriswyl, el metro va a llegar a Concepción sí o sí en el futuro, cuando la densidad habitacional lo permita y por el agotamiento del espacio público para buses, pero que hay que pensar en soluciones de alto estándar.

“Hay que soterrar el ferrocarril pensando en el metro y tener claro que no va a funcionar solo, sino también con el transporte de superficie que debe ser de alto estándar, no camiones carrozados como los existentes, para que la experiencia de viajar sea buena, similar a los que llegaron a Santiago que son verdaderos metros en superficie. Además, que se debe contar con boletos integrados y que se generen espacios peatonales en las estaciones (…). No imagino el futuro de Concepción sin un sistema de alto estándar como un metro. Todo se puede lograr con una ciudad mejor planificada, con todos los actores, ahorrando recursos y gastándolos de a poco”.

Revitalizar el centro

En los últimos 20 años, según informes del Observatorio Urbano, la población que habita el centro de Concepción bajo de 14.000 a 8.000 personas, se calcula que existen 80 habitantes por hectárea por lo que, según Baeriswyl, hay mucho espacio para integrar, a través de la densificación, a nuevas poblaciones, sobre todo, pensando en que existe un alto número de colegios y servicios para que el desarrollo de sus vidas se facilite.

Eso sí, recalcó que la densificación debe ser equilibrada para no tener guetos verticales, conos de sombra o complicaciones para el espacio público, morfológicamente adecuada para no destruir barrios y que incluyan, por ejemplo, placas comerciales para dinamizar los espacios.

Aseveró que debe haber una mixtura en los espacios públicos, pues genera mayor control social y que, por ejemplo, espacios como la rambla de la Diagonal sean aprovechados para que los cafés, a través de sus franquicias, puedan ocupar el espacio público, instalar arte, generar ferias y eventos que mejoren aún más la experiencia de circular por el lugar.

El arquitecto aseguró que se debe dar una pronta solución al Mercado Central de Concepción, pues con el tiempo se ha convertido en un elemento deteriorante de la ciudad y su entorno. “De las edificaciones aledañas al mercado, que se destruyeron con el terremoto, ninguna se reconstruyó, esa es una señal muy potente de que el sector privado no quiere invertir ahí porque la estructura está sin vida, es peligrosa y no aporta nada”.

Afirmó que el mercado tiene que ser el foco del municipio para buscar una estrategia urgente de recuperación, hacer gestión de recursos o un modelo de negocios distinto. “Se debe pensar en un mercado que conserve la bóveda patrimonial, que tenga un carácter innovador potente, por ejemplo, con un concurso internacional que lo transforme en un referente de la arquitectura modernista, revitalizada con una mirada contemporánea, que sea un ejemplo como el de Barcelona con una mixtura de usos”.

Destacó la protección del patrimonio y la posibilidad de la UdeC de postular el campus local como patrimonio mundial de la Unesco. “La UdeC no sólo es un buen ejemplo de arquitectura patrimonial, sino también es un campus abierto, que tiene una estructura de un orden urbano notable, está identificado lejos como el mejor campus en Chile y creo que lejos tiene todos los atributos para competir con los campus internacionales y que sería un gran logro que tuviera ese reconocimiento internacional”.

La tarea del nuevo cargo es amplia, reconoce Baeriswyl, pero está seguro que con un mejor sistema de transporte público, desarrollo equilibrado, mejor espacio público, protección del patrimonio, inclusión y planificación a mediano plazo se puede lograr una mejor calidad de vida, y personas que vean sus ciudades como un medio para vivir mejor y más feliz.

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