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Se reanudó construcción de viviendas en Isla Santa María

Tienen materiales adecuados para el clima, materiales nobles y envolventes de zincalum para protegerlos.

Por: Ximena Valenzuela | 09 de Noviembre 2018
Fotografía: Gentileza Minvu

Por más de 20 años, la construcción de viviendas sociales para familias de escasos recursos de la Isla Santa María se detuvo. Ahora con una inversión que supera los $1.600 millones, Vivienda y Urbanismo, a través del programa de habitabilidad rural, levantará 53 hogares para sus habitantes.

Emocionados hasta las lágrimas se mostraron, en la ceremonia de inicio de obras, los isleños beneficiados con la construcción de las viviendas, pues, según explicaron, siempre quisieron mejorar el estado de sus casas, pero con sus rentas era difícil costear los materiales y más aún el transporte de éstos. De hecho, en más de dos décadas, la única vez que vieron obras fue tras el terremoto, pero sólo para soluciones de emergencia.

La presidenta del comité Puerto Sur, Evelyn Veloso, afirmó que para la comunidad el sueño se comenzó a materializar con la llegada de los materiales. “Fue una espera larga, mucha tristeza (…). Pero ahora vemos que son casas pensadas para la isla, firmes y acordes al clima. Ahora los niños contarán con una habitación para cada uno, no habrán goteras ni pozos negros”.

En tanto, Mirta Herrera, otra de las vecinas, calificó como una bendición para la isla la construcción de las viviendas. “No era fácil creer que vendrían tan lejos, a construir viviendas para nosotros. Ahora me siento feliz, porque viviremos en mejores condiciones”.

El seremi de Vivienda y Urbanismo, Emilio Armstrong, que encabezó la ceremonia de inicio de obras para los comités Puerto Sur y Puerto Norte, destacó que para el Gobierno es importante llegar a todos los puntos de la Región, conocer los problemas de la gente y dar solución a estos. Por eso, según dijo, a través del programa de habitabilidad rural están entregando viviendas de más metros cuadrados, entre 72,77 y 101 metros cuadrados, acordes a las necesidades.

Los diseños de las casas, según explicó, fueron definidas con la comunidad, no sólo para determinar materialidad, que debía soportar las inclemencias climáticas, sino también en espacios y en armonía con la identidad de la zona.

Armstrong indicó que además de las viviendas de 1.600 UF que se están construyendo en sitio propio, se proyecta una segunda etapa de 41 viviendas una vez que termine la fase en construcción.

“Me encanta vivir en la isla, pero se hace difícil, sobre todo, en invierno. Mi casa estaba malita, uno tocaba la pared y se rompía, se gotea y, como el baño está en el patio, había que meterse en el baño, para llegar a el. Ahora, esto es como un sueño, es un tremendo avance”, dijo Julia Silva otra de las beneficiadas.

Cabe destacar que el programa de habitabilidad rural que benefició a las familias de la isla, funciona en localidades urbanas y rurales de menos de 5.000 mil habitantes, instrumento al que se puede postular a conjuntos rurales, vivienda en sitio propio, ampliación y mejoramiento de hogares, equipamiento comunitario y del entorno.

El subsidio base, que fluctúa entre 500 y 570 UF, se incrementa por condiciones especiales como: aislamiento, mejoramiento del terreno, solución sanitaria y energética, arquitectura con pertinencia local y discapacidad, entre otras, condiciones con lo que podría superar las 1.000 UF.

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