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Abriendo caminos en apoyo de los hijos de personas privadas de libertad

El programa en lo que va del año ha ayudado a 376 niños de la Región del Bío Bío, para que no repitan los patrones delictuales de sus progenitores, a través de respaldo psicosocial.

Por: Mauro Álvarez | 13 de Octubre 2018
Fotografía: Referencial

Chile en los últimos 30 años ha experimentado un progresivo aumento de la población  sometida a régimen de encierro o privada de libertad. En específico, según cifras de Gobierno, se habla de un 59%, concentrados principalmente en el rango de los 20 a 35 años, quienes en su mayoría son padres o madres de dos o más hijos.

Dicha realidad llevó a que desde hace una década se desarrolle con éxito en la Región del Bío Bío el programa “Abriendo Caminos” que  busca que los niños a cargo de un cuidador no repitan en el futuro, las  conductas delictuales de sus padres.

Implementación

El programa en lo que va del año,  ha beneficiado a 376 niños, niñas y adolescentes (NNA) y sus cuidadores .  Con un monto de inversión de $423.623.110. El cual es implementado por organizaciones privadas sin fin de lucro y consiste en  acompañamiento durante 24 meses,  brindado por profesionales (principalmente trabajadores sociales y  psicólogos).

El trabajo de apoyo es llevado a cabo por la  Asociación Chilena Pro Naciones Unidas (Achnu) y Fundación Tierra Esperanza, entre otras organizaciones, quienes se encargan que la repercusión en los NNA con algún referente significativo privado de libertad no se agrave,  considerando la situación de vulneración de derechos en la cual estos se encuentran, asociado a la condición de exclusión social previa a la reclusión y su agravamiento posterior a ella.

“Los ejecutores privados se encargan de prestarnos las competencias necesarias para ejecutar estas acciones, por medio de consejerías y asesorías, para que los niños no vuelvan a cometer los errores de sus padres”, comentó el seremi de Desarrollo Social, Alberto Moraga.

Esto, ya que sumado a que la separación forzosa impacta emocionalmente en el menor, debido a la sensación de abandono, pérdida, incertidumbre, principalmente cuando el referente privado de libertad es fuente de apego y protección emocional. “Para evitar la sensación de vulnerabilidad lo que nosotros hacemos, además de acompañarlos, es ofrecerles un apoyo socio laboral para que el cuidador, que generalmente es la madre pueda acceder al mundo laboral, ya que son ellas quienes muchas veces se quedan solas a cargo de los niños”, comentó la coordinadora de Achnu Bío Bío, Claudia Chamorro.

Sobre la importancia de mantener este programa, la coordinadora del proyecto Afectos de Fundación Tierra Esperanza, Ana María Sepúlveda, explicó que “en estos ocho años que llevamos a cargo de la implementación de este programa, hemos visto en la Región del Bío Bío salir adelante a muchas familias,  evitando la repetición de patrones delictuales, sobre todo en los más pequeños, a través del acompañamiento psicosocial, tanto en ellos como en sus cuidadores”.

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