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Preocupante aumento del maltrato escolar: conozca qué medidas se deben tomar

Entre las denuncias ingresadas a la Superintendencia de Educación de la Región del Bío Bío está la interpuesta en contra de una parvularia de un colegio de Chiguayante a la que se le acusa haber lavado la boca de un menor de solo 4 años, con agua, jabón y cloro.

Por: Daniela Salgado | 07 de Agosto 2018
Fotografía: Archivo | Copesa

El jueves 21 junio, parecía ser un día cualquiera. Valeska Oyarce, como cada jornada, esperó el furgón que traía de regreso a sus hijos. Uno de ellos, el de cuatro años, estaba notoriamente más silencioso. Pesé a la insistencia de su madre por saber qué ocurría, todo quedó al descubierto cuando al tomar su mamadera comenzó a llorar por el dolor que le significaba beber su leche.

La madre notó que tenía los labios irritados, pero pensó que se debía a las típicas consecuencias del frío. Sin embargo al examinar el interior de la boca del menor descubrió pequeñas heridas que explicaban su extraña reacción.

“Me asusté y le pregunté qué le había pasado, fue ahí cuando me dijo que la tía Inés le había lavado la boca con agua, jabón y cloro”, aseguró Oyarce.

Al continuar el relato, el pequeño le indicó que el hecho se había originado porque él le había hecho morisquetas a la docente. Situación que, afirmó la madre, quedó consignada en la libreta de notas para apoderados.

Al día siguiente, ambos padres acudieron al colegio a pedir las explicaciones correspondientes. Tras reunirse con la parvularia e increparla en reiteradas ocasiones, ésta, indican, reconoció el hecho y se mostró arrepentida de su actuar.

“Me ofreció trabajar sola con mi hijo y tratar su inquietud y un psicólogo pagado por ella para que la situación no se diera a conocer en el colegio”, afirmó.

Mientras eso pasaba dentro del colegio San Patricio, afuera los esperaba un furgón de Carabineros. Los padres habían interpuesto una denuncia por maltrato infantil.

Vulneración de derechos

El maltrato escolar es todo tipo de violencia física o psicológica, cometida por cualquier medio, en contra de un estudiante o un integrante de la comunidad educativa y que es realizada por otro miembro que forma parte del establecimiento.

Desde la Superintendencia de Educación recalcaron que “estas conductas vulneran los derechos y principios consagrados en la Convención sobre los Derechos del Niño, la Constitución Política de Chile y la Ley General de Educación. Además, la Ley de Violencia Escolar considera especialmente graves los hechos de violencia, ya sea físico o psicológico, que comentan adultos a alumnos”.

En base a lo anterior, en la Región se ha experimentado un aumento del 50% en las denuncias por maltrato escolar entre el 1° semestre de 2017 (196 denuncias) y mismo periodos del año en curso (294). El aumento más preocupante es en relación a la violencia psicológica ejercida por parte de un adulto en contra de un alumno, pasando de 42 casos a 90.

Qué medidas se deben tomar

La madre del menor dijo que por orden de la Fiscalía la educadora de párvulos no puede tener contacto con su hijo, es por eso que entre las medidas adoptadas por el colegio fue promoverlo de prekinder a Kinder. Esa situación no sólo significó cambiar de golpe los hábitos del niño sino también que éste quedará sin derecho a almuerzo ni colación. La razón: “no sale en los registros del curso”, recalcó indignada.

De acuerdo a lo estipulado por la Supereduc, en el caso de que la víctima sea un estudiante, éste debe informar la situación al profesor jefe o al orientar del establecimiento. De no resolverse el conflicto, se debe solicitar una entrevista con el(a) director (a) para solicitar una intervención.

Por su parte, los colegios deben contar con un reglamento interno que regule las relaciones entre todos los entes de la comunidad escolar. Dicho documento, que debe ser entregado a los alumnos y apoderados, debe incorporar políticas de prevención, medidas pedagógicas y protocolos de actuación, así como también estipular las medidas en base a la gravedad de los hechos.

Si pese a lo anterior el establecimiento no ha tomado medidas para resolver y asegurar el bienestar de los alumnos, se debe ingresar la denuncia a la Superintencia de Educación, quienes solicitarán la información al colegio, para luego actuar como mediador y sancionador de la falta en contra de la convivencia escolar. Esto se puede hacer mediante la página www.supereduc.cl o en la oficina ubicada en Freire 1093.

Justamente en esa etapa es en la que se encuentra la demanda del pequeño de Chiguayante. La entidad solicitó los antecedentes al colegio, además de reunir los aportados por la parte demandante. “Actualmente está en etapa de revisión para constar una eventual infracción a la normativa educativa y la vulneración al derecho de niños y niñas a educarse en un ambiente seguro y libre de violencia”, aseguraron.

En caso de que la investigación arroje que las autoridades no actuaron conforme a los criterios antes mencionados, la Supereduc comenzará un procedimiento que puede concluir con una sanción en contra del establecimiento.

Reglamento Interno del Colegio

En el reglamento interno, disponible en la página web del Colegio San Patricio de Chiguayante, se establece que en los casos de maltrato psicológico y/o físico de un adulto a un alumno, se procederá de la siguiente manera: Los primero, es la receptación de la denuncia por un profesor o encargado de convivencia y disciplina. Éste debe dejar constancia escrita de la denuncia. Segundo, se toman medidas de urgencia en los casos que lo ameriten. De ser así se informará al apoderado, dentro del pazo de 24 horas, se realizará traslado al servicio de urgencia más cercano para prestar ayuda y constatar lesiones; y se dejará constancia en Carabineros.

En un plazo de cinco días hábiles se les tomará testimonio tanto del denunciante como del denunciado y los eventuales testigos. De comprobarse la efectividad de los abusos, se “deberá especificar las medidas de reparación adoptadas a favor de la víctima, así como también la forma en que se supervisará su efectivo cumplimiento por la encargada de convivencia y disciplina en el tiempo que amerite la situación.

Pese a esa detallada forma de actuar, Oyarce aseguró que en el caso de su hijo no se siguió el protocolo. “No se resguardó a la víctima sino a quien agredió a mi hijo. El tiempo pasa, ingreso con el rut de la causa y no veo ningún avance. No puedo tolerar que mi hijo esté en el mismo lugar de quien le hizo daño y saber que tiene miedo porque se esconde de ella cada vez que la ve”.

Sumado a lo anterior, subrayó su decepción no sólo en contra de quien identifica como la agresora sino también del colegio porque considera que ” están preocupados del prestigio, de que no hablé, que no se sepa y no del bienestar de mi hijo. Esto nos pasó a nosotros pero quien puede asegurar que algo similar le pueda afectar a otras familias. Estamos hablando de niños que no tienen ni saben como defenderse. Esto es gravísimo”.

Respuesta del Colegio

Mediante un comunicado, la Corporación Educacional San Patricio de Chiguayante, entidad legal sin fines de lucro y sostenedora del Colegio San Patricio de la comuna de Chiguayante, a través de su Directorio informó lo siguiente:

Respecto de los hechos denunciados por los apoderados del menor de iniciales B.B.O, alumno del anexo parvulario de nuestro Colegio, el establecimiento adoptó, oportuna e íntegramente, todas las providencias , en orden al resguardo de los derechos del menor y al esclarecimiento de los hechos denunciados ; acogiendo primero la denuncia, y luego , siempre transparentemente para con sus apoderados, aplicando al efecto los protocolos institucionales, los que se subordinan legislación vigente; poniendo a su vez , todos los antecedentes recabados ,de conformidad con dichos protocolos, a disposición de la Superintendencia de Educación Región del BioBío. Lo anterior en acuerdo pleno con los apoderados y la Dirección del establecimiento.

La Corporación Educacional San Patricio de Chiguayante, se mantiene atenta a la investigación llevada a cabo por el organismo fiscalizador, y ciertamente disponible para aportar a todo cuanto sea requerido o necesario para la mejor resolución del asunto, como ha ocurrido desde el primer momento.

En resguardo de los derechos del menor, así como de los que amparan a la profesional docente aludida en la denuncia, este Directorio considera prudente no abordar el presente asunto con mayor detalle o profundidad que la ya expresada.

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